Este miércoles 28 se conmemora el Día Mundial de Acción Frente al Calentamiento Terrestre en medio de un contexto geopolítico que condiciona poderosamente la actualidad ambiental del mundo. Dentro de esta coyuntura, Groenlandia y su futuro en un escenario de conflictos territoriales, deshielo y potenciales actividades extractivas es parte importante del debate de la opinión pública internacional.
Héctor Agosto, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias y Ambientales de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS), conversó con El Comercio sobre lo que representa la gran isla ártica para el mundo y cómo puede verse dentro del más amplio espectro del cambio climático que afecta a la Tierra.
Desde la perspectiva del especialista, hechos como el derretimiento del hielo groenlandés o la explotación de sus recursos deben ser vistos con preocupación incluso desde el Perú, debido a que las variaciones ambientales tienen incidencia global, siendo nuestro país particularmente vulnerable.
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-¿Qué interés tiene Groenlandia en el contexto político actual y un escenario climático como el del presente?
Esta polaridad a nivel mundial juega un papel muy importante en lo que es el cono ártico. La isla es la más grande en contenido de hielo en el mundo y juega un rol en lo que se llama la Corriente del Atlántico Norte, un área de amortiguamiento, que mantiene el equilibrio entre las aguas calientes del Océano Atlántico y las aguas frías que vienen del Polo Norte. Ese equilibrio es lo que mantiene el balance climático.
En el caso de Groenlandia, en los últimos cinco años se ha visto un derretimiento acelerado de los casquetes de hielo. Ese derretimiento está liberando tierras que habían sido congeladas y que pueden ser aptas para una serie de actividades económicas y demás. Sin embargo, mientras eso ocurre hay una alteración de la corriente del Atlántico Norte, que circunda el golfo de México y termina aproximadamente por el estrecho de La Mancha, cerca de Inglaterra.
Una ciudadana camina por una calle de Nuuk, la capital de Groenlandia y su ciudad más grande. Foto: AFP
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Si aquí no hubiera ocurrido este tipo de alteraciones, el comportamiento climático se hubiera restringido a las áreas tropicales. Ahora no, ante esta alteración tenemos fenómenos naturales que se están desarrollando en el Atlántico norte, cosa que no debería estar ocurriendo porque eso altera no solo los bancos de peces, sino todo el comportamiento en la dinámica de las temperaturas.
En el Caribe, por tener aguas muy calientes, se formaban tormentas y huracanes, pero estos giraban hacia el norte y se disipaban en el Atlántico Central. En los últimos 10 años el panorama ha sido catastrófico, pues si antes se formaba un huracán de categoría entre 1 y 4, hasta de categoría 5, en la entrada del Caribe ahora estamos frente a turbulencias que se están formando a menos de la mitad del camino habitual, con huracanes de categoría 5.
Estamos teniendo huracanes saliendo de las islas Canarias y su área periférica, lo cual que no ocurría. Por otro lado, estas tormentas ya no están girando hacia el Atlántico Central, sino que se están dirigiendo hacia las costas de Estados Unidos, con algunos girando incluso hasta Inglaterra o España.
Con lo que está pasando en Groenlandia con la alteración climática se podría decir que se está dejando la nevera abierta y el ambiente se está calentando, generando a su vez mayor calor en el entorno. Por supuesto que esto va a alterar todo.
«Dios nos tome confesados, pero podríamos ver proliferaciones de plagas y enfermedades si este patrón sigue»
-Desde esta variación climática y la gestión de los recursos, ¿se puede hablar de una potencial afectación de las actividades productivas?
El Ártico puede guardar ciertos minerales como los que cubren Groenlandia, que es una fuente de tierra raras, las cuales tienen un importante interés económico para la tecnología de semiconductores y otros elementos. No obstante, lo que puede mejorar por un lado va a afectar en otros, porque con la alteración climática aparece el gran peligro del movimiento de especies.
Dios nos tome confesados, pero podríamos ver proliferaciones de plagas y enfermedades si este patrón sigue. Imaginemos en el peor de los casos que aparezcan nubes de langostas o de saltamontes en la costa peruana por cuatro o cinco horas. Las plagas se mueven alrededor de sus entornos climáticos y nada más ahí le diríamos adiós a todas las agroexportaciones.
-Groenlandia ha sido llamada por Trump un enorme “trozo de hielo”. ¿Cuánta agua congelada tiene en realidad la isla?
En el caso de Groenlandia, si el derretimiento de los casquetes continúa al ritmo que va, estaríamos hablando de un incremento de siete metros en el nivel del mar a nivel global. Las islas y áreas costeras más bajas van a quedar inundadas o pueden desaparecer.
Por otro lado, el eje central de todo lo que está ocurriendo es porque aquí se está enfrentando lo que es la crisis climática con los intereses geopolíticos. Ahora mismo hay una lucha de poder entre varias naciones, donde el punto de interés son los recursos naturales.
(Foto: ARCHIVO / UNIVERSIDAD MC GILL)
/ UNIVERSIDAD MC GILL
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Tenemos 8.000 millones de habitantes en el planeta Tierra y deberíamos ser 5.500 para ser sostenibles. Nos estamos quedando sin recursos naturales, sin agua y sin suelos con recursos; de hecho, el 20% de las tierras aptas para producir comida ya están desertificadas y no son útiles convencionalmente, aunque sí tenemos otras alternativas para hacerlas productivas.
El problema que tenemos con Groenlandia es que la geopolítica ha hecho que los logros que había tenido en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono para el 2030 se nos están yendo al tacho. Los países europeos que se habían comprometido a reducir las emisiones no lo están haciendo, lo mismo que Estados Unidos.
Estamos regresando al uso de combustibles y eso contribuye a la rotura de la capa de ozono, al calentamiento global, que ahora ya sería una ebullición global dado el incremento de 1,5 °C que tenemos ahora.
«Se están buscando nuevas vías comerciales a sabiendas de que algunos líderes mundiales están contribuyendo a que este derretimiento se acelere»
-¿Cómo observa la influencia de la política internacional en el ambiente dentro de la región ártica?
Poniéndolo en otro contexto, esto sería una repetición de la historia. Cuando Constantinopla fue tomada, los europeos que querían llegar a la India tenían que bordear todo el cuerno de África y como consecuencia de eso Cristóbal Colón descubrió América buscando otra ruta.
Ahora se están buscando nuevas vías a sabiendas de que algunos líderes mundiales están contribuyendo a que este derretimiento se acelere para que estas vías por el Ártico sean de mucho más fácil acceso.
Uno de los países que utiliza el Ártico como medio de transporte comercial con sus rompehielos es Rusia. Entonces, sabiendo que por ahí hay una potencia que está utilizando ese tránsito económico y con el advenimiento de China como fuerza internacional, existe el temor geopolítico de que se esté perdiendo cierto privilegio.
Por eso el interés de Estados Unidos por Groenlandia, pero esto no nace de ahora, viene desde la Segunda Guerra Mundial. Dinamarca ya había vendido las Islas Vírgenes a los estadounidenses, pero estos últimos finalmente hicieron un compromiso de no intervenir con Groenlandia.
-¿La explotación de recursos en Groenlandia supone un riesgo ambiental considerable?
Sí, definitivamente. El problema que tenemos con el cono ártico es que —a diferencia de lo que sucede en el hemisferio opuesto— para este no hay un acuerdo como el Tratado Antártico, en el que los firmantes señalaban que este territorio va a ser una reserva para mantener la biodiversidad. No se pueden hacer explotaciones económicas o desarrollos militares y es un tratado bastante fuerte.
En el Ártico esto no existe, pues no había surgido interés alguno por los recursos naturales, como está sucediendo ahora.
Se sabe que toda actividad de extracción tiene un impacto directo sobre el medio ambiente. Habría que ver si con la aplicación de tecnologías puede realizarse algún tipo de tarea en ese tipo de entorno, pero si se hace con métodos convencionales sí habría un impacto directo sobre el clima y la biodiversidad. Para muestra tenemos el caso del derrame de petróleo de Exxon Valdez sobre Alaska (1989), que hasta el día de hoy todavía tiene repercusiones.
-¿De qué otra forma podría verse afectado el hemisferio norte, que es donde se ubican las principales potencias del mundo?
Las temperaturas óptimas para que los cultivos puedan desarrollarse sin ningún problema van desde los 18 °C a los 25 °C sin ningún problema.
Por ejemplo, vamos a hablar del estado de Florida, en Estados Unidos, y supongamos que tenemos temperaturas de 35 °C o 37 °C. Estamos forzando a la planta a que produzca alimento bajo condiciones de estrés y va a haber un punto en el que las plantas van a decir “hasta aquí llegue, no puedo producir más”.
El calentamiento incide sobre el crecimiento de la planta y sobre el desarrollo de la biodiversidad, incluyendo desde las bacterias que están a nivel del suelo hasta los polinizadores. Todo es una dinámica porque lo que ocurre en el norte se refleja en el sur, y viceversa.
Sin querer parecer que hablo como en la película “Avatar”, en ciencias ambientales siempre nos amparamos en dos teorías: la de Gaia y la de la venganza de Gaia. Bajo estas se define el planeta (Gaia) como un ser viviente que siente y padece, siendo ese es el principio básico de la ciencia ambiental; no obstante, a medida en que el ser humano la va deteriorando y alterando, la Tierra va a tomar represalias y va a devolver el golpe por donde sea. Ese es el escenario que estamos viendo ahora.
Justamente en estos días, Donald Trump desafiaba a los científicos ambientales a que le indicaran dónde está el calentamiento terrestre señalando “miren las nevadas que tengo”. Se ve este comportamiento climático porque están cambiando los ciclos en la formación de las tormentas invernales.
«Hay un problema craso a nivel nacional con respecto a la gestión del agua»
-¿Qué otro impacto podría tener esta variación climática en el hemisferio sur o en el Perú?
Ciudades como Lima están registrando en estos días temperaturas de más de 30 grados. Recién está empezando el verano y la incidencia de calor se está incrementando. Se habla de calentamiento directo o indirecto, porque mientras nosotros tenemos acá un verano ultracaluroso creando porcentajes de evaporación muy fuertes, en el norte, en lo que es Rusia, Estados Unidos y Canadá las temperaturas están descendiendo hasta −30 °C. Entonces, por un lado se nos está congelando el planeta y por el otro se nos está quemando.
Los impactos en el sur van a ser igual de agresivos. Justamente este año se espera el Fenómeno De El niño (global) o el Niño Costero (local) y va a haber alteraciones de las corrientes que atraen los peces.
Hace muchos años un estudio señaló que los tres países que más iban a sufrir el embate del cambio climático iban a ser Honduras, Bangladesh y el Perú.
(Foto: Andina)
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Desde la rama científica que me corresponde estamos notando un cambio en el calendario biodinámico de los agricultores. Por ejemplo, el año pasado esperaban las lluvias de noviembre en la sierra para acondicionar la siembra, pero el calentamiento terrestre está cambiando la programación en el tiempo y cómo los agricultores están manejando las cosechas. Ante la escasez hídrica que tiene el Perú y agravándose esta con Niño Costero, hay un problema craso a nivel nacional con respecto a la gestión de riego, la gestión ambiental y el manejo del agua por sí mismo. Esto va a causar grandes problemas porque o vamos a tener mucha agua o no vamos a tener nada.




