Las temperaturas máximas alcanzaron este martes en Francia, a escala de todo el país, el nivel más alto desde que comenzaron los registros al final de la Segunda Guerra Mundial, con una media de 38,2 grados, anunció este miércoles Météo France.
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El jueves volverá a ser una jornada “sofocante”, según la descripción de los servicios meteorológicos, que esperan una reducción de las temperaturas “progresiva” por la fachada atlántica.
Este miércoles hay 58 del centenar de los departamentos franceses en el máximo nivel de alerta por el calor, y en otros 31 está activada la alerta naranja, con la posibilidad de que algunos de ellos pasen al rojo el jueves.
La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, ha señalado este miércoles en la emisora France Info que por el momento la situación es “normal” en los hospitales, aunque de forma selectiva se han desprogramado operaciones y se ha constatado un aumento de la afluencia en algunos servicios de urgencias.
Rist ha insistido en que los hospitales en este momento “no están saturados”, aunque ha puntualizado que normalmente los efectos allí de las olas de calor se dejan sentir con el paso de varios días.
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La canícula ha sido señalada como responsable de un corte del suministro de electricidad para unos 68.000 hogares en Bretaña, en concreto en el departamento de Finistère por una avería de un transformador debido a las altas temperaturas.
En los transportes, la ola de calor sigue alterando el funcionamiento normal por ejemplo en los trenes, y así como ya ocurrió el martes se han suprimido un 10 % de los cercanías en París.
Museos y grandes monumentos también han adaptado sus horarios y recomendaciones, como la torre Eiffel y el Louvre, que adelantaron sus cierres habituales a las 16 horas (14 horas), en lugar de a la medianoche y a las 18 horas, que respectivamente serían sus horarios de clausura habituales.
Otras instituciones optaron por hacer lo contrario y abrir sus puertas a los visitantes, como el Museo de Bellas Artes de Lyon (este), que este fin de semana será gratuito para ofrecer un espacio climatizado para refugiarse.













