La fuerza mental lo sostuvo cuando Benjamin Bonzi (109 ATP) intentó cambiar el rumbo del partido. El físico terminó de hacer el resto. Ignacio Buse derrotó al francés por 6-2, 4-6 y 6-1 para instalarse ayer viernes en la final del ATP 250 de Winston-Salem, donde buscará ante el británico Arthur Fery su primer título del ATP Tour sobre cancha dura y una hazaña que el Perú espera desde hace 33 años.
La fuerza mental lo sostuvo cuando Benjamin Bonzi (109 ATP) intentó cambiar el rumbo del partido. El físico terminó de hacer el resto. Ignacio Buse derrotó al francés por 6-2, 4-6 y 6-1 para instalarse ayer viernes en la final del ATP 250 de Winston-Salem, donde buscará ante el británico Arthur Fery su primer título del ATP Tour sobre cancha dura y una hazaña que el Perú espera desde hace 33 años.
LEE: “Un momento excepcional” y “una potencia física abrumadora”: Buse conquista la cancha dura a puertas del US Open y así convence a la élite del tenis en Winston-Salem
A los 22 años, el mejor tenista peruano del momento sigue construyendo un 2026 extraordinario. Después de conquistar el ATP 500 de Hamburgo en mayo, Buse disputará ahora su segunda final profesional y tendrá la posibilidad de convertirse en el primer peruano en levantar un trofeo sobre cemento desde Jaime Yzaga en Sidney 1993.
“Un momento excepcional” y “una potencia física abrumadora”. Así describió la prensa internacional al peruano tras su victoria en cuartos de final sobre Juan Manuel Cerúndolo. Ante Bonzi volvió a confirmarlo: cuando el francés reaccionó para quedarse con el segundo set, Buse respondió con un tercer parcial arrollador para cerrar el partido con un contundente 6-1.
Su evolución sobre cemento resulta todavía más valiosa por el contexto. La adaptación fue dura y llegaron eliminaciones tempranas en Montreal y Cincinnati, pero Winston-Salem parece haber sido el punto de inflexión antes del US Open.
“Tiene todas las armas que se necesitan para jugar. Su saque está muy bien y poco a poco está aprendiendo a utilizarlo mejor. Para mí podría mejorar la primera bola después del servicio para intentar atacar la red”, había explicado Pablo Arraya –finalista en cinco torneos del ATP Tour– antes del inicio de la gira norteamericana.
Ante Bonzi, el peruano volvió a mostrar justamente esa evolución: una derecha desequilibrante, un servicio cada vez más confiable y, sobre todo, una capacidad física que le permitió sostener el ritmo después de varios días de máxima exigencia.
Aunque Winston-Salem sea un ATP 250, el recorrido de Buse adquiere otra dimensión cuando se mira la historia de nuestro tenis.
Será el primer peruano en disputar una final del ATP Tour sobre cancha dura desde Luis Horna en Long Island 2004. Y si vence a Arthur Fery, romperá una sequía de 33 años sin títulos nacionales en esta superficie, desde la consagración de Jaime Yzaga en Sidney.
La exigencia, sin embargo, será máxima. Además del desafío que representa el británico, Buse deberá administrar el desgaste acumulado tras una semana de partidos intensos, un factor que puede resultar decisivo en una final de este nivel.
La final también le asegura a Buse un importante premio económico. El peruano ya tiene garantizados US$64.465 por haber llegado al partido decisivo y, si conquista el título, recibirá US$112.420, además de los 250 puntos ATP que entrega el campeonato.
Más allá del resultado de hoy, el peruano ya tiene asegurado igualar desde el lunes su mejor ubicación histórica en el ránking ATP: volverá a ser el número 31 del mundo, posición que alcanzó por primera vez el 25 de mayo de este año, tras conquistar el ATP 500 de Hamburgo.
Después de la final, viajará a Nueva York, donde el lunes realizará su primer entrenamiento antes del debut en el US Open frente al estadounidense Marcos Giron. Como preclasificado, la gira sobre cemento ya le dejó una certeza: el objetivo del top 30 dejó de parecer una ilusión y empezó a convertirse en la siguiente meta natural de una temporada increíble.
SOBRE EL AUTOR
Es subeditor de Deporte Total y contenido transversal del diario El Comercio. Fue Jefe de la Zona Deportiva de Grupo El Comercio. Se inició como periodista en el 2009 en diario Correo. Ha sido editor digital, editor general y director periodístico del diario EL BOCÓN, también editor general de diario DEPOR. Enviado especial al Mundial Brasil 2014. Ver más