Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Estados Unidos amenazó este jueves 28 a Omán con represalias si contribuía al plan de Irán de establecer un peaje para la circulación en el estrecho de Ormuz, pasaje clave para el comercio energético global y uno de los puntos críticos del actual conflicto entre Washington y Teherán.
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Omán es un caso particular en Medio Oriente al tratarse del estado más antiguo del mundo árabe, al haber sido fundado a mediados del siglo VIII. A diferencia de otros territorios circundantes, conservó su independencia durante la mayor parte de su historia.
El país del sur de la Península Arábiga ha mantenido relaciones particularmente buenas con Estados Unidos, siendo su socio más antiguo en la región. La relación se remonta a 1833 cuando se firmó el primer acto formal de compromiso y reconocimiento diplomático entre ambas naciones. En 1840, Omán se convirtió en el primer país árabe en enviar una misión diplomática a territorio estadounidense, con un barco arribando a Nueva York.
Entre 1880 y 1915 hubo un consulado estadounidense en Mascate, capital de Omán, siendo más adelante las relaciones gestionadas por diplomáticos de otros países.
No sería hasta la segunda mitad del siglo XX que el vínculo adquirió un carácter estratégico más marcado y en 1972 los estadounidenses establecieron una embajada en la capital omaní. Ocho años más tarde los dos países firmaron un acuerdo de cooperación militar, lo que dio a Estados Unidos acceso el uso de la infraestructura omaní para el abastecimiento de sus operaciones en la región.

Fotografía de archivo de un barco navegando por el estrecho de Ormuz, visto desde Khasab, provincia de Musandam (Omán). Foto: EFE/EPA/ Ali Haider
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Pese a esto último, desde ese periodo el sultán Qabus bin Said Al Said impulsó una doctrina diplomática que se basa en ser “amigos de todos, enemigos de nadie”, al punto de que el estado arábigo ha sido comparado con Suiza.
Esta neutralidad ha tenido como meta la gestión no conflictiva del estrecho de Ormuz, vital para la economía global al pasar por este cerca de un quinto del petróleo del mundo. Dicha premisa de control discreto y mediación fue continuada por Haitham bin Tariq al-Busaíd, quien sucedió a Qabus en el 2020.
Ese bajo perfil convirtió a Omán en un canal de comunicación clave para Estados Unidos en Medio Oriente al servir como nexo entre Washington y Teherán debido a que cuenta con la confianza de ambas partes. Por ejemplo, a inicios de la década pasada, el país gobernado por el sultán Haitham facilitó las reuniones que posteriormente llevaron a la firma del acuerdo nuclear del 2015 entre Irán y EE.UU.

El sultán de Omán, Qabus, falleció en 2020 luego de casi medio siglo de reinado. (Foto: MOHAMMED MAHJOUB / AFP)
/ MOHAMMED MAHJOUB
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La neutralidad omaní también se manifestó en la Guerra Civil de Yemen, marcando distancia de la vecina Arabia Saudita, que lideró una coalición de intervención en la que el sultanato meridional no quiso participar. En lugar de ello, los omaníes se ofrecieron como puente de diálogo entre las facciones y actores involucrados en el conflicto.
Si bien las relaciones con los sauditas —grandes aliados de EE.UU. entre los países árabes— son cordiales, Omán tradicionalmente ha visto con cautela a sus vecinos y no comparte su animadversión declarada contra Teherán. Si Arabia Saudita ve a Irán como su archienemigo regional, los omaníes prefieren negociar y evitar focos de tensión.
Omán facilitó a Estados Unidos sus instalaciones para operaciones militares en medio de la Guerra del Golfo de 1991 y los conflictos de Afganistán e Irak en la década siguiente, dejando así de lado su neutralidad.
No obstante, la reciente crisis generada por el control del estrecho de Ormuz ha sido una fuente de conflictividad inédita entre Washington y Mascate. El gobierno omaní trató de dirigir nuevamente rondas de negociación en medio de un contexto que golpeaba directamente sus intereses en la región, pero chocó con la postura de Donald Trump de cara al diálogo con Irán.
La frustración del aliado de EE.UU. se dejó ver en una columna de opinión que Sayyid Badr Albusaidi, ministro de Relaciones Exteriores del sultanato, publicó en The Economist. El jefe de la diplomacia omaní cuestionó la estrategia de su aliado norteamericano afirmando que Washington siguió a Israel en un conflicto que iba en contra de su propio beneficio y que había “perdido el control de su propia política exterior”.
El funcionario omaní citó la necesidad de tener acuerdos básicos sobre la energía nuclear, lo cual iba directamente en contra del discurso de la Casa Blanca, que se niega rotundamente a que Irán haga uso de esta tecnología.

Esta fotografía, distribuida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán el 26 de abril de 2026, muestra al Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi (izquierda), conversando con el Sultán de Omán, Haitham bin Tariq, durante su reunión en Mascate. (FOTO: AFP).
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Según el Centro Árabe de Washington DC, estos hechos sumados a la posibilidad de un posible peaje conjunto entre Omán e Irán han generado una profunda desconfianza en el gobierno de Trump, lo que ha llevado a las recientes amenazas de destrucción del gobernante norteamericano contra sus aliados.
Sin embargo, el centro de pensamiento árabe añade que estas conclusiones son precipitadas, señalando que el diálogo con Irán “no equivale a un cambio de lealtades” por parte de Omán, que solo estaría intentando protegerse.
En medio de los ataques que emprendió el estado persa contra los socios de Estados Unidos en la región del Golfo, Omán fue el país menos afectado y ha mantenido el diálogo con Teherán para enfado de Trump.
El Centro Árabe de Washington DC argumenta que el temor del sultanato hacia la república islámica ha sido históricamente menor debido a que en su territorio alberga poca población chiita, lo que reduciría potencialmente la capacidad iraní de influir en su política interna, a diferencia de otras petromonarquías y países cercanos. Es por esto que no obtiente ningún beneficio práctico de antagonizar con Teherán.
“Es probable que Mascate quisiera expresar su oposición para protegerse de la ira de Irán —para evitar la multitud de ataques contra ciudades e infraestructuras que han sufrido otros estados del Consejo de Cooperación del Golfo— y para indicar a Washington, un aliado de larga data, que la guerra es un grave error”, señala el instituto de investigación.
Los pedidos de Omán a EE.UU. por el fin del conflicto no se han detenido en estos meses y durante la semana pasada el sultanato presentó una nueva solicitud sobre la problemática a Trump junto a Arabia Saudí y Qatar.
The Straits Times, diario singapurés de habla inglesa, citó información interna de los gobiernos, que daba cuenta de que estas conversaciones se produjeron por el temor de los estados arábigos de que Teherán emprendiera nuevos bombardeos contra sus territorios en medio de una frágil tregua. No obstante, las recientes acusaciones mutuas entre iraníes y estadounidenses sobre la violación del alto al fuego han generado más preocupación a Omán y sus vecinos.















