El Gobierno de Pakistán negó este martes haber atacado un hospital en Kabul, tras las denuncias del régimen talibán sobre víctimas civiles en la capital durante la noche, y aseguró que sus ataques fueron “altamente precisos y focalizados” contra objetivos insurgentes en el país vecino.
El Gobierno de Pakistán negó este martes haber atacado un hospital en Kabul, tras las denuncias del régimen talibán sobre víctimas civiles en la capital durante la noche, y aseguró que sus ataques fueron “altamente precisos y focalizados” contra objetivos insurgentes en el país vecino.
“La afirmación anterior de este desacreditado y autodenominado portavoz del régimen talibán es otra notificación errónea de los hechos para engañar a la opinión pública. Los ataques de Pakistán son precisos y se llevan a cabo cuidadosamente para garantizar que no se inflijan daños colaterales”, afirmó en un comunicado el Ministerio de Información y Radiodifusión paquistaní.
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El comunicado añadió que sus ataques se centraron en instalaciones militares e infraestructura “de apoyo terrorista”, incluyendo almacenes de material del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), una alianza de grupos militantes a los que Islamabad responsabiliza de atacar con ayuda del régimen afgano.
El principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, acusó minutos antes a Pakistán de violar la soberanía del país y bombardear un hospital de rehabilitación de drogodependientes en Kabul, causando muertos y heridos entre los pacientes.
“Esta tergiversación de los hechos, al calificar el lugar como un centro de rehabilitación de drogadictos, busca agitar sentimientos para encubrir el apoyo ilegítimo al terrorismo transfronterizo”, añadió la nota paquistaní.
Un oficial de seguridad talibán monta guardia mientras las llamas se elevan desde un depósito de combustible presuntamente alcanzado en un ataque aéreo pakistaní, cerca del aeropuerto de Kandahar, en Afganistán. Foto: EFE/EPA/Qudratullah Razwan
Según la versión de Islamabad, el lugar identificado por los talibanes como un centro de rehabilitación para adictos era en realidad una infraestructura de apoyo terrorista.
Para demostrarlo, el Gobierno paquistaní insistió en que las detonaciones secundarias registradas en cadena tras el impacto de su artillería confirman que el edificio albergaba armamento pesado, ya que este tipo de explosiones múltiples solo se producen al alcanzar depósitos de municiones o explosivos.
La nota oficial precisó que en el presunto campamento también se encontraban operativos de “Fitna al-Khawarij”, un término despectivo que Pakistán usa para referirse a grupos insurgentes que considera peones de la India, su rival histórico, para desestabilizar territorio paquistaní desde Afganistán.