El precio del petróleo se mantuvo por encima de los US$100 por barril en los últimos días, en medio de la incertidumbre por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio global de crudo. Según analistas consultados por El Comercio, la cotización reaccionó a los cambios en el escenario geopolítico y se sostuvo en niveles altos pese a episodios recientes de corrección.
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Desde Scotiabank, Ricardo Ávila, jefe de Estudios Económicos, sostuvo que el comportamiento del crudo respondió a la fragilidad de las negociaciones entre ambos países y a la persistencia de tensiones en la zona. “La cotización del petróleo viene reaccionando a eventos puntuales pero también podría estar internalizando un escenario más prolongado, por ello continúa aún en niveles elevados”, indicó.
Añadió que, a diferencia de episodios previos, el actual bloqueo en el Estrecho de Ormuz fue más sostenido, lo que redujo la expectativa de una normalización inmediata de los precios. “Lo vemos oscilando en alrededor de los US$ 100 en el corto plazo, con riesgo de nuevos repuntes si el conflicto sigue escalando”, precisó. En esa línea, advirtió que para economías importadoras como la peruana, el riesgo no era solo un shock transitorio, sino la posibilidad de enfrentar un periodo más duradero de costos elevados.
Martín Valencia, jefe de estudios económicos del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó que el aumento del precio internacional del petróleo se trasladó en el corto plazo al mercado local y ya viene reflejándose en los precios de los combustibles.
Detalló que los precios que cobran los minoristas, como las estaciones de servicio, se forman sobre la base de los precios de referencia que ajusta semanalmente Osinergmin. Esos precios consideran la cotización internacional de importación, los costos de fletes y seguros, así como otros gastos de importación. Luego, los minoristas establecen sus márgenes en función de ese precio de referencia, por lo que los cambios en el mercado internacional terminan trasladándose al consumidor local.
Valencia añadió que existe además un factor interno que puede presionar más los precios. La producción de crudo en el país se redujo en cerca de 20% en lo que iba del año. Esa menor oferta fue sustituida en parte por importaciones, pero ese ajuste no era inmediato y podía tomar algunas semanas, lo que permitía que los minoristas cobraran precios más altos mientras el mercado se acomodaba.
Según explicó especialista del IPE, también se observaron aumentos en la cotización internacional de alimentos como el aceite de soya, el aceite de palma y el trigo, además de un encarecimiento de los fertilizantes. A ello se sumó el alza de las resinas plásticas, necesarias para la elaboración de envases, cuyos precios internacionales mostraron incrementos de hasta 50% de febrero a marzo.

El encarecimiento del petróleo también eleva el costo de insumos agrícolas como fertilizantes, lo que podría impactar en la producción de alimentos en los próximos meses.
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“Todo ello ya estaría incrementando los costos de producción de alimentos de consumo masivo, como aceites, harina, fideos, aunque todavía no se refleja en precios”, precisó Valencia. Asimismo, advirtió que, si no se aseguraba la provisión de fertilizantes para pequeños agricultores, ello podría impactar en los precios de cultivos agrícolas destinados al mercado interno durante los próximos meses.
Desde Scotiabank, Ávila coincidió en que si el conflicto se prolongaba, el país enfrentaría “un periodo más duradero de costos elevados, con impacto en transporte, alimentos (por mayor costo de transporte y de fertilizantes), producción y en consecuencia, una convergencia más lenta al rango meta”.
Silva indicó que para economías como la peruana este escenario implicaba principalmente un impacto sobre la inflación y sus expectativas. Señaló que el reciente shock energético ya había empezado a trasladarse a mayores expectativas inflacionarias, lo que podría retrasar la convergencia hacia la meta del Banco Central de Reserva. En ese contexto, dijo, la autoridad monetaria podría optar por mantener una postura más cauta por más tiempo.














