En la ventosa bahía de San Francisco, en California, destacan el famoso puente Golden Gate, puertos comerciales, puertos deportivos públicos y transbordadores. Pero más recientemente, una nueva presencia está llamando la atención de los lugareños: las ballenas grises del Pacífico Norte Oriental.
MIRA: “Hay huesos por todas partes”: los cementerios de ballenas que transforman las profundidades del mar
Las ballenas han despertado el asombro, ya que los residentes y los investigadores ahora pueden observar de cerca cómo se alimentan, se reproducen e interactúan. También han generado una creciente inquietud: ¿por qué tantas de ellas están desnutridas y mueren?
En 2025 hubo un número récord de 21 ballenas grises muertas en la bahía de San Francisco. En lo que va de año, han muerto siete.
La bahía de 4.140 km² es el estuario más grande de la costa oeste de EE. UU. Antes de 2018, no se sabía que esta especie de ballenas se detuviera de forma estacional o habitual en la bahía, sino que la eludían en su ruta migratoria hacia Baja California, México, y de regreso al Ártico, según Josephine Slaathaug, quien dirigió un estudio reciente sobre la mortalidad de las ballenas grises en la bahía.
Las impresionantes ballenas grises tienen la migración anual más larga de cualquier mamífero, recorriendo aproximadamente entre 15.000 y 20.000 km de ida y vuelta para reproducirse.
“Es un nuevo hábitat que han elegido utilizar”, explica a la BBC la estudiante de posgrado de la Universidad Estatal de Sonoma y autora principal del artículo, señalando los años de fuerte disminución de sus presas en el Ártico.
Muchas de las que han aparecido en la bahía son machos adultos y juveniles que se dirigen al Ártico. Cabe destacar que las ballenas observadas están más delgadas de lo que sería normal en esta época del año, según explican Slaathaug y otros investigadores a la BBC.
“No tienen las reservas de energía necesarias para completar toda la migración de regreso al Ártico, por lo que es posible que el hambre las empuje hacia la bahía”, afirmó.
También han aparecido ballenas grises muertas o moribundas en el estado de Washington y en Oregón. Aunque no se incluyeron en el estudio de Slaathaug, los investigadores creen que los cambios en su comportamiento podrían estar relacionados.
Si bien la falta de alimento puede estar empujando a las ballenas hacia la bahía, no es necesariamente la inanición lo que las está matando. En los últimos años, casi una quinta parte de las ballenas grises que han nadado hacia la bahía de San Francisco han muerto allí, por lo general tras ser embestidas por barcos, según el estudio de Slaathaug publicado en la revista Frontiers in Marine Science.
El estudio de Slaathaug examinó cientos de fotografías de ballenas y cadáveres encontrados en la bahía desde 2018. Su equipo describió “una tasa de mortalidad muy preocupante en la bahía de San Francisco” que siguió aumentando en 2025, siendo las ballenas de la bahía muy susceptibles a los choques con embarcaciones.
Aun así, los investigadores afirman que merece la pena explorar los factores que provocan estas muertes. La bahía ofrece una oportunidad única para comprender mejor los patrones migratorios y cómo el cambio climático está modificando las rutas y el suministro de alimentos.
“Es triste ver una ballena muerta. Es aún más triste ver una ballena muerta a la que quizá hayas reconocido por haberla estudiado. Pero también hay mucho que podemos aprender”, afirmó Kathi George, cuyo equipo ayudó a Slaathaug en su investigación y en varias necropsias.
Las ballenas, dijo, pueden ser presagios de cambios más grandes bajo la superficie del océano.
El hecho de que los avistamientos y varamientos de ballenas hayan comenzado antes de lo habitual esta temporada -empezando con dos en enero, cuando el pico suele darse en abril- es motivo de preocupación, ya que indica que estas criaturas están en más apuros de lo que se pensaba inicialmente.
Slaathaug y sus colegas también han observado un número muy bajo de crías, lo que indica una baja tasa de natalidad. Eso podría significar que esta población no se está recuperando ni repuntando como lo ha hecho en épocas anteriores de declive poblacional.
“Eso, junto con la elevada tasa de mortalidad causada por el ser humano en esta zona, realmente lleva a los científicos a preocuparse y a buscar formas de encontrar soluciones”, afirmó Slaathaug.
Moe Flannery, coautora del estudio, dijo a la BBC que esta es la primera vez en décadas en que el problema parece inminente. Afirma que los científicos están aprendiendo a hacer que las aguas desde Alaska hasta México sean más seguras para las ballenas.
Los choques de ballenas con embarcaciones en la bahía de San Francisco han sido un factor de riesgo.




