Habla con cierta solemnidad que disimula su estrés. Una circunstancia penosa se convierte, gracias a sus frases pronunciadas con ampulosidad, en un hecho manejable in extemis. Piero Corvetto, llegado a los instantes previos al punto de ebullición, se relaja para no perder autoridad; precaria como la de todas las cabezas institucionales del Perú. No responde a los insultos, de altísimo calibre. Podría, pero no debe. Son palitos que caen en piso aceitoso; pisarlos sería derrapar hacia el abismo.
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Corvetto no nació ayer para el sistema electoral. Estas son sus segundas elecciones presidenciales como cabeza de la ONPE, pero ya llevaba años de funcionario electoral allí y en la Reniec, entre otras áreas del estado. Es politólogo y docente. Ha sido observador en decenas de procesos en la región. Es un experto por oposición al outsider del sistema electoral, Roberto Burneo, presidente del Jurado Nacional de Elecciones desde noviembre del 2024.
Este domingo los peruanos acuden a las urnas para elegir al presidente de la República y a sus congresistas
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Antes de eso, Burneo era juez supremo absolutamente ajeno a los trances que hoy lo ocupan. Pero esa es su debilidad, su ventaja. Roberto llega fresquito a esta contienda, sin cargar el trauma de la elección de Pedro Castillo y del alegato ‘fraudista’ de los perdedores, que se los sopló su predecesor Jorge Luis Salas Arenas. Ha ganado, incluso, dos escaramuzas a la ONPE: la exclusión de Acción Popular contraviniendo ciertas observaciones de ONPE; y la cancelación del voto digital para ciertos grupos de electores.

Estas son las restricciones electorales
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Silencio electoral
Piero sobrevivió en su puesto al trauma del 2021, pero tuvo que hacer un laborioso control de daños para reconstruir la confianza de la mayoría congresal en su ente, gratuitamente vapuleado. En mala hora, el 20 de marzo, una sala del PJ dio la razón a un recurso de habeas data planteado por Fuerza Popular para acceder a las actas de votación del 2021, lo que supuestamente daría luces a la tesis de un supuesto fraude.
La sentencia le dio, en su fraseo declarativo, la razón a FP; pero en el fondo se la dio a la ONPE. FP tenía que pagar alrededor de S/.17 millones para tener más de 2 millones de hojas notariadas (a 7 soles por página), con fotografías, firmas y huellas dactilares tachadas en apego a la ley de protección de datos personales. Por supuesto que FP desistió del pago. Ni a Piero, ni a Keiko les hizo gracia que, tras un quinquenio, se refrescara ese episodio penoso.
El asunto sí le hizo gracia a otro candidato, Rafael López Aliaga, que declaró el 1 de abril en Canal N que, si a él le pasaba algo similar, iba a buscar a Corvetto a su oficina en la ONPE y “no sé si quede vivo”, remató. Piero respondió indirectamente cuando la prensa lo pilló al día siguiente: “A mi familia la han acosado, a mi me han golpeado y yo sigo acá”.
No mencionó ni a la frase ni a su autor, pero quedo sobreentendido. Cuando las respuestas son alusivas o hasta esquivas, pero se pronuncian con la solemnidad que les describí más arriba, las alusiones son evidentes. Por ‘me han golpeado’ no se refería a un incidente reciente, no se asusten, sino a uno del 26 de junio del 2021, luego de la segunda vuelta, cuando aún no se disipaba la ilusión fraudista, en el que fue insultado y agredido por un socio del Club Regatas en las instalaciones del club.
El propio Piero denunció el vejamen y mostró fotos del agresor, cuya identidad fue protegida por el Regatas y quedó en la nebulosa. Días antes, el 19 de junio, Lourdes Flores, lideresa del fraudismo, se había dirigido a él en un mitin, con estas palabras: “No te portes como un ladrón y entrega el padrón”. Valga decir que, a diferencia de ahora, la ley no disponía que el padrón o actas de votación se publiquen. El Congreso hizo una reforma legal para que esta vez sean públicas.
Carmen Velarde, jefa de Reniec, (izquierda), Roberto Burneo, presidente del JNE (centro) y Piero Corvetto, jefe de la ONPE (derecha) en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno.
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Valgan los antecedentes para sopesar las tensiones que ponen a Piero Corvetto, junto con los candidatos top (los que ustedes quieran o crean que son) en el candelero de esta semana. El martes salieron chispas cuando López Aliaga en uno de sus mítines de cierre de campaña, esta vez en Cañete, dijo: “No podemos ser el país que quede en manos de esta mafia que maneja un delincuente llamado Corvetto”.
‘Ladrón’, ‘delincuente’, ‘que no quede vivo’, ‘¡pum! te meto golpe’; son las provocaciones que Corvetto ya no debe responder, ni por alusión ni por asomo. Rogará, como cualquiera, que la diferencia entre quienes ganen y quienes pierdan seas amplias; que los dos pases a segunda vuelta y los saltos de valla sean nítidos. Igual, con tanta lista congresal, sabemos que las curules se decidirán con el paso de los días, en agónico proceso repartidor. La ONPE comunicará sus cifras mañana domingo pero el silencio electoral para Corvetto acaba mucho después, tras la segunda vuelta.




