El cable ni siquiera existe. Ni el primer metro de sus 20,000km entre Guandong y el balneario de Concón, está tendido. Pero se tensó tanto –Kast, no el cable- que a los 22 minutos de su reunión de traspaso con Gabriel Boric en el Palacio de La Moneda el martes 3, se paró y se fue.
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José Antonio es un caballero derecho y de derecha, así que podemos estar seguro de que no le dijo a Boric ‘zurdo de m…’ como podría haber proferido Javier Milei en circunstancia equivalente. El traspaso quedó roto, pero la caballerosidad entre derecha e izquierda chilena sigue en pie. Kast, hombre de familia con 9 hijos, no quiere ser el primer presidente chileno del milenio en perder las formas.
El presidente de Chile, Gabriel Boric (izq.), estrecha la mano del presidente electo, José Antonio Kast, en el Palacio de La Moneda, Santiago, el 15 de diciembre de 2025. (Foto de Rodrigo ARANGUA / AFP).
/ RODRIGO ARANGUA
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Para más detalles, esto fue lo que pasó: Kast le exigió a Boric que se retracte de haber dicho que le informó sobre el proyecto del cable chino. Boric no aceptó la exigencia ‘kastiana’ pues aseguró haberle mencionado el tema en una llamada telefónica del 18 de febrero.
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Pero ya sabemos que Kast no aceptó la réplica, dejó la reunión y en una conferencia de prensa anunció que ponía fin al proceso de transferencia del poder porque “no confiamos en la información que se nos está entregando”. Ni siquiera el traspaso entre Augusto Pinochet y Patricio Aylwin en 1990, cuando volvió la democracia a Chile, fue tan tenso.
Tras el martes intenso, Kast ha reconocido que el tema sí fue mencionado en la llamada, pero no de manera adecuada. En el fondo, es un caballero conciliador.
Boric, para barajar el impasse, ha decidido abrir una ‘plataforma de traspaso de gobierno’ para que la gente tenga acceso digital a información oficial. Con este parche digital, Boric acabará su mandato como la institucionalidad obliga; y José Antonio no quebrará su palabra ni retirará el guante ni se tragará un sapo. Quedará, eso sí, como el presidente electo con angustia anticipatoria, con un ansia pre competitiva que lo acerca prematuramente al candelero antes de la toma de mando del miércoles 11 de marzo, o como lo llaman los chilenos, el 11M.

A inicios de enero, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, para reunirse con el entonces mandatario José Jerí. (Foto: Antonio Melgarejo/ @photo.gec)
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El inminente José Antonio podría ser objeto de un estudio experimental para testear la validez de la ley de Yerkes-Dodson que dice que un nivel moderado de nerviosismo antes de un gran evento -el 11M- mejora el rendimiento pero un nivel excesivo, lo empeora. Esperemos que no pase el umbral de angustia anticipatoria, pues Chile necesita un presidente sereno y nosotros un buen vecino. Ya su insistencia en el mal llamado ‘corredor humanitario’ (en realidad un ‘corredor migratorio’) desde la frontera con Arica hasta Venezuela, generó incomodidades aquí y en Ecuador. Apenas habló del tema, Lima y Quito informaron de medidas para reforzar las fronteras.
«Boric acabará su mandato como la institucionalidad obliga; y José Antonio no quebrará su palabra ni retirará el guante ni se tragará un sapo. Quedará, eso sí, como el presidente electo con angustia anticipatoria».
Si José Antonio insistía en el bendito corredor era porque quería cumplir una promesa de campaña; así como exigía a Boric que se retracte para no quedar como un desinformado. Kast cree en la rigidez de su palabra y de sus conocimientos, mientras la mayoría de políticos, en circunstancias similares se relajan, cambian de tema y cierran el frente que se les complica. ¡Hay tantos otros frentes por delante! Lo del cable chino, ciertamente, ya se había complicado desde que Estados Unidos, irritado por el anuncio de la inversión estratégica china, sancionó con revocación de visas a tres funcionarios chilenos. Ahora, se ha complicado más, pues Kast viajó ayer viernes a Miami a la cumbre Shield of the Americas, organizada por Trump para estrechar lazos con sus aliados regionales de derecha. Por el lío del traspaso, su presencia, que hubiera sido más discreta, se leerá como un alineamiento total con Donald.
China es el principal socio comercial de Chile. Estamos empatados pues nuestras exportaciones, al igual que las chilenas, van en un 37% de su valor a China. EE.UU. es su segundo destino exportador y, ahora, quiere confirmarse como su primer aliado continental. Lo del cable hizo saltar a Washington porque es muy fácil frenar lo que aún no existe, en este caso un proyecto en pañales e incierto, muy fácil de diluir tan solo dejando de hablar de él (algo muy distinto al puerto de Chancay que ya es una conexión efectiva hacia China).
Además, el cable chino ya tiene un posible sustituto submarino, más avanzado en sus gestiones, fruto de un convenio de Chile con Google, empresa estadounidense, para que Washington no se arañe. José Antonio, el electo ansioso, está mostrando sus cartas muy rápido. Si antes de pelear el traspaso solo tenía que decidir si viajaba o no a Miami; ahora tiene que decidir qué hace para equilibrar su relación entre los dos gigantes.




