Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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En medio de una coyuntura internacional convulsa y ad portas de las elecciones presidenciales en el Perú, es útil observar cómo perciben los peruanos la situación económica del país y su economía familiar. En base al estudio Percepción Económica y Familiar, elaborado por la consultora Impronta Research en marzo, encontramos que en los últimos 6 meses, si bien un 23% de los encuestados percibió una mejora en la situación económica del Perú, tres de cada 10 sienten que esta ha empeorado.
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Es así también que en los últimos 6 meses para el 40% de peruanos su situación familiar no empeoró ni mejoró. El 36% percibió una mejora en su situación económica familiar, mientras para un 19%, esta empeoró. Oropeza remarca que el deterioro de la economía se explica por el aumento sostenido del costo de alimentos, transporte y servicios. Lo que se agudiza en los NSE C y D, donde el presupuesto es más rígido, así como en regiones fuera de Lima, donde suben los costos de vida, pero los ingresos crecen más lento.
A pesar de ello, para los próximos seis meses, que también se verán marcados por las elecciones, cuatro de cada 10 piensan que la situación no mejorará ni se pondrá peor, y un 39% sí confía en que su situación económica puede ser mejor; se registra una mayor expectativa entre los encuestados de 26 y 45 años. Mientras que en cuanto a perspectivas para la economía familiar, casi seis de cada 10 estima que esta mejorará, con una mayor expectativa entre los jóvenes de 26 a 35 años.

(Fotocomposición: Joel Vilcapoma / Gestión)
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¿A qué se debe este aparente optimismo?
Oropeza explica que los peruanos diferenciamos claramente el presente y el futuro, por lo que hoy predomina una evaluación crítica del contexto como parte de una mala percepción acumulada en los últimos años. Pero, hacia adelante crecen las expectativas asociadas a dos factores: las elecciones, vistas como la posibilidad de un “reseteo económico” y la capacidad de adaptación de los hogares, muy propia del consumidor peruano, “que confía más en su esfuerzo personal que en la economía del país”, anota. Y también se observa un mayor optimismo entre las personas de 26 a 45 años, porque combinan expectativas laborales, emprendimiento y movilidad económica.
“El optimismo del peruano se sostiene en su capacidad de actuar, no en la coyuntura del país. El consumidor siente que puede modificar su destino: buscar nuevos ingresos, reducir gastos o renegociar deudas”, refiere Oropeza.

LIMA 06 DE MARZO DE 2026 Foto de la cédula más grande y costosa de la historia, elecciones generales 2026. Fotos: Joel Alonzo/GEC
/ JOEL ALONZO
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Mucho más en un escenario en el que se presentan presiones para la economía. De hecho, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) estimó que, al cierre de marzo, la tasa anualizada de inflación bordeará el rango meta del 3%, principalmente por el impacto de la emergencia del gas natural y el alza de los precios de combustibles por la guerra del Medio Oriente, choques que prevé sean temporales.
Hoy en día, según recoge el estudio, la mayoría de peruanos se encuentra en la zona de frontera para llegar con sus ingresos a fin de mes. Es decir, llegan pero sin holgura. El 41% llega con cierta o mucha dificultad a fin de mes, mientras el 59% asegura que con cierta o mucha facilidad.
Ante esto, el 24% de peruanos resalta que en este momento se encuentra buscando una segunda fuente de ingresos para su hogar. A su vez, el 33% indica que ajustaría su presupuesto al menos un 25%, y el 98% de encuestados afirma que reduciría su presupuesto en alguna categoría.

Las elecciones generales de Perú de 2026 se llevarán a cabo el domingo 12 de abril de este año, para elegir al presidente de la República, a los vicepresidentes de la República y a los representantes ante el Congreso y el Parlamento Andino para el periodo 2026-2031. Foto: Andina.
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Por parte del consumidor, explica Oropeza, existe conciencia de presión inflacionaria, principalmente en categorías como alimentos y servicios. Esto se suma a las tensiones globales, precios volátiles y tipos de cambio fluctuantes, que generan una percepción de incertidumbre en corto plazo. “El consumidor está actuando de manera racional, anticipándose hoy para proteger su estabilidad futura. Las familias peruanas se saben frágiles en su economía y buscan priorizar los gastos de la canasta, poniendo en segundo plano categorías no esenciales como recreación, ropa y muebles, donde el ajuste no compromete la operatividad del hogar. Es una estrategia de resiliencia”, asegura.
El ejecutivo agrega que aquellos que se anticipan mediante ajustes suelen ser los mismos que proyectan recuperación o mejor expectativa en los próximos seis meses.
De acuerdo al reporte, cinco de cada 10 peruanos ve impactada su economía por la situación política y para el 41% de peruanos, las próximas elecciones definirán el futuro de su economía familiar.
Oropeza explica que esto se debe a que la población entiende que sin estabilidad política no hay empleo, inversión ni crecimiento. Por lo tanto, la política se percibe como un ‘stopper’ de la economía. En Lima, agrega, esta relación se hace más visible por la concentración de empleo formal y una mayor diversidad de actividades económicas, siendo el grupo de 36 a 45 años el más preocupado, principalmente por las obligaciones financieras que corresponden a su etapa de vida (familia, créditos, educación); cualquier cambio político se analiza desde su impacto directo en el hogar.















