Ernesto Valle, presidente del directorio de Constructora Cumbres, es boliviano de origen, pero se formó como ingeniero civil en el Perú. A fines de los años ochenta, migró a Chile, donde desarrolló un sistema industrial para producir vivienda económica a gran escala. Fue reconocido en los Premios LEC 2026 en la categoría Empresa Corporativa, distinción que destaca su trayectoria y la consolidación del modelo de “Fábrica de Vivienda Económica”, que hoy aplica en el Perú, incluyendo proyectos vinculados a programas como Techo Propio y una etapa de expansión en marcha.
Ernesto Valle, presidente del directorio de Constructora Cumbres, es boliviano de origen, pero se formó como ingeniero civil en el Perú. A fines de los años ochenta, migró a Chile, donde desarrolló un sistema industrial para producir vivienda económica a gran escala. Fue reconocido en los Premios LEC 2026 en la categoría Empresa Corporativa, distinción que destaca su trayectoria y la consolidación del modelo de “Fábrica de Vivienda Económica”, que hoy aplica en el Perú, incluyendo proyectos vinculados a programas como Techo Propio y una etapa de expansión en marcha.
– Usted se formó como ingeniero civil en la Universidad Católica del Perú y luego cursó una maestría en Administración en la Universidad del Pacífico. ¿Cómo influyó esa combinación técnica y de gestión en la forma en que ha construido su carrera empresarial?
Considero que ambos estudios fueron determinantes en lo que he podido aportar, en mi vida profesional y empresarial, a los diferentes medios con los que me he relacionado.
Mis estudios de Ingeniería Civil en la PUCP me dieron sólidos conocimientos técnicos en el ámbito del diseño estructural y de la ingeniería civil. De hecho, luego de obtener mi título profesional, continué mi formación técnica para optar por el Magíster de Ingeniería en la PUCP, pero en el camino tuve la oportunidad de iniciar mi actividad empresarial en 1981 y, al poco andar, sentí que tenía una gran carencia de conocimientos relacionados con el ámbito empresarial. Fue así como, cuando solo me faltaban dos cursos para concluir mis estudios conducentes al Magíster de Ingeniería, en 1984 tomé la decisión de orientar mi tiempo a formarme en el área de Administración de Empresas y opté por estudiar el Magíster de Administración en la UP.
– Antes de fundar su propia empresa, pasó por la docencia universitaria y por distintos proyectos de construcción en Perú y Chile. ¿Qué aprendizajes de esa etapa inicial fueron claves para definir el camino que luego tomaría en vivienda social?
Antes de terminar mis estudios de ingeniería, en 1979, fui contratado a medio tiempo en la PUCP como asistente en el Laboratorio de Mecánica de Suelos. Al terminar mis estudios, en 1980, tuve la oportunidad de entrar a trabajar en J. Tapia y J. Zubiate Ingenieros, donde aprendí cómo operaba una empresa constructora. Sin embargo, debido al medio tiempo que mantenía en la PUCP, me realizaron una oferta de trabajo muy atractiva, lo que implicó dejar mi medio tiempo en la PUCP y mantenerme solo como profesor de un curso específico.
No obstante, al poco andar me decepcioné del nuevo trabajo y renuncié y, como estaba pronto a casarme, opté por conseguir trabajo después de mi matrimonio. Fue en ese intervalo de tiempo cuando tuve la oportunidad de realizar diversos trabajos menores de construcción, que me impulsaron a trabajar de manera independiente, con solo 24 años y menos de dos años de experiencia profesional. El tema de la vivienda social recién fue un camino para mí cuando migré a Chile.
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– Migrar a Chile a fines de los años ochenta implicó empezar prácticamente desde cero en un mercado donde no tenía historia ni contactos. ¿Por qué decidió enfocarse en vivienda social y cómo ese contexto terminó empujándolo a desarrollar un modelo propio?
Cuando migré a inicios de 1989 a Chile, lo hice huyendo del difícil momento de seguridad que vivía el Perú, dado el terrorismo imperante. Realmente fue muy duro mi aterrizaje en Chile con dos niños muy pequeños, y en un medio en el cual solo tenía vínculos a nivel universitario, pero nada más.
Inicialmente traté de desarrollarme en el medio inmobiliario y de la construcción del sector medio alto, como lo hacía en Perú, pero existían muchas preguntas del mercado a las cuales no tenía respuesta: ¿quién era?, ¿qué había hecho antes?, ¿qué me respaldaba, siendo un boliviano que había sido formado y estudiado en Perú?
Fue entonces que decidí enfocarme en un mercado difícil, que no existía en Perú en ese entonces y en el cual no tenía experiencia: el mercado de la vivienda social, donde prácticamente la única pregunta que te hacían, una vez conocido el producto, era: “¿cuánto cuesta?”.
Personalmente estaba convencido de que, con mis conocimientos, disciplina y dedicación a las cosas que emprendo, no tendría problemas en ese mercado, absolutamente nuevo para mí.
Finalmente encontré que en esa actividad mi labor cobraba, más allá de mi aventura empresarial, una gran trascendencia social, lo cual me sedujo absolutamente.
– El modelo de “Fábrica de Vivienda Económica” es hoy uno de los sellos de su trayectoria. ¿Cómo se fue construyendo ese sistema industrializado y qué lo diferencia de la forma tradicional de desarrollar vivienda social en la región?
Siempre he sostenido que, para lograr resultados diferentes, hay que hacer las cosas de manera diferente. El modelo de la “Fábrica de Vivienda Económica” nació, como todo en la vida, como una respuesta a un reto que debí enfrentar el 1995.
En ese año me adjudiqué un Concurso Oferta para el diseño y la construcción de 560 departamentos económicos en Santiago. Esta modalidad de concurso entrega a quien se adjudica el contrato la total libertad de diseñar cómo resolver el requerimiento de los 560 departamentos económicos, tanto a nivel de diseño como en los aspectos constructivos.
Por otro lado, en 1994 yo había logrado tomar la cátedra de un curso en la Escuela de Ingeniería de la UC de Chile; y a que ese mismo año, la UC de Chile fue sede del Segundo Congreso Mundial de Lean Construction, un movimiento que busca adaptar las técnicas del Lean Production a la construcción.
Con esos conceptos y dada la magnitud del proyecto que debía enfrentar, decidí adaptar la forma de trabajar en mi obra a cómo trabaja una industria convencional, para de ese modo poder aplicar las prácticas de Lean Production directamente en mi obra, sin mayores adaptaciones, con cual realmente obtuve resultados extraordinarios.
Es así como, en 1996, cuando empecé ese proyecto de 560 departamentos, y con la libertad que me otorgaba el concurso adjudicado, inicié un proceso continuo de adaptación de todos mis proyectos al modelo de una Fábrica y opté por denominarlo “La Fábrica de Viviendas Económicas”. El proceso ha sido un viaje de mucho mejoramiento continuo, con buenos resultados a todo nivel.
– ¿Qué impacto concreto ha tenido este modelo en las familias y en los trabajadores que participan en el proceso?
Se ha hecho cada vez más conocido, lo que ha llevado a que nuestra organización crezca sólidamente por una mayor demanda de nuestro producto e incursione en otros países, siempre por invitación de algún actor local interesado en poner en marcha en su país una “Fábrica de Vivienda Económica”.
Como todo proceso de cambio, es de largo plazo y no es sencillo, pero dado que realmente “hace la torta más grande” y mi familia nunca ha querido “matar a la gallina de los huevos de oro”, ha sabido compartir esa gran productividad del sistema con todos los que participan en el proceso.
En primer lugar, compartimos esa productividad con la población de más bajos recursos, a quienes podemos entregar, según corresponda, un producto significativamente más barato que el del mercado o, cuando el precio está regulado, un mejor producto.
En segundo lugar, con nuestros colaboradores, quienes son los actores principales de nuestra operación. A diferencia de lo que ocurre en gran parte del sector construcción, les ofrecemos trabajo continuo y permanente, vacaciones efectivas pagadas y la posibilidad de desarrollar una carrera de largo plazo con acceso a diversos beneficios.
Así, personas que ingresaron como jornales hoy son jefes en nuestras empresas. Eso genera expectativa y tranquilidad en nuestros equipos.
Por otro lado, como cada vez hay menos interesados en trabajar en la construcción. En Perú hemos implementado un “Plan Universal de Formación” que nos permite, en menos de seis meses, capacitar a un joven voluntarioso sin ningún conocimiento de construcción para que alcance las destrezas de un maestro, con la gran proyección que ello le brinda, y le ofrecemos quedarse en alguna de nuestras operaciones.
La mayor diferencia del modelo de la “Fábrica de Viviendas Económicas” está, como su nombre lo indica, en ser una fábrica. Esto implica un proyecto de muy largo plazo, con un alto compromiso con sus colaboradores, para de ese modo poder entregar al mercado el mejor producto al mejor precio. Esto contrasta radicalmente con el enfoque temporal y cíclico de la mayor parte de las operaciones inmobiliarias que se desarrollan en el mundo, donde los colaboradores realmente no saben ni conocen nunca para quién, ni hasta cuándo trabajan, lo cual es muy deprimente para cualquiera.
– En el Perú, Cumbres se ha consolidado como la plataforma para aplicar ese modelo, con proyectos que incluso se integran a programas del Estado como Techo Propio. ¿Qué impacto busca generar la empresa en el acceso a vivienda y en la forma de producirla?
En Perú, mi familia está presente con su modelo de “Fábrica de Viviendas Económica” por medio la empresa Constructora Cumbres, no solo participamos en el programa de Techo Propio; también estamos en el programa de Mivivienda, pero solo siempre en Vivienda Económica y con proyectos de gran envergadura, normalmente mayores a mil unidades.
Nuestra estructura de “Fábrica de Viviendas Económicas” en el programa Techo Propio, nos permite entregar a las familias de bajos recursos una vivienda 100% apta para habitar con su familia en un condominio cerrado con áreas verdes y recreativas en su interior.
Estas viviendas son departamentos de 55m2 en edificios de cinco pisos con tres dormitorios un baño, estar, comedor y cocina- lavandería. Todos los ambientes están 100% terminados.

Ernesto Valle | Foto: César Bueno
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– Recibir el premio LEC en la categoría Empresa Corporativa reconoce una trayectoria de largo plazo. ¿Qué significado tiene este reconocimiento para usted y para el equipo que ha acompañado el desarrollo de Cumbres?
Debo resaltar que este premio, más allá de ser un reconocimiento a mi labor, es motivo de gran orgullo para todos quienes integran la familia Cumbres y las demás empresas que le toca dirigir a nuestra familia en otros países, las que operan bajo el mismo esquema de “Fábrica de Vivienda Económica”.
El reconocimiento es realmente para ellos, quienes lo hacen realidad además de los productos que entregamos a las familias de escasos recursos.
En lo particular deseo resaltar mi reconocimiento y el de mi familia por el gran desarrollo alcanzado por Cumbres en Perú, a nuestro querido Gerente General, Martin Herrera.
– Hacia adelante, Cumbres tiene proyectos de expansión en Perú y otros mercados, como el desarrollo de 1.500 departamentos en Chancay. ¿Cuáles son los principales desafíos y prioridades de la empresa en esta nueva etapa?
Hoy, en Perú, desde hace más de 10 años, nuestra operación entrega 800 departamentos anuales en diversos proyectos, ubicados en Callao, Carabayllo y Trujillo. En el presente año ya hemos iniciado dos nuevos proyectos en Callao y Lurín, que, junto al proyecto de Chancay, nos llevarán a duplicar nuestra producción de entrega de departamentos en 2027, por un período de al menos cinco años.
En Arequipa tenemos un terreno para más de 1.600 departamentos que no podemos desarrollar debido a los problemas particulares del Plan de Desarrollo Metropolitano de la ciudad, que no nos ha permitido iniciar este desarrollo por más de ocho años, lo cual constituye todo un reto poder concretarlo a la brevedad. En los últimos diez años ya hemos entregado más de 1.800 departamentos en esa ciudad.
Nuestro principal desafío hoy es mantener el espíritu familiar que caracteriza a todas nuestras operaciones, con presencia directa y constante de la familia en terreno, para de ese modo aportar con más puestos de trabajo de buena calidad y viviendas económicas dignas para sus usuarios en todas las plazas donde operamos.




