El anuncio del presidente Donald Trump de elevar a 15% el arancel global a las importaciones hacia Estados Unidos no implicaría, por ahora, un golpe significativo para la economía peruana. Sin embargo, sí introduce mayor incertidumbre para sectores exportadores con alta concentración en ese mercado y márgenes ajustados.
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Alonso Macedo, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), explicó que Estados Unidos representa alrededor del 10% del valor total exportado por el Perú, equivalente a unos US$ 10.000 millones de un total cercano a US$ 90.000 millones anuales. “Lo que hemos visto con el arancel de 10% es que el impacto ha sido acotado. Estados Unidos es importante, pero no es nuestro principal socio comercial y, además, su economía ha seguido creciendo”, señaló.
Macedo recordó que la medida tendría carácter temporal por hasta 150 días, tras lo cual requeriría aprobación del Congreso estadounidense, lo que reduce la probabilidad de que se mantenga indefinidamente.
El economista indicó que varios productos agrícolas clave han contado con excepciones por tratarse de bienes de la canasta básica, lo que reduce el impacto agregado. “Paltas, mangos y limones han estado exentos, y eso es relevante porque las frutas representan alrededor de un tercio de lo que exportamos a Estados Unidos”, precisó. Aun así, advirtió que productos como arándanos y uvas sí podrían enfrentar la nueva tasa, dependiendo de cómo se implemente.

Las exportaciones de textiles y confecciones, especialmente prendas de algodón y alpaca, podrían enfrentar mayor presión sobre márgenes si el arancel se aplica de manera uniforme.
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Rafael Zacnich, gerente de estudios económicos de ComexPerú, sostuvo que los productos más expuestos serían aquellos con alta concentración en el mercado estadounidense y márgenes más estrechos. “En agroexportaciones, más del 30% de los envíos del sector se dirige a Estados Unidos, y en casos como arándanos ya veníamos asumiendo un 10%. Si el 15% se aplica de manera uniforme, el efecto dependerá de cuánto puedan absorber exportadores y compradores”, explicó.
Zacnich subrayó que la clave no está solo en la tasa, sino en su aplicación. “Si el 15% es verdaderamente universal, todos estarían en las mismas condiciones. El problema sería que haya excepciones selectivas para competidores como México o Canadá, porque ahí sí perderíamos competitividad”, advirtió. En rubros como textiles, confecciones y joyería, donde la concentración en el mercado estadounidense es elevada, el impacto podría traducirse en mayor presión sobre la rentabilidad.
Los especialistas coincidieron en que el mayor riesgo no es el arancel en sí, sino una eventual escalada de la guerra comercial global. “Aproximadamente la mitad del crecimiento peruano está explicado por lo que ocurre en el frente externo. Si hay una desaceleración del comercio internacional, eso sí podría tener efectos más amplios”, señaló Macedo.
Frente a este escenario, Zacnich descartó una respuesta retaliatoria. “Entrar en una guerra comercial con uno de nuestros principales socios sería contraproducente. La estrategia debe ser el diálogo y demostrar que somos un proveedor complementario”, afirmó Zacnich.














