El afable encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en la Casa Blanca este martes 3 febrero ayudó a relanzar la relación entre ambos países, aliados durante décadas, después de meses de tensiones, duros intercambios de palabras e incluso una velada amenaza de acciones militares por parte de Washington.
Si bien no se sabe exactamente todo lo que se habló en las dos horas de entrevista entre ambos mandatarios, estuvo a la orden el intercambio de cumplidos y palabras cordiales, con Trump incluso regalándole a Petro una copia de su libro “El arte de la negociación” con el mensaje “Eres genial”.
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Lo que ambos líderes han adelantado es que mucha de la conversación giró en torno al narcotráfico, tema en el que ambos países comparten fuertes vínculos. Colombia es el mayor productor de cocaína del mundo y Estados Unidos uno de los países más consumidores, así que se abordaron medidas que pueden tomarse para combatir el tráfico de drogas.
Un día después del encuentro, el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, anunció una nueva ofensiva antinarcóticos en la que colaborarán ambos países, priorizando acciones contra tres de los mayores capos de la cocaína.
Se trata de alias Néstor Gregorio Vera Fernández, alias ‘Iván Mordisco’, jefe de las disidencias del Estado Mayor Central (ex FARC); Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias ‘Pablito’, uno de los cabecillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN); y Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias ‘Chiquito Malo’, máxima figura del cártel Clan del Golfo. Los tres, sumados, reúnen una recompensa de 13.450 millones de pesos colombianos, equivalente a US$3′693.000 dólares o S/.12′405.770 nuevos soles.
Fotografía de archivo del 16 de abril de 2023 que muestra al comandante general de la disidencia de las FARC, Alias ‘Iván Mordisco’, en San Vicente del Caguán (Colombia). Foto: EFE/ Ernesto Guzmán Jr. ARCHIVO
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“No son objetivos nuevos para Colombia per se, pero sí son objetivos nuevos para una acción conjunta entre Colombia y Estados Unidos”, dijo Sánchez en una reciente entrevista a Radio Caracol.
En conversación con El Comercio, Rafael Piñeros, analista político colombiano experto en Gobierno y Relaciones Internacionales y catedrático de la Universidad Externado, saluda el resultado positivo del encuentro entre Petro y Trump como un retorno al diálogo y a la democracia, así como una reafirmación de que ambos países son importantes aliados en la región, aunque señaló que es incierto saber cuánto durará esto.
La elección de estos capos como objetivos es estratégica por parte de Colombia, puesto que le permite combatir las acusaciones de que han descuidado su lucha contra las drogas, algo que siempre repite Washington, y a la vez le da objetivos concretos para utilizar las eventuales capturas como factor político a su favor.
“Los capos elegidos son los más influyentes en este momento y la elección de perseguirlos refleja la necesidad de que los grandes narcotraficantes no sigan teniendo carta libre”, afirma Piñeros. “Además, atraparlos permitirá a Trump y Petro entregar resultados en sus respectivos países”.
Resultados que se les hace necesarios, ya que ambos mandatarios enfrentan elecciones decisivas este año. Sobre Trump acechan las elecciones de medio término de noviembre que determinarán la configuración del Senado y la Cámara de Representantes por los dos siguientes años de su gobierno.

Un manifestante sostiene una «Justicia para Renee Good», quien fue asesinada a tiros por un agente de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos en Minneapolis, Minnesota, el 23 de enero de 2026. (ROBERTO SCHMIDT / AFP)
/ ROBERTO SCHMIDT
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“Estamos en un año electoral y el presidente ha hecho del tráfico de drogas un aspecto fundamental de su agenda política y hemisférica”, recuerda la politóloga venezolana María Puerta Riera, profesora de Gobierno Americano en el Valencia College, de Orlando.
En el caso de Petro, a fines de mayo habrá elecciones presidenciales en Colombia, donde si bien él no podrá postular, su correligionario Iván Cepeda se juega la continuidad del oficialismo. Una muestra de que incluso un gobierno de izquierda puede mantener la alianza con Estados Unidos quita un vector de ataque para sus detractores de derecha, anota el experto Rafael Piñeros.
Por el momento todavía se conocen pocos detalles de qué forma tomarán las operaciones. El ministro Sánchez ha adelantado que implicaría una mayor colaboración en labores de inteligencia con Estados Unidos, “pero que la aplicación de la fuerza se dará por las fuerzas del orden colombianas” con un énfasis en respetar la soberanía de las mismas naciones.
Este énfasis ha llevado a que el estado cafetero proponga invitar también a Venezuela “a que haga parte de este esfuerzo” y se una a esta alianza, siendo la frontera entre ambos países uno de los lugares donde estas operaciones criminales operaban más activa e impunemente durante el régimen de Nicolás Maduro, capturado en una operación estadounidense a inicios de año.
Para Puerta Riera, se trata de una propuesta que el gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodriguez, encontrará difícil negar, con su aparente sumisión a los mandatos de EE.UU.
“Ahora pareciera que el tono de Delcy Rodriguez es acceder a lo que pida la Administración Trump, por lo que no me extrañaría que se llegue a algún tipo de acuerdo”, considera. “Hay un compromiso entre Washington y Caracas de lograr un acuerdo de mínimos para lograr la estabilización y gobernabilidad de Venezuela, aunque la forma que tenga esta no siempre vaya con las expectativas de los propios venezolanos”.
La experta nota que solo en la lucha con el narcotráfico coinciden Colombia y Estados Unidos en su interés en Venezuela, con la crisis humanitaria del país caribeño causando una carga regional y doméstica para ambos países que sus respectivos mandatarios quieren resolver. Es por eso que, en su opinión, la operación contra Nicolás Maduro no se debió a las acusaciones de ser narcotraficante que se esgrimían contra él o las reservas fósiles nacionales como afirmó el mandatario estadounidense posteriormente, sino a tomar medidas para acabar con el éxodo de venezolanos.
“Lo del petróleo es secundario, pero el verdadero objetivo de Trump es tomar cualquier medida que ayude a subsanar la situación en Venezuela para que el mayor número de venezolanos regrese a su país”, apunta. “A Colombia también le interesa que se resuelva el problema venezolano por el mismo motivo”.
Por su parte y más allá de la voluntad política, Piñeros cuestiona la efectividad que podría tener una colaboración entre los Ejércitos colombiano y venezolano tras décadas de rivalidad y antagonismo.
“Las culturas organizacionales yestratégicas de las fuerzas militares no lo permitirían de manera fácil”, remarca. “En efecto, no hay ejercicios conjuntos ni siquiera entre las fuerzas militares de Colombia y de Venezuela desde hace muchos años. De hecho no había agregadurías militares hasta hace relativamente poco y por lo tanto la colaboración, más allá de algo de información, y el diálogo político y diplomático resultan todavía muy lejanos a pesar del reciente cambio en Caracas”.
Piñeros opina que lo mejor que podrían hacer las fuerzas armadas venezolanas en esta operación sería “hacer la función para las que fueron creadas y defender el territorio nacional de los grupos criminales en su territorio en vez de darles asilo”.
Sean cuales sean los objetivos finales de la operación, su anuncio ya ha tenido repercusiones reales para el gobierno de Petro, con el Clan del Golfo, principal cártel del narcotráfico de Colombia, anunciando este miércoles 4 que suspende las negociaciones de paz que llevaba a cabo en Qatar luego de que se incluyera a su líder, ‘Chiquito Malo’, entre los objetivos.
“Esto sería un atentado contra la buena fe y los compromisos de Doha”, aseguró en X la organización narcotraficante, al informar que se levantará de la mesa de negociaciones “provisionalmente” mientras sus miembros hacen consultas.
Cabe recordar que el Clan del Golfo era la única de estas organizaciones con las que el gobierno de Petro seguía en negociaciones bajo su política de ‘Paz total’, luego de que diálogos similares se rompieran con el ELN en enero del 2025 y con el Estado Mayor Central en el 2024.
Pero para el politólogo Rafael Piñeros todavía es muy temprano para considerar que estas negociaciones han fracasado y considera que podría tratarse de una técnica dilatoria por parte del Clan del Golfo.
“Hoy lo están cancelando, pero no sabemos si en una semana o un mes retoman a partir de una información precisa que se comparta o a partir de generar confianza alrededor de una posible negociación y sometimiento a la justicia”, indica. “Eso esta por verse”.




