Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaron el martes un nuevo acuerdo de defensa que amplía las facilidades militares de Washington en la estratégica isla del Ártico. El pacto permitirá a las fuerzas estadounidenses establecer nuevas zonas de defensa, ampliar sus instalaciones y desplazarse con amplias facilidades por tierra, mar y aire, además de fijar restricciones a la presencia militar y a determinadas inversiones de países que no pertenecen a la OTAN. La firma se dio después de las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de hacerse con el control de Groenlandia, lo que plantea una pregunta inevitable: ¿hasta dónde puede llegar el poder de EE.UU. sobre la isla?
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“Comenzaremos de inmediato el proceso de desarrollar una gran presencia militar en los lugares apropiados”, agregó Trump.
Frederiksen afirmó que el acuerdo era “bueno para Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia”, así como para Europa y la OTAN.
“Señor presidente, usted ha sido muy claro. No quiere que los adversarios se acerquen demasiado”, dijo Frederiksen. “Estoy totalmente de acuerdo, y con este pacto no lo harán”, agregó.
Mientras que Nielsen declaró que se abría una situación en la que “todos ganan”. Agregó que “este acuerdo refleja que entendemos nuestra responsabilidad y actuamos en consecuencia”.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero del 2025, Trump ha insistido en que Estados Unidos debe controlar Groenlandia por razones estratégicas.
Pero la presión ya venía incluso desde el final de su primer mandato. En el 2019, planteó comprar la isla a Dinamarca, propuesta que Copenhague rechazó.
La iniciativa volvió con fuerza a finales del 2024, cuando Trump afirmó que la “propiedad y control” estadounidense de Groenlandia eran una necesidad para la seguridad nacional.
En enero del 2025, el mandatario fue más lejos, cuando se negó a descartar el uso de fuerza militar o económica para hacerse con la isla y amenazó con imponer fuertes aranceles a Dinamarca si no aceptaba sus pretensiones.
Mientras tanto, Dinamarca y Groenlandia respondían que la isla no estaba en venta.

Vista general de una zona residencial de Nuuk, Groenlandia, el 10 de marzo de 2025, en vísperas de las elecciones legislativas de Groenlandia, el territorio autónomo danés. (Foto de Odd ANDERSEN / AFP)
/ ODD ANDERSEN
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Groenlandia es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, con amplio autogobierno desde el 2009, aunque Copenhague mantiene competencias clave como la defensa y la política exterior. Tiene unos 56.000 habitantes y cerca del 80% de su superficie está cubierta por hielo.
Su importancia estratégica radica en su posición entre Norteamérica, Europa y el Ártico. Su ubicación también la convierte en un punto clave frente a la apertura de nuevas rutas marítimas por el deshielo y en una pieza relevante de la competencia militar entre Estados Unidos, Rusia y China por el control estratégico de la región.

Minerales críticos en Groenlandia. (AFP).
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A ello se suma su potencial en recursos minerales, incluidos tierras raras y otros minerales críticos como grafito, niobio, tantalio, cobre, níquel y metales del grupo del platino; también existen estimaciones sobre importantes reservas de petróleo y gas, aunque buena parte de estas riquezas todavía no se explota comercialmente debido a las dificultades climáticas, geográficas y de infraestructura.
Las claves del acuerdo

El presidente estadounidense Donald Trump estrecha la mano del primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, mientras la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, observa. (Foto de Brendan SMIALOWSKI / AFP).
/ BRENDAN SMIALOWSKI
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Estados Unidos mantiene presencia militar en Groenlandia desde 1951, cuando firmó con Dinamarca el Acuerdo de Defensa de Groenlandia. Bajo ese pacto se estableció la entonces base aérea de Thule, hoy denominada Pituffik Space Base, en el norte de la isla.
Ahora, tras el acuerdo firmado el martes, Washington podrá establecer bases militares en Narsarsuaq (sur) y Mestersvig (oeste). También podrá crear otras instalaciones previa consulta con Dinamarca y Groenlandia.
La presencia militar de Estados Unidos en Groenlandia no tendrá fecha de vencimiento, según lo firmado.
Las fuerzas estadounidenses tendrán derecho a desplazarse por Groenlandia por tierra, mar y aire, y sus aeronaves podrán sobrevolar y aterrizar en cualquier parte del territorio. Sus buques también tendrán amplio acceso a las aguas territoriales.
El acuerdo impide que Estados que no pertenezcan a la OTAN establezcan instalaciones militares o mantengan una presencia militar permanente en Groenlandia, salvo autorización de todas las partes. Esto es interpretado como un bloqueo a Rusia, China.

Groenlandia, un área clave en el Ártico. (AFP).
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Bajo los términos del acuerdo, “los Estados o inversores procedentes de un Estado que no sea miembro de la OTAN, socio de la OTAN o Estado miembro de la Unión Europea no podrán tener control, influencia importante o acceso a información no pública que pueda constituir una amenaza para la seguridad nacional o el orden público dentro de sectores o actividades particularmente sensibles en el territorio de Groenlandia, incluidas las aguas territoriales”.
Así, Washington, Copenhague y Nuuk se comprometen a impedir actividades de espionaje y a proteger las zonas próximas a las instalaciones estadounidenses.
El texto reconoce la soberanía e integridad territorial del Reino de Dinamarca y el derecho de autodeterminación de los groenlandeses. Pero incluso si Groenlandia decide independizarse, el acuerdo se mantiene vigente.
El acuerdo no tiene fecha de expiración y solo podrá modificarse mediante consentimiento de las tres partes, por lo que Estados Unidos se garantiza su presencia en Groenlandia de manera indefinida.
“El acuerdo va mucho más allá de la defensa”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saluda a la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, durante la firma de un pacto de seguridad entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, el 22 de septiembre de 2026. (Foto de CHIP SOMODEVILLA / Getty Images vía AFP).
/ CHIP SOMODEVILLA
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Para Francesco Tucci, director de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), el alcance del acuerdo trasciende ampliamente el ámbito de la defensa. Sostiene que uno de los aspectos más relevantes es que Estados Unidos podrá influir sobre las inversiones extranjeras en sectores estratégicos de la isla, especialmente aquellas procedentes de países que no pertenecen a la OTAN.
Remarca que las empresas extranjeras que quieran invertir en Groenlandia deberán pasar por un filtro cuando provengan de países ajenos a la Alianza Atlántica, y esto le daría a Estados Unidos capacidad para bloquear determinadas operaciones.
“Estados Unidos no solo puede construir bases militares en Groenlandia, sino que puede poner un veto comercial”, afirma.
Tucci considera que el acuerdo refleja un cambio más amplio en la política estadounidense: la incorporación de la economía dentro de la lógica de seguridad nacional.
“Es evidente, clarísimo. Se ha securitizado la economía”, señala el analista. Considera que Washington busca impedir que China incremente su presencia empresarial y económica en Groenlandia.
Insiste en que el acuerdo alcanza el acceso a mercados, rutas comerciales y proyectos empresariales en la isla.

Groenlandia, cerca de las rutas marítimas del Ártico. (AFP).
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Tucci indica que otro elemento que debe considerarse es la transformación del Ártico como consecuencia del cambio climático. Dice que el retroceso de los glaciares y la reducción del hielo podrían facilitar de manera progresiva la apertura de nuevas rutas marítimas en el hemisferio norte.
Para el analista, estas nuevas vías comerciales aumentarán el valor estratégico de Groenlandia.
¿Se trata de una “anexión de facto”?

Los residentes conducen por calles cubiertas de nieve en Nuuk, Groenlandia, el 4 de marzo de 2025. (Foto de Odd ANDERSEN / AFP).
/ ODD ANDERSEN
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Si bien el acuerdo mantiene formalmente la soberanía del Reino de Dinamarca sobre Groenlandia y reconoce el derecho de autodeterminación de sus habitantes, Tucci considera que el carácter indefinido del pacto y las prerrogativas que obtiene Estados Unidos plantean interrogantes sobre el ejercicio efectivo de esa soberanía.
“Efectivamente, parece implicar una limitación en el ejercicio de la soberanía”, afirma.
Pero precisa que esa limitación deriva de un acuerdo aceptado y firmado por Dinamarca y la propia Groenlandia.
Por ello, considera más apropiado hablar de una fuerte injerencia estadounidense en la soberanía danesa que de una anexión formal.
“Yo veo más […] una fuerte injerencia en la soberanía de Dinamarca para poder controlar un área geográfica importantísima en la doctrina de Trump”, señala.
“Dinamarca ha cedido”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, observa la firma de un pacto de seguridad entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia el 22 de septiembre de 2026 en la ciudad de Nueva York. (Foto de CHIP SOMODEVILLA / Getty Images vía AFP).
/ CHIP SOMODEVILLA
Para Tucci, el acuerdo es resultado de la fuerte presión ejercida por Trump. Manifiesta que Dinamarca optó por aceptar las condiciones estadounidenses para evitar un conflicto mayor con un aliado.
“Dinamarca probablemente ha aceptado estas condiciones para evitar la pérdida total de Groenlandia o tener líos internacionales con Estados Unidos”, sostiene.
Indica que el resultado es un triunfo para Trump porque le permite alcanzar el objetivo que perseguía desde hace años, aunque mediante la negociación y no a través de la fuerza militar.
“Era lo que quería Trump y lo ha obtenido”, afirma.
Pero remarca que en la negociación Washington impuso la enorme diferencia de poder que hay entre ambos países. “Claramente no se puede comparar Dinamarca con una gran potencia como Estados Unidos. Dinamarca tuvo que ceder”.
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