Desde “Climas” —su primer largometraje estrenado en el 2015— Enrica Pérez ha estado comprometida con las historias de mujeres. «Sobre el acantilado», su nueva película, nace de esa misma raíz. Pero esta vez, el relato se sumerge en la adolescencia femenina, en un internado católico en la Lima de los años 40, donde la represión se viste de fe y la inocencia convive con lo oscuro.
“Es una Lima muy religiosa. Hemos tenido muchos problemas para encontrar locaciones. Nos han cerrado puertas por el solo hecho de abordar el tema religioso”, cuenta la cineasta. Pero aclara: “La película no critica la religión, es el contexto. Lo que realmente me interesa es la tensión adolescente: el deseo contenido, la culpa, el miedo, el despertar”.
La historia gira en torno a Ana, una adolescente a la que supuestamente se le aparece la Virgen a los 10 años. Desde entonces, es tratada como una santa: venerada, idealizada, intocable. Pero todo cambia cuando Rebecca, una nueva estudiante mexicana, irrumpe en su mundo cerrado. Cosmopolita, libre, distinta, Rebecca amenaza con quitarle esa corona celestial. Y con ella llega el vértigo.
Thriller psicológico
“Comencé escribiendo un drama, pero la historia me llevó sola hacia el thriller psicológico”, confiesa Enrica. En el cruce entre santidad y obsesión, entre la mística y lo demoníaco, surgieron las pesadillas, los elementos expresionistas y el clima de inquietud.
“Me inspiré en el cine mudo de Fritz Lang, en El gabinete del doctor Caligari. Estoy haciendo cosas que nunca había hecho antes”, dice con emoción.
La transformación también vino con el lenguaje visual. Un internado que cuelga del borde de un acantilado —una metáfora perfecta— fue ideado para situar la historia. Pero filmar en la Costa Verde era imposible: la modernidad lo arruina todo. Por eso, la producción se trasladó a Paracas, donde la naturaleza permanece virgen. Y ahí, gracias a efectos visuales, el internado fue recreado en 3D sobre el abismo.

Proceso fértil
La película ha recorrido un largo camino. Empezó como una simple idea mientras Enrica vivía en Europa y esperaba a su primer hijo. Aplicó al fondo de desarrollo de DAFO, lo ganó, y eso le permitió investigar, escribir y viajar a mercados internacionales. A lo largo de los años, “Sobre el acantilado” ha cosechado premios, aliados y coproducciones entre Perú y México, que reúne a productoras como Sexto Sentido, Marth Films y Del Barrio Producciones.
El rodaje, bajo la producción general de Enid ‘Pinky’ Campos se inició la quincena de julio: 25 días intensos de filmación que aún continúan.
Convicción creativa
Enrica sabe que el tema religioso puede ser incómodo para muchos. De hecho, lo ha vivido durante toda la preproducción.
“Solo hemos cambiado de locaciones. Hemos tenido que dejar ir. No voy a cambiar mi historia porque me cierran la puerta de una locación. Igual la crítica no es directa, no es una cosa terrible, espantosa que tú dices ‘Dios mío, esto es una crítica frontal, una afrenta a la religión’, tipo ‘María Maricón’, y que la gente reaccionó porque había gente muy conservadora que se sintió ofendida. Yo no creo que esta película ofenda a nadie”, afirma.
El casting
Uno de los retos fue el casting. Las protagonistas debían parecer adolescentes, pero tener la madurez para sostener escenas complejas. Bianca Buchelli (Ana), actriz peruana de 19 años, y Renata Canales (Rebecca), mexicana de 22, fueron las elegidas.
“No ensayamos mucho. A veces, si repites demasiado, se quema la frescura. Les pedí que se hicieran amigas antes de grabar. Y funcionó: ahora son inseparables”, refeire.
Retos del rodaje
La película incluye efectos visuales complejos, un accidente crucial en la historia y un coro de niñas que canta el Ave María con una pureza estremecedora. Las voces fueron grabadas en la cabina de Lucho Quequezana con el apoyo del coro Voces del Sol.
“Tiene que sonar perfecto. No por perfección técnica, sino porque esa belleza es clave para entender lo que se rompe luego”, explica.
Sobre el acantilado es una historia sobre la caída: de la fe ciega, de la inocencia, del mito de la niña perfecta. Pero también es una historia sobre el deseo de ser libre, de pensar distinto, de elegir quién quieres ser, incluso si estás colgando del abismo.














