Tras la serie de acusaciones que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha venido haciendo contra España por su gasto en defensa y por no apoyarlo en la operación contra Irán, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, acudió a la cumbre de la OTAN de Ankara armado de datos.
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Los asuntos de los que hablaron lo propiciaron, porque aseguró que en ningún momento Trump le hizo reproche alguno y protagonizaron un diálogo en el que hablaron del Mundial de fútbol, que se disputa en Estados Unidos, y de golf, un deporte al que es muy aficionado el presidente estadounidense. “Yo no lo practico tanto”, apostilló.
Pero incluso se evitó el roce en la charla futbolística, ya que, según Sánchez, no comentaron la polémica decisión de la FIFA de anular la tarjeta roja a un jugador de la selección estadounidense tras la presión de Donald Trump.
El desarrollo de esa conversación y el hecho de que no hubiera tampoco reproche alguno a España en las sesiones de la cumbre llevan al Gobierno español a recalcar que una cosa es lo que se dice en declaraciones públicas y otra la realidad.
Y la realidad, según Sánchez, es que su país cumple, que así lo reconocieron públicamente en la cumbre varios aliados, y que es un socio fiable, como lo demuestra su presencia de militares en misiones de la OTAN -aprovechó para anunciar que España se incorporará a la misión en Finlandia para proteger el Ártico- y que ha consolidado un gasto del 2 % de su PIB en Defensa.
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El propio presidente salió al paso de la amenaza de Trump de romper relaciones comerciales incidiendo en que la política comercial es común de toda la UE y le corresponde a la Comisión, que recordó que ya ha vuelto a dejarlo claro ante esta polémica.
Pero Sánchez, que felicitó a Estados Unidos por el 250 aniversario de su independencia, no quiso comentar la hipótesis de que Trump decidiera reducir la presencia de militares de su país en España al señalar que se trata de una decisión soberana que le corresponde a él y a sus fuerzas armadas.
En ese contexto, fuentes del Gobierno informaron de que en Rota se está preparando todo para la llegada de un nuevo destructor de Estados Unidos después del verano, aunque instan a esperar para concretarlo a la evolución de los acontecimientos.
Sánchez repitió en diversas ocasiones su deseo de tener las mejores relaciones con Estados Unidos, y ante ese objetivo volvió a la reflexión general que se hace en el Gobierno ante las acusaciones de Trump: “Más allá de las declaraciones, lo importante son los datos”.














