viernes, febrero 6

El primer ministro británico Keir Starmer tuvo que ofrecer disculpas públicas este jueves 5 a las víctimas del Caso Epstein debido a las críticas que generó que nombrara a Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos a sabiendas de sus vínculos con el fallecido criminal sexual.

El primer ministro británico Keir Starmer tuvo que ofrecer disculpas públicas este jueves 5 a las víctimas del Caso Epstein debido a las críticas que generó que nombrara a Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Estados Unidos a sabiendas de sus vínculos con el fallecido criminal sexual.

Starmer afirmó que Mandelson le había dicho que Epstein era “alguien que conocía apenas” y lamentó “haber creído las mentiras” del exfuncionario al nombrarlo.

“Las víctimas de Epstein han vivido un trauma que la mayoría de nosotros apenas podemos entender y han tenido que revivirlo una vez tras otra. Han visto que la justicia tardaba en llegar y cómo les era negada con demasiada frecuencia”, indicó el jefe de gobierno británico.

El presidente estadounidense, Donald Trump, estrecha la mano del embajador británico en Estados Unidos, Peter Mandelson, tras realizar un anuncio comercial en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, D.C., el 8 de mayo de 2025. (Foto de Jim WATSON / AFP)

/ JIM WATSON

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Mandelson, un experimentado político del Partido Laborista, había sido nombrado embajador en febrero del 2025, pero fue cesado por Starmer en setiembre por la revelación de documentos que confirmaban sus estrechos lazos con Epstein.

En los días recientes apareció nueva información en torno al caso, la cual daba cuenta de pagos hechos por Epstein al exembajador y, además, que Mandelson había filtrado información secreta del Estado al empresario entre los años 2009 y 2010, cuando estaba al frente de un ministerio en el gobierno de Gordon Brown.

Tal situación ha generado una crisis dentro de la administración de Starmer no solo por parte de la oposición, sino también al interior de su propia agrupación, el Partido Laborista.

Peter Benjamin Mandelson nació en 1953 en Londres en el seno de una familia judía de ascendencia polaca. En su juventud fue parte la sección juvenil del Partido Comunista Británico y se formó en ciencia política, filosofía y educación en el St. Catherine’s College, de Oxford.

Hacia fines de la década del 70 había adoptado ideas de izquierda más moderadas y formaba parte del Partido Laborista, con el que llegó a ser concejal del municipio londinense de Lambeth en 1979, aunque dimitió tres años más tarde al mostrarse en desacuerdo con la gestión de su agrupación en dicha jurisdicción.

En el período inmediatamente posterior Mandelson se convirtió en productor del programa político televisivo “Weekend World”, en el que permaneció hasta 1985. En este espacio afiló su visión sobre la importancia de la comunicación política y comenzó a detectar varios aspectos mejorables en la forma en la que se conducían los laboristas.

(FILES) British ambassador to the United States Peter Mandelson speaks as US President Donald Trump makes a trade announcement in the Oval Office of the White House in Washington, DC, on May 8, 2025. UK leader Keir Starmer on September 11, 2025, withdrew his ambassador in Washington, Peter Mandelson, after fresh revelations emerged about the diplomat's friendship with the late sex offender Jeffrey Epstein. (Photo by Jim WATSON / AFP)

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/ JIM WATSON

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Gracias a esa experiencia, Mandelson fue nombrado director de comunicaciones del Partido Laborista. Su trabajo se caracterizó por un nivel de profesionalismo de la comunicación pocas veces visto dentro de la política británica, pero también se lo señaló por ser excesivamente celoso en el control de la información que provenía de su agrupación.

Otra faceta de las labores del entonces director de comunicaciones laborista fue la detección de figuras de proyección al interior de su partido, entre las que se cuentan los por entonces jóvenes Tony Blair y Gordon Brown, que llegarían a ser primeros ministros del Reino Unido más adelante.

En 1992 Mandelson obtuvo un escaño en la Cámara de los Comunes, mostrándose como un partidario convencido del ingreso de su país a la Unión Europea y también fue defensor de formar parte del sistema del euro, aunque esto último no terminaría sucediendo.

A partir de ese periodo ocupó varios cargos públicos relevantes como los de secretario de Comercio en 1998 y secretario para Irlanda del Norte entre 1999 y 2001. También se le designó comisario europeo de Comercio para el periodo comprendido entre 2004 y 2008, tras lo cual volvió al gobierno británico para convertirse en secretario de Negocios y primer secretario de Estado durante el mandato de Gordon Brown.

“Soy un europeo por convicción y un laborista por instinto”, señaló cuando fue confirmado como comisario europeo.

A pesar de que no era uno de los rostros más visibles del Partido Laborista, hacia los años 90 Mandelson ya era una figura consolidada al interior de su agrupación, recibiendo el apodo de “príncipe de las tinieblas” por su capacidad de controlar la política desde un segundo plano y su habilidad para manejar el foco mediático de sus principales actores.

Mientras que sus críticos y adversarios lo veían como una suerte de “genio del mal”, además de un estratega frío y sumamente calculador, el dirigente laborista se mostraba como un hombre pragmático y, en sus propias palabras, “adicto a los proyectos”.

Más allá de estas consideraciones, el consenso general era que Mandelson fue el arquitecto de la reconstrucción del Partido Laborista, que tuvo una racha de varias elecciones perdidas antes de que llegara el estratega.

El exministro es citado como el gestor del “nuevo laborismo”, que supuso una ruptura con el discurso tradicional de la agrupación y la imagen que proyectaba al electorado, pero también la gestión partidaria.

(Archivo) El líder del Partido Laborista Keir Starmer (izq.), agradece los aplausos de los delegados, incluyendo a Peter Mandelson (der.), al abandonar el escenario tras dirigirse a ellos durante la Conferencia Regional Laborista de Londres, celebrada el 28 de enero de 2023. El ex embajador británico en Estados Unidos, Peter Mandelson, destituido, dejará la cámara alta del parlamento, según anunció el presidente el 3 de febrero de 2026, en medio de un creciente escándalo político por sus vínculos con Jeffrey Epstein. (Foto de JUSTIN TALLIS / AFP)

/ JUSTIN TALLIS

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Fue a instancias del jefe de propaganda que la agrupación de izquierda pasó a mostrarse como amiga del mercado, considerándolo un medio que generara recursos para los programas sociales. Esta “tercera vía” quedó de manifiesto cuando junto a Tony Blair impulsó que los laboristas abandonaran su compromiso de que el estado fuera responsable de los medios de producción.

“Estamos intensamente tranquilos con que la gente se haga asquerosamente rica, siempre y cuando paguen sus impuestos”, dijo en 1998. Pese a que dichas declaraciones generaron gran polémica, resultaron ilustrativas con respecto a sus ideales de cara a la opinión pública.

A Mandelson también se le atribuye que los laboristas decidieran involucrar activamente a los sectores de clase media como objetivo electoral, reconociendo que el voto de los obreros industriales era insuficiente, debido a que era un sector social que comenzaba a mutar o desaparecer directamente.

Asimismo, desde su rol como jefe de comunicaciones, “el príncipe de las tinieblas” buscó cultivar una mejor relación con los medios, logrando respaldos inesperados de la prensa en las elecciones generales de 1997, que llevarían a Tony Blair al poder. La aplastante victoria laborista supuso el retorno de dicha agrupación al gobierno luego de más de dos décadas.

Mandelson frecuentemente es citado como pionero en el manejo de la comunicación política al establecer criterios de trabajo que son empleados ampliamente en la actualidad.

En el interior del Partido Laborista diseñó un sistema para dar cohesión al discurso de sus políticos y portavoces. La finalidad era evitar mensajes contradictorios que colocaran a sus correligionarios en una posición cuestionable de cara a la prensa y que favorecieran la crítica de sus rivales.

A esto se sumó la creación de un equipo dedicado a contrarrestar las puyas provenientes de la tienda conservadora y diseñar respuestas inmediatas a estas para inclinar la opinión a favor de los laboristas.

Al ser una figura que operaba detrás de los escenarios con respecto a los líderes visibles, Gordon Brown y Tony Blair, Mandelson se consideraba a sí mismo dentro de esa fórmula como “El tercer hombre”, al punto de que ese fue el título que usó para su autobiografía, publicada en el 2010.

En dichas memorias el antiguo ministro se definió como el “pegamento” que mantuvo unidos a Blair y Brown, sobre quienes dijo que tenían una relación complicada, a la vez que argumentó que sacrificó su imagen para sacar a flote el proyecto partidario.

En ese sentido, Mandelson siempre rechazó ser una figura siniestra. “No soy una figura de las tinieblas. Soy un luchador y siempre he peleado por lo que creo que es correcto para el país”, dijo en el 2008 en su retorno al gobierno.

El primer gran golpe político de la carrera de Mandelson ocurrió durante su etapa como secretario de Comercio, cuando tenía un año y medio en la cartera. En ese periodo se reveló que aceptó un préstamo no declarado de cerca de 370.000 libras a Geoffrey Robinson, su colega en el gabinete, para la compra de un inmueble.

Mandelson tuvo que renunciar porque se supo que por ese entonces su propio ministerio estaba investigando las finanzas de Robinson, lo que abrió un escenario de claro conflicto de intereses y otros cuestionamientos más severos.

Su paso por la secretaría para Irlanda del Norte también fue controvertido porque el “tercer hombre” laborista fue relacionado a un caso de tráfico de influencias para facilitar que el empresario indio Srichand Parmanand Hinduja obtuviera el pasaporte británico. El funcionario quedó libre de imputaciones, pero igualmente renunció al admitir que no fue completamente transparente al declarar sobre el incidente.

Cuando fue comisario de Comercio de la Unión Europea, Mandelson también recibió críticas por su amistad con algunos oligarcas rusos y fue fotografiado en el yate de Oleg Deripaska, empresario dedicado al aluminio. El problema surgió porque poco después aprobó desde su cargo que se redujeran los aranceles para este metal, decisión que el británico adjudicó a un criterio técnico y no al afán de beneficiar al magnate.

El escándalo de gastos parlamentarios del Reino Unido que estalló en el 2009 también tuvo alusiones a Mandelson, pues un reporte de The Daily Telegraph señaló que en su etapa en la Cámara de los Comunes usó 3.000 libras provenientes del dinero público para obras en su residencia.

La detención y posterior muerte de Jeffrey Epstein fue el punto de partida para que la prensa del Reino Unido investigara con mayor detenimiento los vínculos de Mandelson con el empresario y criminal sexual estadounidense.

Hasta ese momento era conocido que ambos habían tenido contacto y se consideraba que era una relación circunstancial o, como mucho, una amistad inconveniente, pero posteriormente siguió apareciendo más información.

En febrero del 2025 el primer ministro Keir Starmer convocó a Peter Mandelson para designarlo embajador del Reino Unido en Estados Unidos, luego de que este último permaneciera varios años alejado de cargos públicos.

Además de dedicarse a la actividad privada y trabajos de consultoría, el estratega laborista había trabajado nuevamente de forma discreta preparando a una nueva generación de líderes políticos, entre los que se encontraba Morgan McSweeney, actual jefe de gabinete de Starmer. Este último fue uno de los principales impulsores del retorno abierto de Mandelson a la arena política en un momento en que el gobierno británico buscaba una figura que pudiera negociar con un personaje impredecible como Donald Trump.

El primer ministro Starmer enfrenta peticiones de renuncia por su decisión de designar a un amigo de Jeffrey Epstein como embajador en EE.UU.

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La elección generó incomodidad desde varios frentes pues documentos posteriormente revelados señalaban que el servicio de inteligencia británico veía con preocupación los vínculos de Mandelson con Epstein y las relaciones que desarrolló con China como consultor. La hostilidad previa del nuevo embajador hacia Trump también era vista como un elemento problemático.

Pese a estos detalles, Starmer mantuvo su postura, pero la situación se volvió insostenible cuando en setiembre del año pasado salieron a la luz más documentos de los archivos de Epstein en los que Mandelson era profusamente mencionado.

La información incluía mensajes de cumpleaños del embajador hacia el fallecido pederasta en el 2003, en los que lo que llamaba “mejor amigo”, y correos del 2008 en los que decía a Epstein “pienso un mundo en ti”, días antes de que fuera encarcelado. En medio de la crítica generalizada, el gobierno laborista destituyó a Mandelson.

La situación de Mandelson se agravó desde inicios del presente mes, pues el 2 de febrero se publicaron más archivos del expediente Epstein que señalaban que el fallecido delincuente sexual había realizado pagos por 75.000 dólares al exembajador y su pareja. Un día más tarde se revelaron más papeles que mostraban que el “príncipe de las sombras” había enviado información relacionada al rescate bancario británico y la venta de activos públicos.

La policía del Reino Unido ha emprendido incluso una investigación en torno al tema para determinar el nivel real de implicancia del exfuncionario.

El incidente ha generado una crisis gubernamental y las críticas desde la vereda política opuesta no han tardado en aparecer. Kemi Badenoch, líder del Partido Conservador, ha señalado que “nadie cree” que Starmer haya sido engañado por Mandelson en torno su implicación en el Caso Epstein.

Al interior del Partido Laborista también hay gran incomodidad y uno de los diputados de dicha agrupación, Karl Turner, señaló que esta semana se vivió “el ambiente más caldeado que ha visto” entre los parlamentarios laboristas, agregando que su partido “no podía pretender que esto no sea una situación de crisis”.

Por lo pronto, el escándalo ha hecho que la situación de Keir Starmer como cabeza de gobierno entre en horas difíciles, aunque el primer ministro ha señalado que no planea dejar el cargo. Los pedidos de renuncia no solo apuntan al primer ministro, sino también a Morgan McSweeney, jefe de gabinete de Starmer y considerado el otro gran responsable de la elección de Mandelson como embajador.

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