jueves, enero 29

Con la instalación de la mayoría de las comisiones ordinarias, el Congreso actual se apresta a iniciar su última legislatura. No es un hecho menor, si se considera que el Parlamento vigente –sobre todo con la abdicación práctica del Ejecutivo– parece haber hecho realidad aquello de ser “el primer poder del Estado”, como gustan decir en la plaza Bolívar.

Por lo pronto, debe señalarse que, en líneas gruesas, poco ha cambiado. Al final de cuentas, la composición del Parlamento ha variado muy poco, sea por muertes (como la de Hernando Guerra-García en el 2023) o por la excepcional remoción de Freddy Díaz, acusado de violación.

En cuanto al reparto, parece que el liderazgo actual, consolidado en la elección del 26 de julio, ha optado por castigar a los perdedores. En consecuencia, una bancada antes privilegiada como Podemos (Presupuesto en el 2022-2023 y Fiscalización en el 2024-2025) termina recibiendo grupos de trabajo de perfil más bajo.

Entre las comisiones con mayor peso político debe notarse que las bancadas más grandes (Fuerza Popular y APP) retienen los grupos de trabajo de vital relevancia, sobre todo en un año electoral: Constitución (Arturo Alegría) y Presupuesto (Alejandro Soto), respectivamente.

Fiscalización, en tanto, queda bajo dominio de AP, que ha nominado a Elvis Vergara, acusado de ser parte de ‘Los Niños’, para tal encargo. De hecho, durante la sesión de instalación, el último martes, Vergara aludió a la importancia de preservar la “presunción de inocencia”, una garantía valiosa para sus intereses.

En materia económica, llama la atención la negligencia de las bancadas con mayor responsabilidad. El principal daño colateral ha sido la entrega de la presidencia de Energía y Minas a Juntos por el Perú-Voces del Pueblo-Bloque Magisterial (Víctor Cutipa la dirigirá), en un semestre que será crucial para el destino de la regulación de la minería en proceso de formalización.

En cuanto a nombres y responsabilidades, pareciera que las bancadas se hubieran esforzado por retirar a su personal de mayor peso o experiencia y hubieran preferido asignar roles a personas que presentan muchos flancos. Quizá exista la expectativa de no exponerlos con miras a la actual campaña electoral. ¿Querrán estar a tono con los pasivos que se proyectan desde la Mesa Directiva? Lo dudo.

En consecuencia, se evidencia una degradación generalizada en los puestos de mayor responsabilidad. Podríamos estar, en el mejor de los casos, frente a un descuido, que pierde de vista la relevancia de estar frente a un año doblemente electoral. En cambio, y pensando mal –como muchas veces se acierta–, quizá estemos frente a un sinceramiento de voluntades y agendas, antes disimuladas.

En cualquiera de los dos casos, tocará estar alerta ante los eventuales estropicios que puedan sucederse. Y quedan casi 11 largos meses.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Share.
Exit mobile version