Mientras “La cuarta hoja”, su anterior disco, lo encontró en uno de los momentos más felices de su vida, “KM0”, su séptimo y más reciente álbum, nació de un periodo de oscuridad y dolor. A pesar de ello, la música con la que Pablo Alborán volverá a Lima en marzo próximo está lejos de ser sombría. La enfermedad de un familiar -que requirió un trasplante de médula ósea- atraviesa el disco que da nombre también a su nueva gira mundial, pero lo hace desde el optimismo y el agradecimiento hacia quienes lo sostuvieron entonces, incluido, como no, el personal médico del hospital público La Fe de Valencia, en España, donde acompañó a su familia durante largas temporadas.
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― ¿En qué momento de tu vida llega este disco?
El disco nace de un momento algo traumático, de ver peligrar la vida de alguien de mi familia, pero también viene de la curación de esa persona. Cuando pasas por algo así, hay un montón de cosas que se remueven en la vida y te hacen ser más consciente de las cosas. Y la conciencia es buena porque aprendes a valorar, todo tiene otro peso y a la hora de escribir, de interpretar, te pone más fácilmente en la piel de los demás, te ayuda a empatizar. Este disco es muy vitalista porque clama por la vida y las ganas de vivirla, devorarla, aprovecharla y disfrutarla. Es una gratitud absoluta hacia la vida. Hay temas como “Clickbait”, donde siento cátedra, pero luego es un disco tremendamente íntimo en ese sentido, y divertido a la vez. Quien me conoce, se dará cuenta que este disco traduce muy bien el momento en el que estoy, tras haber soltado muchas cadenas, con ganas de divertirme, de aprender, de tirarme a la piscina y de estar constantemente en un acto de valentía a conciencia. La emoción, para mí, es lo que mueve todos mis discos.
― “Planta 7” es un tema que habla mucho de esas emociones que me dices, pero además es un tema muy diferente dentro no solo de tu discografía, sino dentro de lo que usualmente vemos en la industria actual: un tema de casi diez minutos que habla de la salud pública.
La sanidad pública es algo de lo que siempre nos hemos sentido orgullosos en mi país, nos hemos llenado la boca diciendo que tenemos una sanidad pública maravillosa que en otros países no tienen. Y es fantástico, pero esa sanidad hay que cuidarla porque no es un ente sin corazón, detrás hay médicos y todo un equipo de personal sanitario que tienen unas condiciones de guardias que no son las que ellos necesitan para poder hacer bien su trabajo y que, además, son inhumanas. Creo que uno tiene que alzar la voz por lo que siente y cree considerable desde su terreno. Y yo creo en esto no solo porque lo he vivido, sino porque lo decido así, creo que tengo que hacerlo a través de la música primero, intentar hacer que quien escuche esta canción se sienta abrazado o abrazada si es que está pasando por un momento así. La música es un buen conducto para darnos cuenta de ciertas realidades que no son las nuestras.
― En la canción dices “quedan luceros en peligro de extinción”. ¿Está en peligro de extinción la salud pública?
Los luceros en peligro de extinción son estos médicos que necesitan nuestra ayuda, ser escuchados, y no solo cuando la vida peligra, sino siempre. No hay que esperar a darnos cuenta cuando estamos en el hospital clamando que nos salven la vida. Desgraciadamente, ese momento va a llegar tarde o temprano, porque la vida se termina. Tenemos que ponernos manos a la obra y ayudarles, ser conscientes de que necesitan mejores condiciones de trabajo. Y esta canción, aparte de todo esto que es más en el término social o político, es una manera de verter un poco de luz entre tanta oscuridad que se siente cuando un ser humano se encuentra ante una enfermedad o un problema de vida o muerte. Cuando uno está pasando por allí, son pocas las grietas por donde se cuela la luz y quiero o intento que esta canción sea una de ellas.
― Cambiando de tema, al inicio de la conversación me contabas de los ritmos latinos presentes en esta gira. En el disco cantas un merengue “Si quisieras”. ¿Cómo así los incorporas a tu música?
Con los viajes y las giras fuera es imposible que no me impregne y no me inspire. En este disco hay grandes influencias de las giras que he hecho fuera. Entonces, la salsa, el merengue, así como la bulería, están presentes en el álbum. Además, en la gira también habrá bachata. Todo siempre desde el respeto y, obviamente, desde mi visión del género musical. Creo que es un aprendizaje cuando pruebas hacer cosas que no tienen nada que ver con lo que tú has hecho. En este disco está muy presente la música latinoamericana, pero también la música de diferentes estilos. También hay country, flamenco y música más íntima, más desnuda. Va a haber de todo, pero sobre todo es un concierto donde el amor y las emociones van a estar. La balada, por supuesto, estará en primera línea.

«KM0» es el séptimo disco de Pablo Alborán. (Foto: Warner Music)
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En este disco en concreto no, pero la música en general del Perú a mí me gusta mucho. Soy muy fan de Gianmarco y de Nicole Zignago, de varios artistas que no hacen folclore. Pero hay mucho de dónde aprender, así que igual en esta próxima visita me llevo algo del Perú para el próximo disco. //












