Desde Broadway, ese tramo entre las calles 42 y 52 donde se concentran algunos de los teatros más influyentes del mundo, hasta los espacios más pequeños y experimentales, Nueva York funciona como cuna de dramaturgos que necesitan contar historias cercanas a su propia cultura. Las propuestas más independientes están en un territorio conocido como Off-Off Broadway, donde una escena peruana empieza a tomar forma.
Desde Broadway, ese tramo entre las calles 42 y 52 donde se concentran algunos de los teatros más influyentes del mundo, hasta los espacios más pequeños y experimentales, Nueva York funciona como cuna de dramaturgos que necesitan contar historias cercanas a su propia cultura. Las propuestas más independientes están en un territorio conocido como Off-Off Broadway, donde una escena peruana empieza a tomar forma.
Julissa Román, Milena Cataño, Daniela Cusi y Tatianna Danger. (Foto: Archivo)
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Actrices, directoras y productoras migrantes se cruzan en el teatro y las escuelas de artes escénicas. Entre ellas están Milena Cataño y Daniela Cusi, fundadoras de The Bravas Theatre & Film Company, quienes decidieron contar historias de mujeres y familias peruanas en una escena donde comunidades como la mexicana o la puertorriqueña han ganado terreno. La compañía debutó con “Three Sea Stories”, texto de Mariana de Althaus. La obra sigue a tres hermanas que se conocen tras la muerte de su madre.
“Hicimos tres lecturas de la obra con las actrices antes de la fecha de estreno. Queríamos sentir si se estaban perdiendo palabras del habla peruana en la traducción del español al inglés. Es inevitable, pero tratamos de mantener frases como: ‘yo no sé tanto de hombres como sé de cachascán’”, explicó Cataño a El Comercio. “Quisimos mantener el espanglish que se utiliza mucho en las obras latinoamericanas aquí en Nueva York”, añadió. “Fue una experiencia increíble, porque fuimos mujeres latinas liderando el proyecto, quienes querían abrir una conversación sobre la identidad a través de una historia”, señaló Cusi.
“También queríamos ser ese puente entre la escena neoyorquina y la latinoamericana, entendiendo que el lenguaje del arte es universal”.
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El montaje de la obra fue dirigido por Julissa Román, traducido al inglés por Isabella Vigil y protagonizado por Cataño, Cusi y Tatianna Danger.
Nueva York cuenta con más de 160 teatros, desde los recintos de Broadway, con más de 500 butacas, hasta los espacios Off-Off Broadway, que no superan las 100. Menos capacidad, más margen para experimentar. En ese ecosistema, compañías como el Puerto Rican Traveling Theater ya tienen una identidad propia. Este antecedente sirvió a las creadoras peruanas para poner atención en cómo hacer surgir su compañía.
La experiencia de Román, quien es directora y docente, encaminó la obra. Llegó a la ciudad en el 2005 y recuerda que al inicio vendía sus propias entradas. “Hoy en día hay más diversidad de raza y género. Ser latino hoy puede favorecer a las nuevas generaciones, porque existen fondos y becas para las minorías”, dijo.
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“Más peruanos haciendo teatro en Nueva York, como Karla Prieto y Diego Chiri, se están conociendo y apoyando”, comentó Román sobre el camino para formar una real comunidad de peruanos en las tablas de la Gran Manzana. Ya pasó una década desde que Marco Zunino hizo historia en Broadway, y ahora es tiempo de exportar historias.
SEPA MÁS
The Bravas Company apunta a estrenar una nueva obra de la dramaturga Massiel Arregui dentro del circuito estadounidense. El proyecto sigue en desarrollo.




