martes, junio 30

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Los precios del petróleo acumulan una caída semanal de hasta 6,7%, ubicándose en US$70 por barril de WTI y en US$72 para el Brent, según Trading Economics. Los valores aún deberían retroceder cerca de US$10 para volver a los niveles registrados antes del conflicto en Medio Oriente.

Los precios del petróleo acumulan una caída semanal de hasta 6,7%, ubicándose en US$70 por barril de WTI y en US$72 para el Brent, según Trading Economics. Los valores aún deberían retroceder cerca de US$10 para volver a los niveles registrados antes del conflicto en Medio Oriente.

Si bien la oferta y la demanda suelen ser los principales factores que determinan el precio del crudo, desde abril el conflicto entre Irán e Israel se convirtió en el principal catalizador del mercado. En ese contexto, el Brent pasó de cotizar entre US$70 y US$73,5 a superar los US$100, alcanzando picos de US$115 durante los momentos de mayor tensión, ante la preocupación por un eventual cierre del Estrecho de Ormuz. Para mayo, aunque las tensiones se mantenían elevadas, el precio mostró una alta volatilidad: las primeras noticias sobre negociaciones diplomáticas provocaron caídas temporales, que luego fueron contrarrestadas por nuevos indicios de hostilidad.

“En este contexto, el mercado ya comienza a preocuparse no solamente por el efecto del mayor precio del petróleo, que se reflejará en mayores precios de la energía y, de esta manera, en una mayor inflación, especialmente en Estados Unidos, sino también porque esto alimenta la expectativa de que se mantenga una política monetaria de tasas altas por más tiempo”, explica Luis Eduardo Falen, docente de la Universidad Pacífico.

Naves transportadoras de petróleo en el Estrecho de Ormuz. (Foto: AFP)

Naves transportadoras de petróleo en el Estrecho de Ormuz. (Foto: AFP)

/ AMIRHOSSEIN KHORGOOEI

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Desde este mes de junio, principalmente durante la semana pasada, los precios comenzaron a desescalar conforme avanzan las conversaciones para alcanzar un alto al fuego.

No obstante, el avance de los acuerdos de paz en Medio Oriente no es el único factor que ha impulsado el retroceso de los precios del crudo. De acuerdo con Arturo Vásquez, director de Investigación de Gerens y ex viceministro de Energía, actualmente existe una mayor cantidad de operadores en la producción de petróleo, lo que ha contribuido a aliviar la escasez de stock registrada al inicio del conflicto.

Países fuera de la OPEP están poniendo en producción numerosos campos y yacimientos petroleros. Emiratos Árabes Unidos ahora exporta cerca del 85% de sus niveles previos a la guerra, según la Agencia Internacional de Energía. Asimismo, el mercado viene incorporando a países como Venezuela a la oferta masiva de petróleo. Incluso Rusia podría ampliar su oferta ante el esperado inicio de conversaciones con Ucrania para un alto al fuego.

Producción de petróleo en el Perú en abril fue la más alta de los últimos 12 meses. Foto: ANDINA.

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“La economía mundial está en un proceso de estancamiento debido a la falta del impulso de las economías emergentes como China y la India. Entonces es muy difícil que la demanda de energía crezca tanto para generar una presión en las cadenas de suministro. Y es por eso que la expectativa es que el precio del petróleo se ubique entre US$50 y US$70 aproximadamente”, detalla Vásquez.

Ambos especialistas esperan que el efecto global llegue al mercado peruano en aproximadamente un mes. En la misma línea, Erick García Portugal, experto en hidrocarburos, distingue entre dos mercados: el del petróleo y el de los productos terminados, como el GLP, el diésel y la gasolina. Si bien ambos suelen estar correlacionados, aclara que no existe una relación automática entre sus marcadores, ya que pueden presentarse divergencias por factores como el sobre-stock o la demanda estacional de determinados combustibles.

Respecto al descenso de los precios, García señala que la tendencia comenzó la semana pasada, por lo que el impacto real en los grifos debería percibirse en un plazo de dos a tres semanas (o un máximo de dos semanas adicionales desde ahora), corrigiendo la estimación inicial de un mes. En cuanto al GLP, añade que ya muestra una tendencia a la baja y que en algunos establecimientos se registran precios similares a los observados antes de la crisis de TGP.

A ello agrega que la dificultad para que la reducción global se refleje plenamente en el mercado local responde, principalmente, a una falla estructural: la falta de infraestructura de almacenamiento. Según García, la escasez de plantas y tanques constituye una barrera de entrada que limita la competencia entre los importadores mayoristas, ya que sin capacidad de almacenamiento no es posible traer grandes volúmenes de combustible más barato al país.

Ya lo advertía Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva (BCR): el aumento del precio de los combustibles ha dejado de ser una preocupación. Sin embargo, Alonso Macedo, analista económico, explica que el incremento del precio del crudo también impactó en los fertilizantes y los fletes, por lo que todavía habrá un efecto rezagado sobre los alimentos y los productos importados.

Para junio se espera una menor inflación ante la caída de precios de los combustibles y seguiría siendo reducida en los siguientes meses. (Imagen: Andina)

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“Por más que ya el petróleo tenga una perspectiva a la baja por el fin del conflicto, aún se van a sentir los efectos rezagados sobre la economía en lo que resta del año. En términos de importancia para el consumidor se encuentran los alimentos; la gasolina no tendrá un efecto inmediato”, menciona Macedo.

En el caso de los alimentos, mencionó Macedo, se debe al aumento de los fertilizantes a raíz de la interrupción del Estrecho de Ormuz durante marzo y abril. A pesar que en los últimos dos meses, el paso comenzó a estabilizarse, los agricultores ya adquirieron el insumo más caro y lo aplicaron a su producción; por lo que este efecto sobre los precios podría seguir de manera persistente.

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