El Nobel de Literatura 2026 será anunciado este jueves 8 de octubre a la 1 de la tarde, hora de Estocolmo, y tendrá lugar en la sede de la Academia Sueca, en el histórico edificio de Börshuset, en la capital de ese país.La propia Academia ha confirmado que el anuncio será transmitido en directo por los canales oficiales del Nobel. En el Perú serán las 6 de la mañana.
El momento tiene una pequeña coreografía que se repite desde hace décadas: periodistas y fotógrafos esperan en Estocolmo y, poco antes de la una, la puerta de la sala del secretario permanente de la Academia se abre. El secretario sale y pronuncia el nombre que durante meses ha sido uno de los secretos mejor guardados del mundo literario. La Academia Sueca explica que la ceremonia del anuncio ocurre tradicionalmente un jueves a la misma hora Pero este instante es apenas la punta visible de un proceso que empezó muchos meses antes.
Aquí hay una pequeña confusión habitual. El Nobel de Literatura lo decide la Academia Sueca, una institución fundada en 1786 y formada por 18 miembros, conocidos históricamente como De Aderton, “Los Dieciocho”. Sus integrantes son elegidos de por vida. Entre ellos hay escritores, lingüistas, académicos, historiadores y especialistas en literatura.
Dentro de la Academia funciona el Comité Nobel de Literatura, integrado por un grupo reducido de académicos que estudia las candidaturas y prepara las recomendaciones para el conjunto de la institución. Actualmente el comité está compuesto por cinco miembros y un secretario permanente incorporado.
De esta manera, la Fundación Nobel administra el sistema; la Academia Sueca decide el Nobel de Literatura; el rey de Suecia entrega físicamente la medalla y el diploma.
La entrega no ocurre mañana. El ganador será homenajeado el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, en Estocolmo. En esa ceremonia, el rey Carlos XVI Gustavo entrega a los laureados sus medallas y diplomas.
Aquí comienza una de las partes más curiosas del Nobel: no cualquiera puede enviar el nombre de un escritor a la Academia Sueca. Entre quienes tienen derecho a nominar están los miembros de la propia Academia y de instituciones académicas equivalentes, profesores universitarios de literatura y disciplinas lingüísticas, antiguos ganadores del Nobel de Literatura y presidentes de organizaciones de escritores consideradas representativas de la literatura de sus respectivos países. Hay, además, una regla tan sencilla como contundente: nadie puede nominarse a sí mismo. Las propuestas deben presentarse por escrito y, según la Academia Sueca, incluso por carta y no por correo electrónico. La fecha límite es el último día de enero. A partir de entonces comienza la trituradora.
La Academia no publica una lista oficial de candidatos contemporáneos. La razón es tajante: las nominaciones, deliberaciones, evaluaciones y documentos relacionados permanecen bajo secreto durante 50 años. Por eso, cuando mañana aparezcan titulares como “estos son los diez favoritos para el Nobel”, conviene leerlos con cierto cuidado.
Estos no son candidatos confirmados, sino escritores que aparecen en predicciones, apuestas, conversaciones entre especialistas y especulaciones de la prensa. El verdadero listado de nominados de 2026 no se conocerá hasta dentro de medio siglo.
El proceso oficial es aproximadamente así: las nominaciones recibidas conforman una lista amplia; el Comité Nobel estudia los nombres y reduce progresivamente el universo de candidatos. La propia Academia Sueca explica que suele llegar a unos 20-25 nombres, de los cuales termina elaborando una lista corta de alrededor de cinco escritores.
En mayo esa lista corta queda preparada. Durante el verano, los 18 miembros de la Academia deben estudiar a los autores seleccionados. Los integrantes del Comité Nobel, además, elaboran informes extensos sobre las obras y defienden sus respectivas preferencias. Luego llega septiembre, y aquí el Nobel se convierte, literalmente, en una votación. Para que una elección sea válida, el candidato debe obtener más de la mitad de los votos emitidos por la Academia.
Entre los nombres que aparecen con mayor frecuencia están la escritora china Can Xue, el japonés Haruki Murakami, el australiano Gerald Murnane, la canadiense Margaret Atwood, la estadounidense Anne Carson, su compatriota Thomas Pynchon, la mexicana Cristina Rivera Garza, el español Enrique Vila-Matas, el rumano Mircea Cărtărescu y la jamaiquina Jamaica Kincaid, entre otros.
El público y sus predicciones
Las casas de apuestas constituyen una especie de mercado paralelo del Nobel. Este año Can Xue ha aparecido en algunas de las posiciones superiores, seguida por Murakami y otros nombres habituales. Y existe un problema histórico con esas predicciones: el Nobel tiene una capacidad extraordinaria para sorprender.
En 2025, por ejemplo, el premio terminó en manos del escritor húngaro László Krasznahorkai, reconocido “por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”.
Antes de él llegaron sorpresas como Bob Dylan, Svetlana Alexievich, Louise Glück, Abdulrazak Gurnah y Han Kang. El Nobel parece disfrutar, ocasionalmente, de recordarles a las casas de apuestas que la literatura no es una carrera de caballos.
La formulación original de Alfred Nobel hablaba de quien hubiera producido en literatura “la obra más destacada en una dirección ideal”. Es una frase deliberadamente ambigua y que la Academia ha interpretado de distintas maneras a lo largo de la historia.
Además, los estatutos no limitan el premio exclusivamente a la novela, la poesía o el cuento. La definición de literatura incluye también otros escritos que, por su forma y estilo, posean valor literario.
STO04. ESTOCOLMO (NORUEGA), 10/12/2010.- El rey Carlos Gustavo de Suecia entrega al escritor peruano Mario Vargas Llosa (izda) la medalla y el diploma que le acreditan como Premio Nobel de Literatura 2010, durante la ceremonia celebrada en la Sala de Conciertos de Estocolmo, Noruega, el 10 de diciembre de 2010. EFE/Claudio Bresciani ***POOL*** PROHIBIDO SU USO EN NORUEGA
/ CLAUDIO BRESCIANI

