En medio del inicio del año escolar, hay obras de infraestructura en distintos distritos de la capital, pero lo más llamativo es que se encuentran a pocos metros de colegios. De acuerdo con especialistas, esta situación reflejaría un impacto en cuanto a congestión vehicular y ruidos molestos, además de una falta de coordinación de agenda para llevar a cabo estos proyectos, que en algunos casos involucran grúas y hasta el cierre de vías.
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Sin embargo, este Diario pudo hacer un análisis de las rutas y, en este caso, se sugiere que tanto para ir al colegio Hiram Bingham como a la Universidad Champagnat, en lugar de transitar por el cruce de la Vía Expresa Sur con Paseo de la Castellana, lo más idóneo sería ingresar por la avenida Mariscal Ramón Castilla, donde el acceso sí está despejado.
Una situación similar se reportó en Barranco, donde el ciudadano Enrique Planas comentó que en el cruce de la avenida Almirante Miguel Grau con el Pasaje Piérola se pueden visualizar varias construcciones de edificios multifamiliares. “La salida hacia Miraflores se vuelve un caos en hora punta”, mencionó. Lo más resaltante es que este punto se encuentra a solo dos cuadras del colegio Los Reyes Rojos.
Ante ello, El Comercio conversó con Jessica Vargas, alcaldesa de Barranco, quien informó que las obras de ese cruce no son públicas, sino privadas. “Así como estos edificios, hay varios proyectos en el distrito. De acuerdo con la normativa, las inmobiliarias piden permiso a Lima Metropolitana para cerrar un carril por momentos u horas y poder llevar a cabo la obra; eso depende de la entidad metropolitana, y luego ellos nos informan a nosotros”, explicó.
“Les dan los permisos con horario. Normalmente no pueden ser de madrugada, salvo excepciones, como por ejemplo montar una grúa, que es muy delicado y complejo (…) Sobre la temporada de inicio escolar, sí se podría coordinar con las empresas privadas algunos desvíos o apoyo de señalización y personal que oriente. Vamos a coordinar ello, sobre todo para resguardar los colegios que estén cerca de las obras. En Barranco no hay muchas vías anexas, es muy pequeño y ya sabe que siempre hay mucho tráfico”, agregó.

Obras aparecen cerca de colegios a pocos días del inicio del año escolar 2026. Foto: GEC.
/ JESUS SAUCEDO
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Este Diario también realizó un ejercicio de ruta alterna en la avenida Almirante Miguel Grau con dirección a Miraflores. En lugar de seguir de frente por toda la avenida, se podría girar hacia la calle Ignacio Merino, luego pasar por el jirón Colón, después por el jirón Santa Rosa, posteriormente por la calle Manco Cápac, girar hacia la avenida Nicolás de Piérola y, finalmente, volver a Miguel Grau; de esta manera se evitarán los cierres de vías y el tráfico generado por las construcciones.
Para llegar al colegio Los Reyes Rojos, se propone un recorrido similar; girar desde la calle Ignacio Merino, luego por el jirón Colón, después por la calle Cajamarca y así llegar a la fachada del colegio.
En un informe previo de El Comercio se anunció que se vienen realizando trabajos en el óvalo Gutiérrez, en el área limítrofe entre San Isidro y Miraflores, a poca distancia del colegio María Reina. La comuna de Miraflores estuvo interviniendo los espacios libres de asfalto para mejorar la transitabilidad peatonal, vehicular y ciclística. Los trabajos culminarían en el primer trimestre del año.
Este Diario se contactó con la comuna para conocer las actualizaciones de las obras. “Nosotros hemos recapeado el óvalo en diciembre. No hay plan de desvío porque no hay cierre de vías. Estuvimos haciendo trabajos de asfalto en la madrugada, pero solo en ese horario. Después mejoramos las áreas verdes y ahora estamos encaminados en culminar los trabajos en martillos y esquinas. Se están haciendo los respectivos acabados, ampliando veredas y colocando grass”, comentó el equipo de la Municipalidad de Miraflores.

De acuerdo con expertos, esta situación genera congestión vehicular y ruidos molestos. Foto: GEC.
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“Respecto a la jurisdicción de San Isidro, sí se ha conversado con ellos para que todo el óvalo quede similar. Por otro lado, nos gustaría realizar una interconexión de ciclovías entre Miraflores y San Isidro, pero para ello dicho distrito tiene que avanzar con sus trabajos para poder igualar el nuestro y así dar inicio a ese proyecto de interconexión. Entendemos que cada distrito tiene sus prioridades”, agregaron.
Esta ciclovía buscaría conectar la que existe en la avenida Comandante Espinar con la de San Isidro, la cual llega hasta la parroquia María Reina. El Comercio se contactó con el municipio de San Isidro para saber cuándo llevarían a cabo estos trabajos y si cuentan con un plan de rutas alternas. El equipo indicó que trasladaría las consultas; sin embargo, hasta el cierre de esta nota, no se obtuvo respuesta.
Si bien todavía no se ha empezado con esa obra, es cuestión de tiempo para que se ponga en marcha. Por ello, en lugar de pasar por el óvalo Gutiérrez para ir al Colegio María Reina, ubicado en la avenida Felipe Pardo y Aliaga, se sugiere que desde la avenida Comandante Espinar, antes de llegar al óvalo, se cruce hacia la calle Enrique Meiggs, luego se pase por la calle Arica, después por la calle Carrión y, finalmente, se llegue a la avenida Felipe Pardo y Aliaga, donde se encuentra la fachada del colegio.
En relación con los efectos negativos de tener obras tan próximas a colegios, el presidente de la Asociación Cruzada Vial, Adrián Revilla, expresó que siempre que se realiza una obra vial se debe presentar un informe con las vías alternas y probarlas mediante microsimulaciones. “También es ideal trabajar en fechas y horas estratégicas. Es decir, siempre será importante realizar un estudio previo. Por ejemplo, si los horarios de mayor congestión por el ingreso y salida de colegios son de 7 a.m. a 8 a.m. y de 2 p.m. a 4 p.m., lo ideal sería no trabajar en la obra durante esas horas”, dijo.

Especialistas consideran que debe pensarse en los niños, niñas y adolescentes al realizar obras cerca de centros educativos. Foto: GEC.
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“También es importante evaluar si la ejecución de la obra, ya que es tan grande y perjudicará a los escolares, realmente es justificable. Porque si genera un problema mayor, lo mejor es no trabajar durante esa época del año (…). Algo que además es un problema muy grande es cómo está dividida la ciudad, lo que impide que se avance de forma organizada e integrada. La Municipalidad Metropolitana debería conversar con la municipalidad distrital y, sobre todo, con los vecinos donde se pretende hacer una obra”, agregó.
Por otro lado, sobre otros efectos negativos, el docente del área de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Lima, Carlos Morales Dávila, indicó que este tipo de obras también genera ruidos molestos para los estudiantes. “Debe haber mayor claridad respecto al cronograma de la obra y cuándo sería el momento más idóneo para implementarla. Por ejemplo, se podría hacer en horarios nocturnos, dependiendo de la zona, como en grandes avenidas. Tiene que haber, además, una adecuada señalización y desvíos para no generar malestar, y difundir todos los detalles de la obra para que los ciudadanos estén debidamente informados”, agregó.
Otro de los puntos importantes a tener en cuenta, en el caso de obras viales, es que, sobre todo cerca de colegios, estas estén pensadas no solo para el vehículo privado, así lo menciona Genaro Alva, arquitecto y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
“Ese es el problema; se priorizan obras pensadas en autos y no en los escolares. Algo que se está haciendo en otros países para tener medios alternos de transporte para ir a colegios es organizar caravanas donde niños y padres coordinan con las municipalidades y van en bicicleta, teniendo prioridad en las calles (…). Es importante entender que cualquier infraestructura que se haga cerca a colegios debería ser pensada y cómoda para los niños, niñas y adolescentes. Los alrededores de los colegios deberían ser zonas tranquilas y más seguras desde el aspecto vial”, concluyó Genaro.

Poco a poco se observa tráfico alrededor de las obras. Foto: GEC.
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Las temperaturas en Lima y a nivel nacional no dan tregua este año y, ante el regreso del año escolar, también surge la preocupación sobre cómo proteger a los alumnos de los golpes de calor. La Dra. Lisbeth Carrasco Oros mencionó que “el golpe de calor es cuando el cuerpo presenta una desregulación térmica debido a la exposición a altas temperaturas por un tiempo prolongado. Ocurre cuando la temperatura corporal alcanza niveles peligrosos, generalmente por encima de los 39 °C o 40 °C”.
Si se ha identificado un golpe de calor, el padre de familia o tutor debe colocar al niño o adolescente en un lugar fresco, retirarle las prendas innecesarias y aplicarle compresas de agua fría para ayudar a reducir la temperatura corporal.
“Se procede al enfriamiento del cuerpo en los primeros 30 minutos por evaporación, como con compresas frías o baños de agua templada, con la finalidad de humedecer el cuerpo. También puede ser por conducción, que consiste en acercar el cuerpo a objetos más fríos, como hielo en las axilas y el cuello”, detalló.
Si estas acciones no logran disminuir la temperatura corporal del menor, la especialista invocó a los adultos a llevar inmediatamente al niño al hospital o a la posta médica más cercana y, durante el traslado, continuar con el proceso de enfriamiento.













