sábado, abril 11

EDITORIAL DT

Perdida entre las 400 notas que publica a diario El Comercio en su edición online, el periodista Joao Muñoz publicó el jueves una historia que resume, al mismo tiempo, pasado y futuro. Que convierte a la estadística en pesadilla. Que trata de futbolistas, sin duda, pero culpa a sus dirigentes: “Perú fue la única selección de Conmebol que no clasificó a un Mundial de ninguna categoría tras Rusia 2018”. Más que titular, parece epitafio.

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La nueva eliminación de una selección de menores a un mundial -esta vez, la Sub 17 de Renzo Revoredo- no es ninguna novedad: en 41 años de sudamericanos, Perú solo clasificó en cancha una vez, aquella influyente selección de Jota Jota que miró más allá de la U o AL, tuvo un Manco brillante y famas que alcanzaron realities pero no más mundiales. Ha pasado tanto tiempo que, esto lo presumimos, alguno de los Jotitas pronto será abuelo.

Lo peligroso es la costumbre. La indolencia por la derrota: hace más de siete años que la selección de la categoría no gana un partido. O, que es lo peor, el silencio en las redes de la FPF: ningún comentario sobre el equipo peruano, ningún marcador, ningún aplauso. No al menos con la misma intensidad que las promesas de sus cabezas.

El círculo vicioso no empieza en la Videna, termina. Aquí solo vienen a reposar los huesos. Y aunque todo el mundo lo sabe, o dice que lo sabe, conviene recordarlo: los clubes miran a corto plazo, la inversión la ocupan en sus 7 extranjeros y cuando se trata de recuperar el Torneo de Reservas o la Bolsa de mInutos, ciertos presidentes prefieren salir de la reunión y contestar un WhastApp. Si en el medio existe un Lozanismo que no se impone y prefiere, antes que la mano dura cierta esperanza, el resultado seguirá siendo este: Copas Federación repartidas entre Alianza y Cristal y goleadas de la U 10-0 en los torneos Oro, plata A, Plata B y Promocional, que son un espejismo.

Marsano, Córdova, Villalta, Motta o Aranda, por citar solo a cinco apellidos de este Sub 17 son los menos responsables de la catástrofe. Son hasta víctimas de un ciclo que no los potencia ni les da real competencia, en un momento del fútbol peruano donde se pagan cantidades nunca vIstas por derechos de TV y se recaudan taquillas que ya hubiesen querido un Chale, un Cubillas o un Perico.

Sí, un breve mensaje, tras el 1-0 ante Venezuela y los 3 expulsados irascibles: lo peor que le puede pasar a nuestros jugadores es portarse como cavernícolas. Para eso ya tenemos dirigentes.

SOBRE EL AUTOR

Estudió Comunicaciones en la Universidad de San Martín de Porres (USMP). Ingresó a El Comercio en el 2004, y trabajó diez años para Deporte Total. En el 2015 se mudó al equipo web del diario para formar parte de Mesa Digital y la revista Somos. Hoy es subjefe de Gestión Digital de El Comercio.
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@prakzis

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