En el Centro Histórico de Lima todavía existen lugares donde el tiempo parece caminar más lento. Calles angostas, balcones de madera que sobreviven al ruido moderno y mozos que se aprenden el nombre de los clientes habituales forman parte de esa postal que resiste entre turistas, oficinistas y vendedores ambulantes. Allí, a pocos metros de la Plaza Mayor, Puerto Santa Rosa – Mar y Tradición, en el corazón encontró su propio espacio: una mezcla de cocina marina y pasión futbolera que cobra vida cada vez que rueda la pelota.
En el Centro Histórico de Lima todavía existen lugares donde el tiempo parece caminar más lento. Calles angostas, balcones de madera que sobreviven al ruido moderno y mozos que se aprenden el nombre de los clientes habituales forman parte de esa postal que resiste entre turistas, oficinistas y vendedores ambulantes. Allí, a pocos metros de la Plaza Mayor, Puerto Santa Rosa – Mar y Tradición, en el corazón encontró su propio espacio: una mezcla de cocina marina y pasión futbolera que cobra vida cada vez que rueda la pelota.
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El Mundial 2026 todavía no empieza oficialmente, pero en este rincón del pasaje Nicolás de Ribera ya se siente como si estuviera en juego una final. En las pantallas del local aparecen amistosos, debates deportivos y repeticiones de goles históricos mientras las mesas comienzan a llenarse desde temprano. Algunos llegan por el ceviche, otros por el partido. La mayoría termina quedándose por ambas cosas.
Hay algo especial en ver fútbol dentro del Centro de Lima. Afuera pasan turistas tomando fotografías a las fachadas coloniales; adentro, un grupo de amigos discute si Messi llegará bien al Mundial mientras un mozo deja sobre la mesa una jalea mixta todavía humeante. El ambiente tiene ese desorden agradable de las buenas cevicherías: vasos chocando, cucharas golpeando platos y gritos espontáneos cuando una jugada termina cerca del gol.
Puerto Santa Rosa es el corazón del boulevard gastronómico que recobra vida a unos pasos de la Plaza Mayor de Lima. Lleva la firma del Grupo Kong, dueña de importantes marcas como Villa Chicken, Pancho Fierro y Casa Tambo. Pero la cevichería tiene su toque especial: mezcla la tradición de la comida con la modernidad de estos tiempos, formando de parte de un proyecto que también busca atraer el turista en un ambiente inspirado en Lima antigua.
Este espacio no pretende ser un restaurante sofisticado ni una experiencia gourmet de mantel blanco. Su encanto está justamente en lo contrario. En la frescura del pescado, en la leche de tigre intensa, en el arroz con mariscos servido en porciones generosas y en la sensación de que uno puede quedarse horas conversando de fútbol sin que nadie mire el reloj. Aquí el protagonista no es solo el plato, sino la experiencia completa.
El ceviche de pescado suele ser uno de los favoritos de la casa. El limón golpea fuerte, el ají tiene carácter y los mariscos llegan frescos, algo que se nota desde el primer bocado. También destacan la jalea crocante y el clásico arroz con mariscos, ideal para compartir mientras el partido entra en los minutos decisivos. Porque si algo entienden en Puerto Santa Rosa es que el fútbol peruano —y el fútbol en general— siempre se disfruta mejor acompañado de comida abundante.
El Mundial 2026, que se llevará a cabo en Canadá, México y Estados Unidos, comenzará el 11 de junio y terminará el 19 de julio. (Foto: Fabrice COFFRINI / AFP)
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Durante los partidos importantes el local cambia de ritmo. Las conversaciones bajan de volumen cuando suena el himno, los celulares desaparecen de las manos y todas las miradas apuntan hacia las pantallas. Algunos celebran como si estuvieran en la tribuna; otros sufren en silencio mientras aprietan un vaso helado entre las manos. El Mundial tiene esa capacidad de unir desconocidos y este restaurante parece haber nacido para eso.
Con el paso de los años, Lima ha cambiado su manera de ver fútbol. Las antiguas peñas deportivas dieron paso a bares temáticos y cadenas modernas, pero todavía sobreviven espacios con identidad propia. Puerto Santa Rosa pertenece a esa categoría. Un sitio donde la historia del centro limeño, la cocina marina y la emoción del fútbol conviven naturalmente, sin necesidad de artificios.
Cuando llegue el Mundial 2026, el restaurante probablemente permanezca lleno desde temprano. Habrá mesas reservadas, pronósticos imposibles y discusiones eternas sobre candidatos al título. También habrá ceviches recién preparados, cerveza helada y personas abrazándose después de cada gol. Porque en el fondo, lugares como este recuerdan algo simple: el fútbol no solo se mira. También se conversa, se comparte y, en Lima, muchas veces se acompaña con limón, ají y pescado fresco.




