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Las elecciones generales en nuestro país generan un clima de incertidumbre en el país cada cinco años ante lo que pueda ocurrir a futuro. Esto finalmente tiene un impacto en el consumo, que se vuelve más cauto en momentos así.
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José Oropeza, socio director de la consultora, señala que el estudio revela un patrón claro que se repite de forma homogénea en todas las regiones del país en cuanto a una crisis de legitimidad electoral que erosiona la confianza institucional, lo que se traduce en un impacto directo sobre el consumo. Explica que la incertidumbre política genera un consumo defensivo, donde las familias priorizan lo esencial y evitan compromisos financieros de largo plazo.
Así también, el reporte-realizado a nivel nacional en mayo de este año- muestra que 8 de cada 10 peruanos ha postergado algún gasto por la incertidumbre electoral, en particular en categorías no consideradas de necesidad básica. Algunas categorías en las que se ha sentido mucho más la postergación del gasto, según el estudio, son las compras de mejoramiento del hogar, viajes, ropa y calzado, así como electrodomésticos.
Oropeza analiza que las razones de la postergación de gastos giran entono la incertidumbre electoral debido al temor a un futuro incierto, lo que retrae decisiones de inversión en bienes durables, además de que genera precaución financiera, ya que los hogares prefieren liquidez, cuidan la “caja” y evitan compromisos de largo plazo.

Peruanos evaluando precios.
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > DIANA CHAVEZ
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El ejecutivo comenta también que otra de las razones es la sensibilidad sectorial, ya que las afectadas son las categorías ligadas a confianza y estabilidad. “La crisis electoral ha generado un consumo precavido, racional, donde la población contrae su gasto y orienta su presupuesto hacia lo básico, postergando decisiones de compra en sectores considerados estratégicos”, anota.
Además, incluso rubros básicos como alimentos y salud muestran postergaciones (24% señala que contrajo su gasto en esta categoría).
Se observa también que son los peruanos mayores de 46 años los más críticos en todos los indicadores de confianza en las instituciones, autoridades y en el gasto. Oropeza menciona que este es el grupo más sensible a la coyuntura actual en términos de consumo y que también es clave porque concentra un mayor poder adquisitivo, por lo que su pesimismo puede amplificar la contracción del gasto.
¿Por qué son especialmente críticos? De acuerdo a la consultora, debido a la experiencia acumulada, ya que han vivido varios procesos electorales y tienen un histórico para comparar. También por la responsabilidad económica, en vista de que suelen ser el soporte económico de la familia, con una mayor exposición a la incertidumbre financiera y con una canasta de gastos más elevada. Y, por la desconfianza institucional.
De hecho, en el estudio también se observa que hay cierto pesimismo institucional, ya que el 36% de los encuestados dijo que ninguna autoridad marca un punto crítico para darle tranquilidad en este contexto. Sobre todo en los mayores de 36 años.














