En los últimos meses, el precio del cobre ha venido en aumento, llegando a superar los US$6 la libra la semana pasada. Pese a que la cotización del metal rojo ha disminuido y se ha ubicado por debajo de dicho umbral, su nivel aún se mantiene alto.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Y es que, como sostuvo Carlos Gálvez, expresidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), existen situaciones que justificarían el sostenido y alto precio del cobre como, por ejemplo, la transición energética.
A su vez, Salazar apuntó que se podrían observar déficits en la producción de cobre en los proximos años por la falta de nuevos proyectos ‘greenfield’ de gran envergadura, lo que también puede llevar a que la cotización del cobre registre nuevos récords en el mediano y largo plazo.
A corto plazo, Salazar consideró que el precio del cobre se podría mantener moderado en febrero por el Año Nuevo Lunar en China. En esa época del año, que se puede extender hasta por 10 días, no operan las fábricas y la actividad en los puertos disminuye, generando una acumulación de inventarios de cobre y aumentando el stocks en los almacenes, añadió.
“Después de los feriados, la demanda de cobre suele normalizarse y con ello el precio puede recuperar parte de las caídas, así que no descartamos en febrero más correcciones, pero con una mejora hacia fines de mes cuando China retome actividades”, expresó.
Herrera agregó que aún existe una perspectiva negativa sobre la economía de China, principal consumidor de cobre. Si se agrava la economía del gigante asiático, podría disminuir la demanda por los metales, dijo.
Para Lozano de Kallpa SAB, estos altos precios del cobre y de otros ‘commodities‘ como el oro, se reflejan en niveles récord de las exportaciones peruanas.
Y es que el metal rojo en el 2025 concentró el 31% de la canasta exportadora, lo que equivale a aproximadamente US$28.088 millones.
MIRA | Velarde advierte que la estabilidad de precios no está garantizada pese a la baja inflación, ¿por qué?
Esto también genera una presión bajista en el dólar en el mercado local, añadió. Por ello, consideró que se puede mantener la fortaleza del sol frente al dólar, aunque un catalizador importante en ese aspecto serán las elecciones presidenciales.
A su vez, Gustavo Meza, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes), indicó que se genera una mayor recaudación tributaria.
Pero pese a la buena cotización del cobre, Gálvez consideró que el Perú no se ha preparado para los mayores beneficios que viene generando el metal rojo.
“Solamente tenemos en proceso de construcción Tía María y algunas ampliaciones de vida de mina, como la reposición de Chinalco”, dijo.
Para el expresidente de la SNMPE, en la actual coyuntura cuprífera, se debería impulsar el avance de proyectos como Zafranal, Michiquillay, Integración Coroccohuayco o promover Yanacocha Sulfuros.
MIRA | Cinestar seguirá operando: cadena de cines explica cuál es el proceso de subasta de su marca por Sunat
“Con lo mencionado, el Perú podría adicionar al menos un millón o millón y medio de toneladas [de cobre]. A los precios actuales, significa de US$10.000 millones a US$12.000 millones de ingresos”, apuntó.
A su vez, Salazar coincidió en que se pueden acelerar proyectos ‘brownfield’ como ampliaciones, reposiciones y optimizaciones, y destrabar proyectos ‘greenfield’ que se encuentran en la cartera minera.
En ese sentido, como apuntó Herrera, de los 29 proyectos paralizados más grandes que existen en el mundo, nueve se ubican en el Perú y tres de ellos en Cajamarca.
“Si las trabas burocráticas o la conflictividad se hubieran podido eliminar o parte de la inestabilidad política, estaríamos un poco más cerca de alcanzar los niveles de Chile [primer productor mundial de cobre]. Hay proyectos que tienen sus particularidades, pero estaríamos más cerca a casi duplicar nuestra producción de cobre”, agregó la economista del IPE.

Quellaveco fue el último gran proyecto greenfield en concretarse en Perú; la falta de nuevos desarrollos pone en riesgo la sostenibilidad del sector. Foto: Andina.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Por otro lado, Meza indicó que el Perú no se beneficia de una manera más directa porque no existen grandes proyectos de inversión minera como Quellaveco (US$5.500 millones).
Mencionó también la incertidumbre en el país por los cambios políticos, lo que afecta la posibilidad de que se pueda tener un mayor crecimiento económico.
“En el ciclo del ‘boom’ de precios de los metales del 2006 al 2013, el Perú crecía, en promedio, un 6% en esa década”, acotó.
¿Cómo pueden avanzar los proyectos de cobre? Gálvez consideró que se pueden recortar los tiempos de entrega de permisos. En ello coincidió Salazar.
Otro aspecto a tomar en cuenta, sostuvo Gálvez, es establecer alianzas estratégicas con distintas industrias a nivel internacional.
Por su parte, Meza, de Redes, consideró que otra posibilidad de aprovechar mejor el actual contexto es cerrar las brechas de infraestructura en las distintas regiones del país, con los montos que se perciben por canon, regalías y otros tipos de ingresos por la minería.














