Karin Zielinski es una de las pocas personas capaces de repetir hasta veinte veces una misma escena. Lo suyo es un trabajo milimétrico que exige revivir la tristeza, la tensión o la esperanza de un momento hasta encontrar el sonido exacto que lo traduzca. “Hay músicas que son capaces de marcarte aunque ya no recuerdes la película”, dice convencida la compositora y productora musical, que esta vez presenta Cine Perú, una experiencia escénica dedicada a la música del cine nacional.
El recital reunirá piezas creadas a lo largo de más de una década de películas peruanas: desde “Willaq Pirqa: el cine de mi pueblo”, “Django: sangre de mi sangre”, “El limpiador”, “La banda presidencial” y “El corazón de la luna”, hasta composiciones para filmes como “Sube a mi nube” y “Soltera, Casada, Viuda y Divorciada”. También se incluirán temas de otras producciones que serán reveladas durante el espectáculo.
“No importa si es comercial o de culto, la música no solo está ahí para ‘embellecer’ o para ‘rellenar’ una escena. La música tiene un rol narrativo, simbólico, psicológico. Puede revelarte cosas que no están dichas e incluso marcar la pauta de cómo te vas a sentir al ver una escena”, resalta Zielinski.
Sobre el escenario, más de veinte músicos darán vida a arreglos inéditos preparados especialmente para esta ocasión. “La idea es que el público sienta que está dentro de la película, que reconozca los paisajes y los personajes solo con escuchar la música”, explica. Habrá cuerdas, percusiones y texturas electrónicas, además de canciones interpretadas por las voces originales que formaron parte de las bandas sonoras. “Muchas de estas piezas nunca se habían tocado en vivo. Son como pequeñas escenas que por fin se liberan de la pantalla”, añade.

La música de mi país
Componer para cine es, muchas veces, un proceso solitario para Zielinski. “No se trata solo de hacer música bonita. Se trata de entender lo que no se dice, de capturar la emoción invisible”, señala. Por eso suele involucrarse desde las primeras versiones del guion y buscar sonidos que se conviertan en parte del universo narrativo de la película.
En “El corazón de la luna”, por ejemplo, usó capas de voces humanas y cuerdas graves para reflejar el aislamiento de su protagonista. En “Willaq Pirqa”, en cambio, exploró timbres andinos y texturas orquestales que dialogaran con el idioma quechua y con el paisaje de Cusco. “Cada historia te pide un lenguaje distinto. Hay películas que te piden silencio; otras, música que respire”, cuenta.
Esa capacidad de moverse entre lo sinfónico y lo íntimo hizo que Zielinski se convierta en una de las compositoras más reconocidas del país. Su obra acompaña más de cuarenta producciones audiovisuales y ha sido premiada y exhibida en festivales internacionales. Pero más allá de los reconocimientos, lo que más la conmueve es la reacción del público. “Cuando alguien me dice que escuchó una melodía y recordó una escena, siento que la música cumplió su función: quedarse en la memoria”, dice.
Durante el concierto se rendirá también un homenaje a Enrique Pinilla, compositor peruano que trabajó junto a Armando Robles Godoy y es considerado una de las figuras pioneras de la música para cine en el país. Se interpretará una pieza de la cinta “Espejismo” como tributo a su legado. “Ahora hay más conciencia de que el sonido también construye identidad, que podemos hacer cosas extraordinarias desde lo nuestro y que podemos hablar de quiénes somos como país a través de cómo suena nuestro cine”, concluye Zielinski.
Sobre el concierto:
Cine Perú
El miércoles 12 y el miércoles 19 de noviembre a las 8:00 p.m., con entradas a la venta en Joinnus.







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