El presidente de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), Gino Ríos, reconoció este jueves que existe una sentencia consentida en su contra por violencia familiar en la modalidad de maltrato psicológico.
En entrevista con Canal N, explicó que se trata de un hecho ocurrido en 2004, como parte de un proceso de divorcio que culminó en 2011.
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“Además de la sentencia de divorcio que disolvió el vínculo conyugal, también fue emitida por el juez de familia de La Molina una sentencia sobre una materia denominada violencia familiar en la modalidad de maltrato psicológico”, señaló Ríos.
Aclaró que no impugnó la resolución judicial “por una razón muy sencilla: porque quise retomar la armonía familiar, y sobre todo la de mis hijos”. Añadió que, si bien tenía razones para apelar, prefirió no hacerlo por tratarse de asuntos del ámbito privado.
“No quiero entrar en detalle, que corresponden al ámbito íntimo mío, de mi señora exesposa y también al ámbito privado de mis hijos”, expresó.
Ríos enfatizó que dicha sentencia no configura una condena penal ni constituye una causal de vacancia en su cargo.
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“En principio, yo no he sido condenado. El certificado de antecedentes penales, que registra las condenas de una persona, está limpio, no tiene ninguna condena”, sostuvo.
Asimismo, precisó que la figura jurídica aplicada en su caso fue la de violencia familiar, y no el delito de violencia contra la mujer, ya que esta última tipificación no existía en el año en que ocurrieron los hechos.
“Es distinto, porque la violencia familiar estuvo vigente hasta noviembre de 2015. Los hechos que refiero tratan del 2004 y fueron sentenciados en 2011”, indicó.
Cabe precisar que, a comienzos de la semana, los congresistas Héctor Acuña y Susel Paredes presentaron un pedido para vacar a Gino Ríos del cargo de presidente de la Junta Nacional de Justicia.
Luego, la parlamentaria Ruth Luque también solicitó su vacancia y suspensión preventiva en el cargo de consejero.
Los legisladores argumentaron que la sentencia consentida en su contra configuraría una causal de vacancia y, además, pondría en duda su idoneidad moral.




