domingo, agosto 16

Hay una imagen que Jean Ferrari ya tiene en la cabeza. Perú juega de local ante Argentina, el Estadio Monumental de la Universidad Nacional del Altiplano está repleto y la Bicolor termina celebrando una goleada. “Lo que me imagino de Perú jugando en Puno ante Argentina es que la Bicolor gana 3-0”, contó el director general de fútbol de la Federación Peruana de Fútbol (FPF). Después, como buen dirigente que sabe que los sueños necesitan trabajo para convertirse en realidad, puso los pies sobre la tierra: “De acá a llegar a ello hay mucho trabajo y mucho pan por rebanar”.

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La posibilidad existe. La FPF evalúa al estadio de la UNA como una de las alternativas para que Perú dispute algunos partidos como local en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2030. No es una idea improvisada. Ferrari y el técnico Mano Menezes ya visitaron el escenario y salieron conformes con lo que encontraron. El objetivo de la Federación también tiene un componente descentralizador: llevar a la selección fuera de Lima y aprovechar las condiciones que ofrecen las ciudades de altura.

Estadio UNA de Puno.

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Puno, además, tiene algo que ninguna otra sede puede ofrecer de la misma manera: sus 3.822 metros sobre el nivel del mar.

El Estadio UNA se encuentra entre los escenarios deportivos más altos del mundo y cuenta con una capacidad aproximada para 35 mil espectadores. No supera al Estadio Daniel Alcides Carrión de Cerro de Pasco, ubicado a 4.338 metros, pero sí plantea una condición muy diferente a la de Lima. Allí, el fútbol se juega con menos oxígeno disponible y el organismo debe responder a una exigencia física distinta.

Por eso la pregunta no debería ser solamente si Perú puede jugar en Puno. La verdadera discusión es si puede prepararse correctamente para hacerlo.

Javier Arce conoce esa respuesta desde la experiencia. El técnico peruano de 69 años dirigió a Binacional, con el que ganó el Torneo Apertura 2019, y también estuvo al frente de Alfonso Ugarte de Puno. Ha trabajado, además, con equipos de altura como Deportivo Garcilaso, Cusco FC, Sport Huancayo y Diablos Rojos de Juliaca.

Con Binacional llegó a entrenar en el Estadio UNA, aunque en aquella época todavía no estaba terminado. Los partidos oficiales, recuerda, siempre los disputaron en Juliaca.

Arce tiene claro que Puno no es simplemente “otra ciudad de altura”. La diferencia con Cusco y Arequipa es considerable. Mientras Puno bordea los 3.800 metros, Cusco está por encima de los 3.300 y Arequipa alrededor de los 2.300. Esa diferencia puede parecer pequeña en un mapa, pero no lo es para el cuerpo de un futbolista. “Hay menos presión de oxígeno, se consume menos oxígeno, se tiene que hacer un esfuerzo más”, explica Arce.

Por eso considera fundamental diseñar un proceso de adaptación. No basta con llevar a los jugadores unos días antes del partido. El técnico recuerda que, cuando llegó a Binacional, tenía futbolistas procedentes del llano y decidió realizar una preparación progresiva: primero trabajaron doce días en Arequipa y luego subieron a Juliaca. El resultado fue una adaptación mucho menos agresiva.

Para una selección, Arce -preparador físico de tres selecciones mayores- estima que alrededor de diez días podrían ser importantes para un futbolista que vive al nivel del mar. Los primeros días son los más delicados y requieren controles permanentes de la respuesta del organismo. “Sí se puede, verdaderamente se puede, pero tienes que tener días”, resume.

Perú tiene futbolistas que conocen perfectamente la altura. Hay clubes en Cusco, Arequipa, Huancayo, Cajamarca y otras ciudades que permiten encontrar jugadores acostumbrados a estas condiciones. Pero la mayoría de los seleccionados habituales juega en Lima, el extranjero o ciudades ubicadas a menor altitud.

Arce plantea, por eso, que la FPF debería mirar también hacia esos futbolistas que desarrollan su carrera en altura. No significa convocarlos únicamente por vivir allí. Significa ampliar el universo de opciones y evaluar quiénes pueden ofrecer un rendimiento óptimo en Puno. La ventaja de jugar a 3.822 metros solo será realmente una ventaja si Perú logra adaptarse mejor que su rival.

Mano Menezes inspeccionando el Estadio UNA de Puno.

Mano Menezes inspeccionando el Estadio UNA de Puno.

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El futbolista Elvis Paye, exjugador de Binacional y Alfonso Ugarte, conoce de primera mano lo que significa jugar en el Estadio UNA. Su explicación es mucho más sencilla que cualquier estudio científico: “Es muy complicado”.

Ha visto sufrir a equipos provenientes de Lima. La combinación entre altura, aire y ritmo de partido puede convertirse en un enemigo silencioso para quienes no están preparados. “Siempre les cuesta”, cuenta Paye.

También hay una cuestión emocional. El periodista Max Macedo, de Puno, considera que jugar allí sería un acontecimiento histórico para la ciudad y para todo el sur del país. No solo por la posibilidad de recibir a la selección, sino por el impacto económico que tendría sobre hoteles, restaurantes, transporte y comercio.

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