Las pruebas PISA realizadas en 2025 ponen en evidencia una tendencia bastante general en todo el mundo a una baja muy sustancial de la comprensión lectora de los alumnos de 15 años que se vincula en gran parte al uso que hacen de los dispositivos digitales como el móvil, pero también de la inteligencia artificial.
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Los autores del informe señalan que el bajón en las calificaciones se explica sobre todo por la incapacidad para mantener la atención en textos largos o de cierta complejidad y que necesitan diferentes elementos de razonamiento.
Al mismo tiempo, perciben que los alumnos tienden a hacer lecturas rápidas (el tiempo para completar los ejercicios disminuye respecto a ediciones anteriores) y a dar respuestas inmediatas pero también cada vez más erróneas. Los peores resultados se dan en países con tasas de distracción en clase por los dispositivos digitales superiores a la media.
Aunque reconoce que la crisis de la covid con la suspensión de las clases presenciales por los confinamientos puede haber pesado, la OCDE considera que hay un vínculo con el mayor uso de los móviles por los adolescentes para conectarse a las redes sociales en una acción generalmente pasiva, sin creación de contenidos propios.
Un 28 % de los alumnos de la OCDE que participaron en PISA en 2025 dijeron que sus compañeros estaban distraídos en las clases de ciencias por el uso de los dispositivos digitales, con proporciones que llegaban al 40 % en Chile, Polonia o Bulgaria. En países que no pertenecen a la organización, se alcanzaban porcentajes “masivos” en Argentina (55 %) y Uruguay (57 %).
Hay que tener en cuenta que esa distracción se traducía, con respecto a los que no señalaban ese problema de atención, en una diferencia media de 11 puntos en los resultados en las pruebas de ciencia.
Para los autores del estudio, el problema no son tanto los dispositivos, sino el hecho de que los estudiantes los utilizan mucho más para actividades de ocio (casi 3,4 horas al día de media en la OCDE) que para el aprendizaje (3 horas al día las jornadas lectivas, 1,4 horas los fines de semana).
En cuanto al efecto de la irrupción de la IA en el aprendizaje, los responsables de PISA indican que si bien no hay una respuesta definitiva, los primeros datos apuntan a que por regla general los que menos las utilizan son los que obtienen mejores resultados en ciencia, lo que podría explicarse porque los usos más corrientes, como resúmenes de artículos, son para evitar una parte del esfuerzo necesario para aprender.
Su conclusión no es que la IA sea negativa de por sí, sino que cuando se usa de forma moderada y, sobre todo, como respaldo para el aprendizaje puede traducirse en mejores resultados, como lo prueban los casos de Corea del Sur o Singapur que están aplicando a gran escala esa tecnología en la enseñanza.
La evolución sobre una menor capacidad a prestar atención a los textos es, en cualquier caso, inquietante para la OCDE en un mundo de rápido avance de la IA en el que resulta todavía más importante ser capaz de leer de forma crítica, evaluar la credibilidad de las informaciones, entender los matices y formarse opinión sobre bases fiables.
Las listas de las mejores notas en los ejercicios de ciencias y de matemáticas de PISA son bastante coincidentes con las de comprensión lectora: en cabeza están, por orden China, Singapur, Taiwán y Japón, y luego Estonia, Corea del Sur, Reino Unido y Canadá.

