jueves, febrero 12

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El presidente taiwanés, Lai Ching-te, advirtió que sus países vecinos serían los próximos objetivos de Beijing si China se apodera de la isla democrática que reclama como propia, e insistió en la necesidad de que Taipéi refuerce drásticamente sus defensas.

El presidente taiwanés, Lai Ching-te, advirtió que sus países vecinos serían los próximos objetivos de Beijing si China se apodera de la isla democrática que reclama como propia, e insistió en la necesidad de que Taipéi refuerce drásticamente sus defensas.

En su primera entrevista con una agencia internacional de noticias desde que asumió el cargo en mayo de 2024, Lai dijo a la AFP que confía en que el Parlamento aprobará un presupuesto adicional de 40.000 millones de dólares para financiar compras cruciales para su seguridad, incluidas armas de Estados Unidos.

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El presidente chino, Xi Jinping, ha advertido a Washington que no venda armamento a Taiwán, pero Lai defendió que el país norteamericano apoyará a la isla y no la utilizará como una “moneda de cambio” con Beijing.

El gobierno chino condenó este jueves las declaraciones de Lai, a quien tachó de ser “un perturbador de la paz, un creador de crisis e instigador de guerras”.

“Buscar la independencia por medios externos y resistirse a la reunificación por la fuerza es como una hormiga tratando de sacudir un árbol: está condenado al fracaso”, manifestó el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, en su rueda de prensa habitual.

El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, posa durante una entrevista exclusiva con AFP en la Oficina Presidencial en Taipéi el 10 de febrero de 2026. (Foto de Yu Chen CHENG / AFP).

/ YU CHEN CHENG

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Pekín considera que Taiwán forma parte de su territorio y ha amenazado incluso con utilizar la fuerza para tomar esa isla autónoma, una potencia en la fabricación de semiconductores.

Lai afirmó a la AFP que si China se hace con Taiwán, se volverá “más agresiva, socavando la paz y la estabilidad en el Indo-Pacífico y el orden internacional basado en normas”.

“Si Taiwán fuera anexionada por China, las ambiciones expansionistas de China no se detendrían ahí”, alertó durante esta entrevista exclusiva realizada el martes en la sede de la Oficina Presidencial en Taipéi.

“Los siguientes países amenazados serían Japón, Filipinas y otros de la región indopacífica, con repercusiones que acabarían llegando a América y Europa”, afirmó.

Taiwán considera que su ubicación en el centro de la denominada “primera cadena de islas de Asia-Pacífico”, que se extiende desde Japón hasta Filipinas, es fundamental para la seguridad regional y el comercio global.

Tokio y Manila también mantienen disputas territoriales con Pekín y el mismo estrecho de Taiwán, que separa la isla de China continental, es una arteria clave del transporte marítimo.

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, cuyo país alberga varias bases y 60.000 soldados estadounidenses, sugirió en noviembre que Tokio podría intervenir militarmente si China ataca Taiwán, lo que provocó una airada respuesta de Pekín.

El presidente filipino, Ferdinand Marcos, también ha advertido que su archipiélago, donde las tropas estadounidenses tienen acceso a nueve bases militares, se vería “inevitablemente” arrastrado a una guerra por Taiwán.

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“En este mundo cambiante, las naciones pertenecen a una comunidad global: la situación de cualquier país afectaría inevitablemente a otro”, afirmó Lai.

En vista de la reunión planificada entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y Xi en Pekín en abril, el líder taiwanés respaldó cualquier diálogo que ayude a mantener el ‘statu quo’.

“Creemos que el presidente Trump está llevando a cabo un difícil esfuerzo de consolidación de la paz, lo que implica salvaguardar los intereses estadounidenses y disuadir el expansionismo chino a corto plazo”, dijo.

Lai añadió que Estados Unidos no necesita “utilizar a Taiwán como moneda de cambio en ninguna discusión con China”.

“En el contexto de la competencia comercial entre Estados Unidos y China, China busca mucho más de Estados Unidos que Estados Unidos de China”, consideró.

Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas formales con Taipéi en 1979 a favor de Pekín, pero sigue siendo el principal garante de la seguridad y proveedor de armas de Taiwán.

Sin embargo, los analistas señalan que mantiene una “ambigüedad estratégica” en lo que respecta al envío de tropas para defender la isla.

La presión militar china sobre Taiwán se ha intensificado bajo el mandato de Xi.

El gigante asiático despliega buques de guerra y aviones de combate alrededor de la isla casi a diario y ha lanzado seis rondas de maniobras a gran escala desde 2022, la última en diciembre.

Una reciente purga de Xi de sus principales generales también ha desatado especulaciones sobre lo que podría significar para el cronograma de un eventual ataque de Pekín a Taiwán, que algunos funcionarios estadounidenses han sugerido que podría suceder en 2027.

Un lanzacohetes de China dispara cohetes en un lugar no revelado durante los ejercicios militares cerca de Taiwán. (AFP).

/ HANDOUT

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Lai concedió que la destitución de tantos generales chinos es “una situación inusual”, pero indicó que no cambia la necesidad de Taiwán de estar preparado.

“Debemos tener la capacidad de disuadir la agresión”, afirmó. “Queremos asegurarnos de que, para China, nunca haya un buen día para invadir Taiwán”.

Los esfuerzos de Trump por obligar a los fabricantes de chips taiwaneses a aumentar su capacidad de producción en Estados Unidos y su insistencia en que Taipéi gaste más en defensa han alimentado las preocupaciones sobre su voluntad de proteger la isla.

Taiwán ha invertido miles de millones en modernizar su ejército y ampliar su industria militar. Pero sus fuerzas se verían superadas en número y armamento en un conflicto con China.

Ante la presión de Washington, Lai se ha comprometido a aumentar el gasto en defensa de Taiwán hasta más del 3% del PIB este año y hasta el 5% en 2030.

“Taiwán es responsable de salvaguardar nuestro propio país”, afirmó Lai a la AFP, al insistir en que las relaciones entre Estados Unidos y la isla son “sólidas como una piedra”.

También expresó su esperanza de una mayor cooperación con Europa en materia de industria de seguridad nacional.

Para alcanzar el objetivo, su gobierno propuso aumentar el gasto en defensa en 40.000 millones de dólares durante ocho años para financiar, entre otras cosas, un sistema de defensa aérea de múltiples capas denominado “T-Dome”.

Sin embargo, la legislación para permitirlo ha sido bloqueada diez veces desde diciembre por la oposición, que cuenta con mayoría parlamentaria y la utiliza para obstaculizar la agenda de Lai.

Senadores demócratas y republicanos de Estados Unidos han criticado a los legisladores opositores taiwaneses y les pidieron que que “trabajen de buena fe por encima de las diferencias partidistas”.

A pesar de los retrasos, Lai se mostró optimista sobre la aprobación del presupuesto.

“En una sociedad democrática, todos los partidos políticos son, en última instancia, responsables ante el pueblo”, explicó.

“Por lo tanto, estoy seguro de que este presupuesto contará con su apoyo”, dijo.

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