viernes, abril 24

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Obligar a los conductores a desacelerar es su función. Pero cuando los reductores de velocidad, conocidos como ‘rompemuelles’, están mal diseñados, mal ubicados o no reciben mantenimiento, se convierten en una trampa y no cumplen su función de prevenir siniestros para vehículos, ciclistas y peatones. Por eso, esta semana El Comercio invitó a sus lectores a reportar al WhatsApp de la campaña #NoTePases (937-714-189) los peores reductores que conocen. Luego fuimos a observarlos y el resultado fue más que sorprendente.

La Resolución de Gerencia N° 202-2014-MML/GTU regula los criterios técnicos para la instalación de reductores en Lima. Las autoridades distritales, por iniciativa propia o por petición de los vecinos, pueden enviar solicitudes a la Gerencia de Movilidad Urbana (GMU) de la Municipalidad de Lima (MML) para que sean evaluadas.

La norma es clara: el mantenimiento o reposición de los resaltos está a cargo de los municipios distritales, salvo que estén en vías metropolitanas (entonces corresponde a la MML). Las comunas pueden retirar, reemplazar o adecuar los reductores que no tengan autorización o no cumplan las especificaciones.

¿Qué características deben cumplir los reductores de velocidad?

La instalación de nuevos reductores de velocidad deberá informarse por el Municipio que corresponda, al Ministerio de Salud, la Policía Nacional del Perú y al Cuerpo Nacional de Bomberos en un radio de 500 m de los locales de estos bajo su jurisdicción”, indica la resolución.

Son cuatro los tipos de reductores establecidos. En primer lugar, están los resaltos circulares o ‘gibas’. Pueden tener una altura entre 3 y 8 cm y un ancho de entre 80 cm y 3,5 m. En segundo lugar, los resaltos trapezoidales presentan una sección plana a nivel de las veredas para permitir un paso peatonal y también cuentan con dos rampas; la pendiente de estas rampas puede oscilar entre 4% y 12,5%, conforme a las características de cada vía.

Para ambas categorías, los reductores deben tener franjas diagonales de color amarillo y negro, y deben colocarse señales verticales cerca.

En tercer lugar, se encuentran los resaltos virtuales, que consisten en una pintura en el pavimento que genera la percepción visual de un reductor para inducir al conductor a disminuir la velocidad. “La dimensión recomendada es de 2 a 3 metros de ancho a lo largo de la calzada”, indica la resolución.

Finalmente, están las bandas transversales de alerta, que producen efectos sonoros o vibratorios cuando los vehículos pasan sobre ellas para alertar a los conductores de cambios en las condiciones de la vía o su entorno.

¿Qué encontramos en las calles?

En el cruce de la Av. Paseo de la República con la calle Urano en Surco, en una auxiliar de la nueva Vía Expresa Sur, encontramos una giba de 10 cm de altura, 2 cm más que el máximo permitido; como consecuencia, la suspensión de los vehículos hacía un sobreesfuerzo para que puedan pasar.

Giba en la auxiliar de la Vía Expresa Sur a la altura de la calle Urano en Surco tiene 10 cm de altura, 2 cm más que el máximo nivel permitido por norma. (Foto: Fernando Sangama / @photo.gec)

/ FERNANDO SANGAMA

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Consultamos a la Municipalidad de Surco qué acciones tomarán ante este caso y respondieron que ellos no gestionaron ni realizaron la instalación de esa giba, sino que fue competencia de la MML. En tanto, estamos tomando nota de las quejas de los vecinos que nos comentan y de inmediato gestionaremos la consulta a la gerencia responsable en el municipio de Lima”, indicó por escrito. Cabe recordar que la obra de la Vía Expresa Sur fue realizada por la MML.

En la cuadra 8 de la calle Berlín de Miraflores, registramos un reductor con una grieta de 1,40 m de largo y 60 cm de ancho, por lo que las llantas de los vehículos se hundían en ella. Asimismo, toda su composición luce resquebrajada. La comuna respondió que la cuadra mencionada forma parte de un proyecto de mantenimiento de vías que se realizará este año para mejorar la estructura vial aplicando servicios de fresado y recapeo con mezcla asfáltica.

Foto: Fernando Sangama / @photo.gec)

Foto: Fernando Sangama / @photo.gec)

/ Fernando Sangama

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En San Borja, en la cuadra 2 de la calle Vasari, otro reductor presenta una fisura de 1,75m de longitud y 50 cm de ancho, que ha corroído el concreto y deja ver la superficie de la pista. Hasta el cierre de esta edición, la municipalidad no dio una respuesta sobre las medidas que tomará.

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