Hay una diferencia entre llegar a un Grand Slam y llegar sintiendo que se pertenece a ese escenario. Ignacio Buse está empezando a conocer esa sensación. A los 22 años, el peruano ocupa el puesto 34 del ranking ATP y atraviesa el mejor momento de su carrera. Ya no llega al US Open como una promesa que busca hacerse un nombre: llega como uno de los mejores 40 tenistas del mundo.
Antes de instalarse en Nueva York, sin embargo, Buse decidió hacer una última parada en Winston-Salem. Y allí ya cobró una pequeña revancha. Derrotó al australiano Adam Walton, quien lo había vencido recientemente en Cincinnati, y avanzó a los octavos de final del ATP 250 y tras vencer a Daniel Altmaier ya está en cuartos de final. Es el último examen antes de su séptimo Grand Slam.
Buse ya disputó seis grandes. Tres veces ingresó al cuadro principal: una desde la clasificación, en el US Open 2025, y las otras dos directamente este año. En los otros tres intentos no pudo superar la ‘qualy’. La diferencia ahora es evidente: esta vez no tiene que pelear por entrar. Ya está adentro.
El salto de Buse no se explica solamente con el ranking. También está en la manera en que prepara cada torneo. El peruano ha incorporado una rutina mucho más profesional alrededor de su tenis: fuerza en el gimnasio, entrenamientos específicos en cancha, descanso y una alimentación cada vez más controlada.
Pablo Arraya, extenista peruano que sigue de cerca su carrera, ya había destacado ese cambio. “No solamente lo he visto trabajar en el gimnasio, en la cancha, sino que la comida ya ha tomado mucha relevancia, el descanso”, contó meses atrás.
Es una transformación lógica para alguien que dejó de pensar solamente en ganar partidos y ahora necesita sostenerse en la élite. El calendario ATP obliga a cuidar cada detalle porque una semana puede significar sumar puntos y confianza, pero también acumular desgaste.
Por eso Winston-Salem tiene un valor particular. No es solamente otro torneo. Es la última oportunidad para ajustar detalles antes de Nueva York.
La cancha dura sigue siendo uno de los grandes desafíos para Buse. Su crecimiento más importante se produjo sobre arcilla, pero su evolución reciente demuestra que puede competir en diferentes superficies.
Jorge Salinas, periodista deportivo y director de Tenis al Máximo, consideró en conversación con este Diario que esta gira norteamericana encuentra al peruano “en el mejor momento de su carrera”, especialmente después de su título en el ATP 500 de Hamburgo y su ingreso al Top 40.
Pero también advierte que el cemento exige ajustes. Buse deberá mejorar el porcentaje de primeros servicios, reducir el tiempo de preparación de sus golpes desde el fondo y ser más agresivo con la devolución. En superficies rápidas, los intercambios se acortan y la iniciativa adquiere todavía más importancia.
Pablo Arraya coincidió en que el saque de Buse ha evolucionado y considera que puede seguir mejorando con la primera pelota después del servicio, buscando incluso atacar la red.
Ignacio Buse superó a Walton en su debut en Winston-Salem. Foto: EFE



