La crisis de Petro-Perú se agudiza. Mientras la presidenta Keiko Fujimori tomaba el juramento de rigor a su flamante gabinete ministerial la tarde del 28 de Julo, la empresa estatal iniciaba la detención temporal de la nueva refinería de Talara por falta de petróleo para procesar combustibles.
La crisis de Petro-Perú se agudiza. Mientras la presidenta Keiko Fujimori tomaba el juramento de rigor a su flamante gabinete ministerial la tarde del 28 de Julo, la empresa estatal iniciaba la detención temporal de la nueva refinería de Talara por falta de petróleo para procesar combustibles.
Así lo dio a conocer la petrolera en nota de prensa publicada ayer.
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De acuerdo a la empresa, la paralización se explica por “una restricción en el suministro de petróleo crudo, derivada de las condiciones actuales de liquidez de la empresa”.
A lo que se añade el “cierre temporal de las instalaciones portuarias de la bahía” debido a oleajes anómalos que impidieron la descarga de un buque con petróleo importado, el cual se necesitaba con urgencia.
Y es que la refinería habría agotado sus “ultimas reservas” de petróleo, según denunció el Sindicato Unificado de los Trabajadores del Petróleo, Energía, Derivados y Afines de la Región Grau (SUTPEDARG).
Petro-Perú estima que las condiciones marítimas podrían mejorar a partir del 31 de julio, lo que permitiría proceder a la descarga del buque y “recuperar los inventarios necesarios para iniciar las maniobras de puesta en servicio de las unidades de proceso a partir del 5 de agosto”.
Añadió que aprovechará la detención para ejecutar trabajos de mantenimiento en diversos servicios industriales. Remarcó, además, que cuenta con inventarios suficientes de combustibles para atender con normalidad la demanda de sus clientes por lo que “garantiza la continuidad del suministro al mercado”.
ProInversión alertó a Petro-Perú que tendría problemas operativos si no aprobaba cuanto antes el fideicomiso para recibir el financiamiento de US$2.000 millones prometido por el Estado. Foto: ProInversión.
/ Cesar Fajardo Jordan
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Para Sutpedarg el responsable de la falta de liquidez en Petro-Perú es ProInversión por su ‘inacción’ en librar los recursos financieros prometidos en el marco del Decreto de Urgencia N° 003-2026, del 11 de mayo del 2026.
Como se sabe, dicho DU dispone hasta US$2.000 millones para la estatal, pero condicionado a la conformación de una sociedad o vehículo de propósito especial (SPV) que será manejado exclusivamente por ProInversión. Esto, previa aprobación del Directorio de Petro-Perú.
De hecho, se sabe que el SPV debió haber sido aprobado por el Directorio de la estatal hace dos semanas, de tal manera que la empresa pudiera contar con un adelanto inmediato de US$500 millones para “comprar crudo y pagar a sus proveedores”.
Esta demora motivó que ProInversion dirigiese (20 de julio) una misiva a Edmundo Lizarzaburu, presidente de Petro-Perú, instándolo a sostener una reunión para inquirir el porqué de la demora y “evitar mayores dilaciones”.
En su misiva, la agencia de promoción de las inversiones alertaba que la falta de formalización de los actos societarios “afecta directamente la estructuración e implementación de los instrumentos requeridos para la canalización de recursos”.
Y añadía que “esta indefinición pone en inminente riesgo la capacidad operativa de la compañía, debido a las repercusiones inmediatas que generan dichos retrasos sobre la cadena de pagos”.
Trascendió que la reunión entre Petro-Perú y ProInversión, pactada para el 22 de julio, no se llevó a cabo debido a “un inconveniente de fuerza mayor” alegado por la petrolera estatal.




