En los últimos diez años, el Perú ha tenido 17 ministros de Economía y Finanzas. Esta rotación se ha concentrado en los años más recientes: en los últimos cinco años se han registrado 10 cambios y, en lo que va del 2026, ya suman tres titulares del sector.
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Eduardo Jiménez, jefe del Servicio de Información de Macroconsult, y Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), coincidieron en que esta rotación responde a una dinámica más amplia de inestabilidad política. “Lo que estamos viendo es una rotación general en varias carteras clave, lo que complica la relación con el sector privado”, dijo Jiménez, mientras que Macera señaló que el MEF no es ajeno a la volatilidad del sistema político y que el problema responde a una degradación institucional más amplia.
Ambos advirtieron que esta situación debilita la capacidad del Estado para actuar como una contraparte estable. Jiménez indicó que la constante rotación dificulta la ejecución de proyectos. “Si no sabes con quién hablar en el ministerio o si la persona cambia constantemente, eso complica la ejecución”, señaló.

Datos infografía: Melissa Rodríguez / El Comercio.
Elaboración: ChatGPT
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En la misma línea, Macera sostuvo que la falta de un interlocutor válido, legitimado, predecible y estable reduce la capacidad del ministerio para sostener acuerdos con el sector privado, el Congreso y organismos internacionales, ya que incluso cuando se alcanzan consensos estos pierden fuerza ante la alta probabilidad de cambios en el corto plazo. “Si tú piensas que el ministro se va a cambiar en seis meses, tu contraparte no va a estar tan segura de que lo que se está diciendo realmente se va a poder implementar”, explicó.
Asimismo, coincidieron también en que la rotación afecta la continuidad de las políticas. Jiménez advirtió que no se logra avanzar en medidas de mediano y largo plazo. “No puedes avanzar con políticas claras porque quien las planteó puede no estar al día siguiente”, indicó. En ese mismo sentido, Macera señaló que cada ministro llega con prioridades distintas, lo que impide consolidar una estrategia, por lo que muchas iniciativas no llegan a implementarse.
Jiménez sostuvo, sin embargo, que el MEF ha logrado mantener cierto orden en el manejo fiscal gracias a su equipo técnico. “El manejo de las cuentas fiscales sigue siendo prudente, y eso se debe en buena medida a los equipos técnicos que se mantienen”, afirmó, aunque advirtió que este soporte tiene límites si las prioridades cambian constantemente. “Por más capacidad técnica que haya, si las prioridades cambian constantemente, se genera desorden”, señaló.

Acuña reemplaza en el cargo a Gerardo López Gonzáles, quien tomó el cargo el pasado 27 de febrero. Foto: Andina.
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Macera consideró que las soluciones estructurales exceden al propio Ministerio de Economía y Finanzas, y dependen del sistema político en su conjunto. Señaló que la inestabilidad responde a debilidades del Ejecutivo y a la falta de acuerdos políticos, por lo que el ministerio es más bien una de las entidades afectadas por este entorno.
No obstante, planteó que podrían adoptarse algunas medidas puntuales para mitigar el problema en el frente fiscal, como limitar la iniciativa de gasto desde el Congreso mediante acciones ante el Tribunal Constitucional, con el objetivo de dar mayor sostenibilidad a la política económica.
Asimismo, Jiménez precisó que los efectos de esta inestabilidad no siempre son visibles en el corto plazo, pero sí en la trayectoria de crecimiento del país. “No necesariamente ves el impacto en el día a día, pero sí en la capacidad del país de avanzar en el tiempo”, dijo, y agregó que, desde la perspectiva de inversionistas y calificadoras, el problema pasa por la falta de continuidad. “No es que se dispare el déficit, pero sí se percibe que no se puede avanzar mucho sin una contraparte clara”, explicó.













