En la comuna de San Miguel, la adolescencia de Miguel Tapia —baterista y fundador de Los Prisioneros— transcurrió entre bombas lacrimógenas y vecinos detenidos que nunca volvieron. “Un motivo más para llamarnos Los Prisioneros”, dice hoy, recordando también su concierto en la Plaza de Acho y anunciando su próxima presentación el 25 de abril en el Centro de Convenciones Scencia, en La Molina.
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—¿Por qué continuar con las giras bajo el nombre de Los Prisioneros?
Hay crisis importantes en el sector salud y siguen existiendo desigualdades muy marcadas. No hay las mismas oportunidades en la educación para las personas con menos recursos que para quienes tienen más. Eso sigue siendo una realidad, y por eso estoy aquí: porque nuestras canciones todavía tienen sentido.
—¿Cómo se fractura una banda cuyos integrantes se conocen desde adolescentes?
Con el tiempo aparecen los egos y el deseo de protagonismo. Yo siempre tuve más afinidad musical con Jorge que con Claudio, y también está la ‘historia’ entre ellos dos; yo me quedaba más al margen. Separarse es algo que le pasa al 99% de las bandas. Hay excepciones, como Air Supply o Duran Duran, pero nosotros no fuimos una de ellas.
—¿Qué tanta presión externa influyó en esa etapa de separación?
Los medios de comunicación en Chile nos estaban destruyendo. Decían que, con la llegada de la democracia, ya no teníamos temas sociales o políticos y que por eso habíamos hecho un disco de amor. Era muy duro, porque mientras llenábamos conciertos en Perú o Colombia, en Chile solo recibíamos ataques. Eso terminó por desgastar toda nuestra energía.
—¿El éxito temprano contribuyó al desgaste?
Era un éxito que buscamos de forma consciente, pero también sentíamos que no había tiempo, que había que hacerlo todo de inmediato. Antes de la dictadura había un movimiento cultural muy potente: Víctor Jara, Violeta Parra, Pablo Neruda. Pero todo eso se cortó con el golpe, teníamos que hacer algo, eso hizo que también el fin llegara rápido.
—Hoy las canciones regresan al escenario, pero ¿por qué no volver a la formación clásica de Los Prisioneros?
Nos reunimos los tres en el 2000 y grabamos un disco, pero los conflictos reaparecieron de inmediato, sobre todo con Claudio: problemas personales, musicales y sobre cómo enfrentar este nuevo proceso. Él empezó a dar entrevistas mientras aún estábamos trabajando el disco, diciendo que no le gustaba lo que estábamos haciendo, y eso fue un golpe muy duro.
—Con Jorge mantienes una relación cercana
Sí, con Jorge hemos mantenido un vínculo hasta hoy. Nos escribimos, nos preguntamos por la salud, nos saludamos en los cumpleaños. Incluso tenemos un nexo familiar.
—¿Y por qué no incluir a Claudio en un eventual reencuentro?
Con Jorge quedamos muy dolidos con Claudio. Hasta hace algunos años yo estaba dispuesto a hacer algo juntos, sobre todo durante el estallido social de 2019 en Chile. Fue un momento muy duro, con una represión que nos recordó la dictadura. Fui a ver a Jorge y le propuse hacer algo, un gesto, un llamado de atención. Él estuvo de acuerdo, pero cuando se trató de incluir a Claudio, no quiso participar. Y eso, finalmente, hace imposible cualquier reunión. Si en un momento tan crítico no tuvo la disposición, ya no hay nada más que decirle a Claudio.
Sobre el concierto de
Los Prisioneros de Miguel Tapia
Lugar: Centro de Convenciones Scencia
Fecha: 25 de abril
Hora: 9:00 p.m.
Entradas disponibles en Uneticket












