La historia de Voz Propia comenzó en medio de la precariedad y el entusiasmo juvenil, cuando hacer rock en el Perú significaba ensayar donde se pudiera, compartir instrumentos y grabar con recursos mínimos. Cuarenta años después, la banda continúa activa y convertida en una excepción dentro de una escena donde muchos proyectos no lograron sobrevivir al paso del tiempo. Para Miguel Ángel Vidal, vocalista y fundador, las canciones han sido siempre una forma de retratar cada época vivida. “Cada producción cuenta un momento histórico y también nuestro propio crecimiento. Las letras evolucionan igual que nosotros”, explica.
La historia de Voz Propia comenzó en medio de la precariedad y el entusiasmo juvenil, cuando hacer rock en el Perú significaba ensayar donde se pudiera, compartir instrumentos y grabar con recursos mínimos. Cuarenta años después, la banda continúa activa y convertida en una excepción dentro de una escena donde muchos proyectos no lograron sobrevivir al paso del tiempo. Para Miguel Ángel Vidal, vocalista y fundador, las canciones han sido siempre una forma de retratar cada época vivida. “Cada producción cuenta un momento histórico y también nuestro propio crecimiento. Las letras evolucionan igual que nosotros”, explica.
Desde el primer disco publicado en 1987 hasta Bicentenario en 2022, la agrupación ha encontrado inspiración tanto en los acontecimientos del país como en las transformaciones personales de sus integrantes. El desencanto de los noventa, la mirada crítica hacia la realidad política o fenómenos contemporáneos como las redes sociales han quedado plasmados en sus canciones. “No podemos hablar del amor como cuando éramos jóvenes. Todo ese crecimiento se refleja en los doce discos que hemos editado”, sostiene Vidal.
Miguel Ángel Vidal, fundador y vocalista de Voz Propia, asegura que la necesidad de crear nueva música ha sido el principal motor que ha mantenido unida a la agrupación desde 1985. Foto: Difusión.
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La permanencia de Voz Propia no estuvo exenta de dificultades. Durante los primeros años, la falta de infraestructura, los cambios de integrantes y las obligaciones laborales hacían difícil mantener un proyecto estable. Hubo incluso un momento crítico en 1991, cuando Vidal decidió alejarse de la banda. Sin embargo, la distancia duró poco. “No aguanté estar lejos de la música. Empecé a componer y esas canciones terminaron convirtiéndose en Hastío”, recuerda. Para el músico, la clave de la continuidad ha sido la necesidad permanente de crear. “No somos un grupo del recuerdo. Seguimos investigando y buscando nuevas canciones”, afirma.
La realidad del rock subterráneo peruano también fue mucho más dura de lo que suele recordarse. Los conciertos rara vez eran remunerados y, en la mayoría de los casos, tocar era un acto de convicción más que una actividad rentable. “Ni siquiera se pagaba con cerveza. A veces solo te daban para la movilidad. La gente tocaba porque quería hacerlo”, comenta Vidal. A pesar de ello, Voz Propia consiguió publicar tres producciones entre 1986 y 1993, una hazaña poco común dentro de aquella escena.
Con el paso de los años, la banda dejó atrás la improvisación para asumir una dinámica más profesional. La juerga y el desorden de los primeros tiempos dieron paso a horarios establecidos, instrumentos propios y un estudio de ensayo fijo. Pero hay algo que, según Vidal, permanece intacto: la convicción ideológica. “Seguimos teniendo una visión humanista. No hemos bajado la guardia. Continuamos rechazando el racismo, el clasismo y cualquier forma de discriminación”, asegura.
Esa mirada crítica también se extiende al presente. En una época marcada por la polarización y la desinformación, el músico considera que la falta de conocimiento histórico alimenta los discursos extremos. Por ello, cree que el papel del arte sigue siendo el de despertar conciencias y abrir espacios de reflexión. “La juventud tiene que construir su propia visión y aprender a discernir. Hay que encontrar puntos en común y empezar por ahí”, concluye. Mientras esa necesidad de decir algo siga viva, Voz Propia continuará escribiendo nuevas páginas en una historia que ya suma cuatro décadas.
El Dato
El sábado, 20 de junio, a las 08:00 p.m., en el C.C. Kantaro. Entradas disponibles en Ticketmaster.




