lunes, febrero 9

Han pasado poco más de 30 días desde que inició el 2026 y ya tenemos mucho que contar. Tan solo en esta última semana, el ‘rally’ de los metales experimentó un freno, con un ajuste que especialistas ya advertían. Y, a pesar de eso, el piso que dejó el alza del 2025 sigue siendo alto.

Han pasado poco más de 30 días desde que inició el 2026 y ya tenemos mucho que contar. Tan solo en esta última semana, el ‘rally’ de los metales experimentó un freno, con un ajuste que especialistas ya advertían. Y, a pesar de eso, el piso que dejó el alza del 2025 sigue siendo alto.

La extracción de Maduro y la nominación de Kevin Warsh para dirigir la Reserva Federal marcan desde ya el panorama del 2026, un año particularmente difícil de predecir en el ámbito económico. La fortaleza del dólar y la continua alza del oro dependen, en (gran) parte, de qué tan confiados estén los mercados respecto a Estados Unidos. La política arancelaria está en permanente cambio, y se ha mostrado flexible para negociaciones. Hace tan solo algunos días, India y Estados Unidos sellaron un acuerdo comercial que reduce los aranceles recíprocos sobre productos indios del 25% al 18%. Esta medida se dio en medio de tensiones: India compraba petróleo ruso y, para firmar el acuerdo, se comprometió a abrir su mercado.

Inversionistas alrededor del mundo estarán atentos a las consecuencias de la política arancelaria, y si esta afectará a los precios y/o al crecimiento. Además, fuera de Estados Unidos, hay tendencias que preocupan. Primero, el continuo y constante ritmo de gasto de los gobiernos alrededor del mundo que no se equipara con su recaudación fiscal. Esta situación ya genera al menos advertencias sobre el mercado de bonos –que los gobiernos han utilizado para tratar de sostener el gasto– y una posible crisis. Esta preocupación crece junto a la industria de la IA, que no ha podido despojarse de las dudas alrededor de una posible burbuja.

El mundo ha cambiado significativamente versus su versión 2024. Lejos quedan los tiempos en los que millennials crecieron: baja o contralada inflación, crecimiento económico e inversión. Estamos en un ciclo distinto, de ajuste, en el que las variables se mueven con mayor rapidez y las decisiones de política económica y geopolítica cambian constantemente. Lo único estable y constante en este ciclo es la volatilidad y la necesidad de no dar nada por sentado.

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