sábado, febrero 28

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La actuación estuvo a punto de convertirse en un territorio hostil para Adriana Campos Salazar. No porque hubiera dejado de amarla, sino porque los comentarios sobre su físico, las comparaciones con actrices mayores y tanta exposición siendo tan joven comenzaron a desgastarla. Tenía 13 años cuando debutó en televisión y, en plena pandemia, su rostro se volvió recurrente en la pantalla, al mismo tiempo que las redes sociales amplificaban cada opinión. En medio de esa presión, confiesa, se preguntó—por primera vez—si quería seguir actuando.

La actuación estuvo a punto de convertirse en un territorio hostil para Adriana Campos Salazar. No porque hubiera dejado de amarla, sino porque los comentarios sobre su físico, las comparaciones con actrices mayores y tanta exposición siendo tan joven comenzaron a desgastarla. Tenía 13 años cuando debutó en televisión y, en plena pandemia, su rostro se volvió recurrente en la pantalla, al mismo tiempo que las redes sociales amplificaban cada opinión. En medio de esa presión, confiesa, se preguntó—por primera vez—si quería seguir actuando.

A esa edad no estás preparado. Alguien tendría que haber estado ahí para manejar mis redes, filtrar los comentarios. En esa etapa estás forjando tu personalidad”, reflexiona. “A las que comenzamos menores nos comparan con chicas mucho más grandes. No solo físicamente, también en la carrera. Eso crea un sinsabor bien feo”.

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No era la actuación lo que la alejaba, aclara, sino el entorno. “No me provocaba actuar. Le tenía rechazo no a lo que me gustaba hacer, sino a sentirme tan presionada, a la habladurías”, enfatiza.

Actriz, cantante e influencer peruana, conocida por sus papeles en televisión como Michelle Flores en De vuelta al barrio y Maripaz en «Al fondo hay sitio». (Foto: Giancarlo Ávila)

/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > GIANCARLO AVILA

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La salida temporal de los escenarios no fue un giro dramático para Adriana, sino un proceso que logró revertirse con ayuda de terapia psicológica, apoyo familiar y tiempo para volver a sentirse cómoda consigo misma.

La actriz nunca dejó de actuar, pero sí se distanció emocionalmente del oficio. Necesitaba sanar antes de volver a entregarse por completo.

Un día me levanté y dije: esto no puede seguir. Cuando sané me di cuenta de que tenía que enfocarme en lo que realmente soy buena y lo que me apasiona”, recuerda.

Hoy ese foco se divide entre dos caminos que siempre la acompañaron: la actuación y la música. Adriana integra el elenco de “Al fondo hay sitio”, teleserie que inició las grabaciones de su décima tercera temporada, donde interpreta a Maripaz Lara, y al mismo tiempo asume su faceta musical con profesionalismo.

La música siempre estuvo presente en mi vida, pero las oportunidades laborales de actuación salieron antes”, cuenta.

Su ingreso a la teleserie “De vuelta al barrio” fue a través de un casting. Tenía 13 años y ya venía formándose en teatro musical.

No iba a ir al casting porque era para chicas de 17 o 18 años… yo tenía 13”, cuenta. “Pero como siempre he sido alta, me lancé. Le dije a mi mamá que me lleve. Estaba muy nerviosa porque había un beso y yo pensaba que lo tenía que dar. Realmente, no pensé que iba a quedar. Quise probar. Y al final quedé”, recuerda.

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Mientras la actuación abría puertas, la música avanzaba en paralelo. Sus primeros temas los lanzó junto a su padre, Diego Magné, integrante de la agrupación DC3. “Voces”, su canción debut, terminó entrando a “De vuelta al barrio” y encontró un público masivo. “Tuvo un gran éxito, no me lo esperaba”, confiesa.

Este año decidió tomarse la música con mayor rigor y dio un paso claro con “No queda na’”, un tema que marca su entrada formal a esta faceta, ya no como pasatiempo, sino como apuesta.

Lo tomo como mi primer sencillo, porque los demás los considero de prueba. Cronológicamente es el cuarto, pero con este tema me identifico más. Es un pop de los años 2000. Me siento más cómoda en ese género”, asiente.

La apuesta no se queda en el audio. Para ella, el videoclip también cuenta la historia. “Me gusta crear y también me apasiona el cine, así que decidí juntar ambas cosas. Participé de cerca en el concepto y la ejecución, y trabajé el video con Diego Silva —también cantante—, una alianza que, me permitió mirar el proyecto con sensibilidad y sentido narrativo“, detalla.

A sus 19 años, se ha puesto una meta exigente: lanzar cinco canciones este año y apuntar a un disco. “Estoy encontrando mi estilo, también visualmente”, cuenta. Y aunque reconoce que le da nervios pasar de interpretar personajes a mostrarse como ella misma, quiere hacerlo.

Mientras tanto, su carrera como actriz no se detiene. Tras “De vuelta al barrio” llegó “Papá en apuros” y hoy forma parte de “Al fondo hay sitio”. En los próximos meses integrará el elenco de “Cenicienta”, en una versión inspirada en Broadway, que la devuelve al territorio donde todo empezó.

Después de atravesar una etapa en la que la sobreexposición casi la distancia de su vocación, Adriana ha optado por expandirse, no por limitarse. Actúa, canta, compone, crea. “Estoy en una etapa en la que hago lo que me hace feliz, sin pensar tanto en los demás”, subraya.

Adriana Campos Salazar empezó en la música desde que era niña. Junto a su padre produjo cuatro canciones. (Foto: Giancarlo Ávila)

Adriana Campos Salazar empezó en la música desde que era niña. Junto a su padre produjo cuatro canciones. (Foto: Giancarlo Ávila)

/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > GIANCARLO AVILA

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