El Cinturón del Fuego del Pacífico vuelve a estar en el centro de la atención mundial tras una serie de recientes movimientos sísmicos registrados en distintas partes del planeta. En las últimas horas, se han reportado varios temblores en esta zona de alta actividad geológica, destacando los ocurridos en Venezuela y Japón, lo que ha encendido las alertas sobre la constante inestabilidad sísmica en esta franja del océano Pacífico. Estos eventos reafirman que el llamado “Anillo de Fuego” concentra gran parte de los terremotos del mundo y mantiene en vigilancia permanente a los países ubicados en su entorno.
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“En el Cinturón de Fuego del Pacífico tienen lugar el 90% de todos los sismos del mundo y el 80% de los terremotos más grandes”, explicó en una entrevista previa con BBC Mundo el presidente ejecutivo del Instituto Geofísico de Perú (IGP), Hernando Taveras.
El lecho del océano Pacífico reposa sobre varias placas tectónicas y “el hecho de que la actividad sísmica sea intensa en el Anillo de Fuego se debe a la convergencia de estas y su fricción, lo que hace que se acumule tensión a liberar”, señaló Taveras.
Y es que la actividad en el Cinturón de Fuego es resultado de la llamada tectónica de placas, el movimiento y la colisión de las capas de la corteza terrestre que dan origen a los terremotos.
Pueden, incluso, generar la actividad volcánica.
En una entrevista previa con BBC Mundo, Hugo Delgado, director del Centro Nacional de Prevención de Desastres de México, explicó que un terremoto actúa sobre un volcán como cuando se agita una botella de agua mineral.
“Un movimiento mecánico puede hacer que se acumule el gas en la superficie de la botella. Esto incrementa la presión y hace que el agua salga a chorros. Algo similar ocurre en el volcán, que tiene un alto contenido de gas”, dice.
De acuerdo con el especialista, solo sismos potentes, superiores a una magnitud 9, podrían tener un impacto de gran relevancia en los volcanes cercanos.
Un terremoto de este tipo, asegura, puede incluso provocar la reactivación de volcanes dormidos desde hace siglos, que los que estén activos se intensifiquen o que, incluso, disminuyan repentinamente su actividad.
“Es tan fuerte el impacto de las ondas sísmicas de estos terremotos de gran magnitud que no solo pueden provocar una erupción, sino que pueden hacer que el volcán pierda su actividad”.
Las entidades y centros sismológicos continúan monitoreando de manera constante la actividad tectónica registrada en las últimas horas, mientras avanzan las evaluaciones sobre los posibles daños en las zonas afectadas por los recientes movimientos telúricos.

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