La primera temporada de pesca de anchoveta del 2026 una vez más demuestra la solides de los pilares de la política pesquera del Perú: la toma de decisiones basada en evidencia científica, aspecto sumamente importante en un contexto de alerta de Niño Costero.
La primera temporada de pesca de anchoveta del 2026 una vez más demuestra la solides de los pilares de la política pesquera del Perú: la toma de decisiones basada en evidencia científica, aspecto sumamente importante en un contexto de alerta de Niño Costero.
Hoy, el modelo peruano destaca por basarse en evidencia técnica rigurosa para el desarrollo de sus actividades, lo que reduce la incertidumbre y asegura la sostenibilidad del mar peruano. El adecuado manejo de nuestra pesquería industrial ha sido validado por instancias como la FAO y el Comité de Pesca (COFI) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El resultado de estas políticas es una industria que ha internalizado la sostenibilidad como condición para su viabilidad, entendiendo que no hay desarrollo posible sin equilibrio ecológico. Ello además ha permitido repotenciar el papel de la industria pesquera como motor económico clave, generando empleo formal a lo largo de toda su cadena de valor y aportando al comercio exterior a través de productos con alta demanda internacional.
Pero nada de esto sería posible sin la articulación entre el Estado, la industria y la comunidad científica. De cara a esta temporada que inicia, el sector pesquero peruano tiene como claro desafío completar la cuota otorgada con el menor impacto al ecosistema, confío en que la industria enfrentará responsablemente este reto, la historia reciente y las buenas prácticas del sector así lo avalan.




