Todos los caminos conducen a la Av. Brasil cada 29 de julio. Esta es la expectativa que genera en nosotros el Gran Desfile Cívico y Militar, una tradición que cierra con broche de oro las Fiestas Patrias. Amanecerse y combatir el húmedo frío de una madrugada de invierno fue asumido con aplomo por todos los ciudadanos que llegaron a observar la marcha de más de siete mil participantes.
Allí encontramos a Ani Condezo, que salió de Los Olivos a las 4:30 de la mañana junto a sus tres hijas para observar a su hijo Renzo, alférez de último año de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).
“Cada año lo acompañamos y le damos fuerza para salir adelante. Nos hemos dado cuenta de que ser militar es casi ser perfecto, porque son disciplinados, bien profesionales y dedicados en lo que hacen. No solo es esfuerzo físico, sino también ser inteligente”, declaró a El Comercio. “Seamos orgullosos de nuestro país y representémoslo como tal”, dijo inflando el pecho de patriotismo.
Las familias también están integradas por hijos de cuatro patas. Por eso, William Juárez y Janet Hidalgo salieron desde Chorrillos hasta la Av. Brasil con Lupita, perrita de un año y dos meses que lucía la camiseta blanquirroja. “Ella tenía que estar acorde a las Fiestas Patrias. Es la hijita mayor de los hijos que vendrán”, comentó Janet.
El ingenio y la riqueza gastronómica del Perú se hicieron presentes. Rocío, Patricia y Massiel vendían los famosos postres ‘cuchareables’ a la altura del cruce de las avenidas Brasil y Javier Prado. Ellas continúan el legado de su mamá Elsa.
“El desfile es una tradición para mi familia. Mi mamá era cocinera y desde el ‘72 siempre preparaba desayunos y almuerzo en las paradas para los militares. Entraban con sus caballitos a la casa que teníamos nosotros en Magdalena y comían su chicharrón, pan con pollo y variedad de panes. Los comían con su cafecito”, relató Rocío.
Pero no todo fue algarabía, pues no faltaron los reclamos, empujones y denuncias de ‘colados’ a la hora de buscar la mejor ubicación. Además, las primeras personas que llegaron denunciaron que cada cierto tiempo efectivos de la Policía Nacional (PNP) les ordenaban alejarse de las rejas de las vías auxiliares de la Av. Brasil y colocarse cerca a las veredas.
“Es muy incómodo y hacen más desorden. Están fomentando el desorden la misma Policía”, dijo un adulto mayor.

El desfile de colegios y universidades emblemáticas
Una de las novedades de este año fue el desfile de 119 integrantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la única institución de educación superior invitada a participar del evento.
Gerardo Ludwig (19 años), estudiante de cuarto ciclo, fue el abanderado y representante de los estudiantes de la carrera de Ingeniería Geológica. “Es grato estar en esta experiencia única. San Marcos vuelve al desfile después de seis años y es importante que participe, porque es la primera universidad del Perú”, destacó.
También fueron invitados los alumnos y egresados de alumnos y egresados de cinco Colegios Militares Emblemáticos que han cumplido bodas de oro: Leoncio Prado de Lima, Pedro Ruíz Gallo de Piura, Francisco Bolognesi de Arequipa, Elías Aguirre de Chiclayo y Ramón Castillo de Trujillo.
“Tengo el máximo orgullo de representar a una institución que me formó y me dio los valores y conocimientos que ahora hacen que me destaque como un profesional en el campo de la ingeniería”, declaró Henry Sáenz, exalumno del Colegio Militar Pedro Ruíz Gallo de Piura.
44 años después de haber egresado de las aulas, Freddy Portillo se reunió con sus compañeros de promoción del Colegio Militar Leoncio Prado para desfilar por la Av. Brasil. “La hermandad que forjamos es el mejor recuerdo que tengo del colegio y por eso los leonciopradinos somos unidos. Es único el sentimiento de encontrarnos aquí en el desfile”, confesó.
Por otro lado, una delegación del Ministerio de Cultura con representantes de los pueblos originarios Quechuas, Aimara, Shipibo-Konibo y del Pueblo Afroperuano junto a la comunidad Tusan desfilaron por primera vez en la Para Militar con el lema ‘Yo me identifico con orgullo‘. Ellos llevaron el estandarte de la diversidad cultural del Perú, reforzando la sensibilización para que todos los peruanos visibilicen su identidad.
Cabe recordar que, desde el 6 de agosto al 31 de octubre de este año, los censistas del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) visitarán todos los hogares del país para recoger información para los censos de Población y Vivienda. Por segunda vez en la historia, los Censos Nacionales incluirán la pregunta sobre identificación étnica y sobre las lenguas indígenas u originarias aprendidas en la niñez.
Exhibición de gallardía en el último desfile de la gestión Boluarte
A las 10:37 de la mañana, Dina Boluarte autorizó el inicio de la última Gran Parada y Desfile Cívico Militar de su gestión presidencial, que cerró los festejos por Fiestas Patrias con la marcha de más de siete mil participantes distribuidos en diversos agrupamientos.
A diferencia de años previos, la mandataria no recorrió la Av. Javier Prado Oeste ni ingresó a la Av. Brasil en un vehículo descapotable: lo hizo en un automóvil blindado. Esto desconcertó a los ciudadanos ubicados en el cruce de ambas vías. Solo descendió del auto tres cuadras antes del óvalo de San Felipe y subió al Jeep Wrangler descapotable con destino al estrado oficial. Se escucharon tanto aplausos como abucheos del público durante su recorrido.
Boluarte lució un vestido enteramente blanco. José Jerí, flamante presidente del Congreso, se sentó a su derecha.
La fiesta patriótica comenzó con un pasacalle de agrupaciones civiles, encabezado por danzantes de tijeras. Luego, los danzantes de la Pandilla Moyobambina, emblemática expresión artística de la capital San Martín y declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2018, contagiaron su entusiasmo a los ciudadanos.
El desfile militar comenzó con el paso de las delegaciones extranjeras de Argentina, Chile, Colombia, Francia, Italia y Panamá. En el segundo agrupamiento, desfilaron los veteranos de guerra. Uno de los grupos más ovacionados fueron los combatientes del Alto Cenepa, que hace 30 años enfrentaron a los soldados ecuatorianos infiltrados en la Amazonía peruana. También fueron aplaudidos quince excombatientes argentinos de la guerra de las Malvinas.
Finalmente, desfilaron miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional (PNP) con sus unidades motorizadas. Por segundo año consecutivo, no se presentó la unidad canina de la PNP. Fuentes de la institución informaron a El Comercio que fueron retirados del desfile “sin una explicación”. El evento terminó a las 15:28. La presidenta caminó pocas cuadras antes de abandonar la Av. Brasil.




