El MTC ha hecho de conocimiento público su voluntad para que el antiguo terminal del Jorge Chávez vuelva a funcionar para el transporte de pasajeros. Nos tomó por sorpresa. En junio, cuando se anunció la fecha de inauguración del nuevo terminal aéreo, el mismo concesionario comunicó que la infraestructura antigua sería utilizada para dar soporte logístico y técnico a las aerolíneas.
Si es factible o no esta idea del ministro César Sandoval, titular de la cartera, lo sabremos pronto. Hoy lunes se reuniría presencialmente con representantes de la concesionaria para tocar este tema. Aunque el ministro es nuevo en el sector, es bastante conocido que LAP en su momento mostró también su voluntad de operar dos terminales y no uno. Finalmente, se decidió mantener la idea original que consta en el contrato de concesión para construir la infraestructura que existe y opera hoy.
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Por un lado, los costos detrás de la idea del ministro no serían modestos. En sencillo, se necesitaría el doble de casi todo: mangas, personal de LAP y de las aerolíneas, controladores aéreos, entre otros. Además, basados en la gestión desprolija y desordenada alrededor de la inauguración del nuevo terminal Jorge Chávez, algo que no debería volver a suceder es que las aerolíneas sean excluidas o alejadas de las conversaciones y negociaciones, pues si bien en estricto es una decisión que pueden tomar el MTC y LAP, las líneas aéreas son indispensables para brindar el servicio.
Por otro lado, es sorprendente cómo nuestras autoridades no terminan de resolver un problema y saltan más bien al siguiente. En lo referido a este sector, el MTC debería estar abocado a resolver el problema de los accesos al nuevo terminal. El viaducto y el puente Santa Rosa están aún pendientes, y nada ha dicho el MTC públicamente aún sobre la propuesta de Lima Expresa para construir un viaducto que conecte la Línea Amarilla con el nuevo Jorge Chávez vía Obras por Impuestos. Además, se necesitará implementar un monorriel para conectar la Estación Aeropuerto (Línea 2) y el nuevo terminal. Con el tiempo que le queda a esta gestión, abrir más ventanas en lugar de concentrarse en cerrar los miles de pendientes existentes genera suspicacias y todavía más decepción.




