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Un celular antiguo que permanece durante años en un cajón, un cargador que ya no corresponde a ningún equipo de la casa, unos audífonos averiados o un módem reemplazado pueden parecer objetos sin utilidad. Sin embargo, cuando llega el momento de desecharlos, estos aparatos requieren un tratamiento distinto al de los residuos domésticos convencionales.
El problema adquiere cada vez una mayor dimensión. En el Perú se generan más de 100 mil toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) al año, según cifras del Ministerio del Ambiente (Minam) citadas por Luciana Caravedo, directora de Relaciones Institucionales de Claro Perú, en declaraciones brindadas a El Comercio.
La situación forma parte de un desafío global. De acuerdo con datos de Naciones Unidas recogidos por la vocera, los residuos electrónicos crecen cinco veces más rápido que su reciclaje formal. En 2022, el mundo produjo 62 millones de toneladas y la proyección apunta a que esta cantidad alcance los 82 millones de toneladas para 2030.
La relevancia de estos residuos no se limita a su creciente volumen. Los aparatos que dejaron de utilizarse pueden contener materiales aprovechables, pero también componentes que requieren un manejo adecuado para evitar impactos sobre el ambiente y la salud.
“Un aparato electrónico en desuso no es simplemente basura. Contiene materiales valiosos que pueden recuperarse y volver a utilizarse, pero también componentes que, si no son tratados adecuadamente, pueden afectar el ambiente y la salud”, explicó Caravedo a El Comercio.
En ese escenario, este 14 de octubre se conmemora el Día Internacional de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, una fecha que busca generar conciencia sobre la disposición y tratamiento adecuados de estos equipos.
¿Qué hacer con un celular o cargador que ya no utilizamos?
En muchos hogares, los equipos antiguos permanecen almacenados porque sus propietarios desconocen qué hacer con ellos o dónde pueden entregarlos.
Una alternativa es llevarlos a puntos destinados específicamente al acopio de RAEE, desde donde posteriormente pueden ingresar a un circuito formal de tratamiento.
Como parte de su programa “Yo reciclo, yo soy Claro”, la empresa de telecomunicaciones mantiene más de 120 puntos de acopio a nivel nacional, ubicados principalmente en sus Centros de Atención y en establecimientos de empresas aliadas.

Claro Perú cuenta con más de 120 puntos de acopio a nivel nacional donde se pueden entregar celulares, cargadores, cables, audífonos, módems, controles y decodificadores, independientemente de su marca u operador.
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En estos lugares, los ciudadanos pueden depositar celulares, cargadores, cables, audífonos, módems, controles remotos y decodificadores, entre otros dispositivos pequeños. Un aspecto relevante es que los aparatos pueden ser entregados independientemente de su marca u operador.
“Todos tenemos en casa algún celular antiguo, un cargador que ya no usamos o aparatos electrónicos guardados durante años sin saber qué hacer con ellos. Lo que buscamos es que reciclarlos sea una decisión sencilla y accesible”, señaló Caravedo.
La vocera precisó que la ubicación de estos puntos puede consultarse en la sección de sostenibilidad del programa “Yo reciclo, yo soy Claro” en la página web de la compañía.
Del contenedor a una planta especializada: ¿qué ocurre con los residuos?
Entregar el aparato constituye únicamente el primer paso. Una vez que los residuos son recolectados, deben ingresar a un proceso que permita separar aquellos componentes que todavía pueden aprovecharse de los que necesitan una disposición especial.
Según explicó Claro Perú, los RAEE depositados en sus puntos de acopio son trasladados por operadores autorizados hacia plantas especializadas. Allí son clasificados y desmontados para separar sus diferentes componentes.
Los materiales que todavía pueden ser aprovechados son reincorporados a procesos productivos como materias primas secundarias. En cambio, los componentes que requieren un tratamiento especial deben recibir una disposición adecuada.

Los materiales aprovechables de los aparatos electrónicos vuelven a ser incorporados como materia prima secundaria.
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Este proceso busca evitar que los equipos electrónicos sean tratados como residuos domésticos convencionales y, al mismo tiempo, recuperar materiales que todavía poseen valor.
“Reciclar no es simplemente dejar de usar algo, sino asegurarnos de que tenga un destino responsable”, sostuvo Caravedo.
La lógica detrás de este proceso corresponde a la economía circular, la cual busca extender el aprovechamiento de los materiales y reducir la cantidad de recursos que terminan convertidos definitivamente en residuos.
Más de 2.500 toneladas gestionadas desde 2010
La gestión de residuos electrónicos también involucra a las empresas que colocan tecnología en el mercado. En el caso de Claro Perú, su programa “Yo reciclo, yo soy Claro” comenzó en 2010 bajo la premisa de mantener una responsabilidad sobre los aparatos incluso después de que dejan de utilizarse.
La compañía reporta haber gestionado durante este periodo más de 2 mil 500 toneladas de residuos electrónicos. A ello se suman los más de 120 puntos de acopio distribuidos en el país.

Celulares, cargadores, cables, audífonos y otros aparatos electrónicos en desuso requieren una disposición diferenciada para que sus componentes puedan ser tratados y, cuando corresponda, reaprovechados.
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“Nuestra responsabilidad con la tecnología no termina cuando un equipo deja de utilizarse, vaya mucho más allá”, señaló Caravedo.
El programa no se limita a recibir equipos entregados por ciudadanos. La compañía también gestiona los aparatos e infraestructura que son renovados como parte de sus propias operaciones.

Los residuos recolectados son trasladados por operadores autorizados a plantas especializadas, donde los equipos son clasificados y desmontados para separar sus diferentes componentes.
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Para Caravedo, sin embargo, el desafío no consiste únicamente en aumentar las toneladas recolectadas.
“La verdadera transformación ocurre cuando una buena práctica deja de ser una campaña y se convierte en un hábito”, afirmó.
Más de 350 empresas e instituciones forman parte de la red
La gestión de los RAEE también alcanza a las organizaciones que periódicamente renuevan computadoras, teléfonos y otros equipos utilizados por sus trabajadores.
Actualmente, más de 350 empresas e instituciones públicas y privadas forman parte de la red de colaboración desarrollada por Claro Perú, de acuerdo con información proporcionada por la compañía.
Mediante este esquema se gestionan tanto los residuos provenientes de la renovación de equipos de las organizaciones como aquellos recolectados a través de campañas dirigidas a sus trabajadores.

Más de 350 empresas e instituciones públicas y privadas forman parte de la red de colaboración desarrollada por Claro Perú
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La empresa también entrega el Distintivo Recicla, un reconocimiento dirigido a organizaciones que participan en la gestión de sus residuos electrónicos.
“Las empresas tenemos la capacidad de multiplicar los buenos hábitos y convertir la sostenibilidad en una práctica colectiva”, señaló Caravedo.
La vocera agregó que el objetivo es que estas acciones trasciendan el ámbito de cada organización y alcancen a los trabajadores y sus familias. Según las cifras proporcionadas por Claro Perú, sus acciones de educación y sensibilización ambiental han alcanzado a más de 120 mil personas.
Reciclafest: más de 600 toneladas recolectadas desde 2017
Además de los puntos permanentes de acopio, desde 2017 se desarrolla el Reciclafest, una campaña que busca trasladar temporalmente los espacios de recolección hacia diferentes ciudades y acercarlos a la población.
Según Claro Perú, las distintas ediciones de esta iniciativa han permitido recolectar más de 600 toneladas de RAEE.
Este 2026, el Reciclafest llega a su novena edición, con actividades contempladas en Lima, Cusco y Trujillo. En la capital, una de las jornadas se realizó durante la Cumbre Perú Sostenible, desarrollada en septiembre.

La novena edición del Reciclafest contempla jornadas de acopio en Magdalena, Cusco y Trujillo entre octubre y noviembre de este año.
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Como parte de las próximas actividades, este 14 de octubre, fecha en que se conmemora el Día Internacional de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), se realizará una jornada de acopio en la plaza Túpac Amaru, en Magdalena. Posteriormente, la campaña llegará a Cusco los días 23 y 24 de octubre, en la plaza San Francisco, y a Trujillo el 6 y 7 de noviembre, en el parque Yonel Arroyo.
En estas jornadas, la ciudadanía podrá acercar sus aparatos eléctricos y electrónicos en desuso para que sean recolectados y posteriormente gestionados mediante los canales establecidos para su tratamiento.
La descentralización, sostuvo Caravedo, busca que las posibilidades de disponer adecuadamente de estos residuos no se concentren únicamente en Lima.
“Las oportunidades de participar en el cuidado del ambiente no deben concentrarse en Lima. Queremos que cada vez más peruanos tengan la posibilidad de reciclar adecuadamente y convertirse en agentes de cambio en sus comunidades”, indicó.
Estado, empresas y ciudadanos: ¿quién es responsable de los RAEE?
La gestión de los residuos electrónicos no depende únicamente de las decisiones que toman los consumidores cuando un aparato deja de funcionar.
De acuerdo con Caravedo, existe una responsabilidad compartida entre el Estado, las empresas y la ciudadanía. El primero establece las reglas y debe impulsar la formalización y una adecuada gestión de los residuos; las compañías deben implementar soluciones para manejar los aparatos que llegan al final de su vida útil; y los ciudadanos tienen la responsabilidad de separarlos y entregarlos mediante canales adecuados.

Luciana Caravedo, Directora de Relaciones Institucionales de Claro Perú
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“Los desafíos ambientales no se resuelven de manera individual. Se necesita colaboración y, sobre todo, corresponsabilidad”, sostuvo.
Sabiendo que el Perú genera más de 100 mil toneladas de RAEE cada año, el reto no pasa únicamente por recolectar una mayor cantidad de aparatos. También implica conseguir que separar estos residuos y llevarlos hacia canales formales de tratamiento se convierta en un hábito cotidiano.
“La economía circular comienza cuando dejamos de ver basura y empezamos a reconocer oportunidades”, mencionó Caravedo.


