Al atender la videollamada, Edward Furlong está sentado frente a un cuadro en el que un hombre con cabeza de cubo Rubik se dispara. Saluda, hace una pausa, busca la palabra exacta y da un sorbo a su cerveza. Tiene 49 años, pero basta pronunciar el nombre de John Connor para que su mirada viaje treinta y cinco años atrás, hasta 1991, cuando se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del cine de ciencia ficción. Ahora, “Terminator 2: El juicio final” vuelve a las salas de cine, y con ella regresa, de algún modo, aquel muchacho.
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La apuesta se pagó sola, con proyecciones en 2.495 cines, una recaudación de 520 millones de dólares y el título de película más taquillera del año. Pero las cifras cuentan solo una parte: la otra estaba en la pantalla, en el metal líquido del T-1000, en las persecuciones, en la transformación de Schwarzenegger de villano en protector. Y, en medio de todo eso, un chico que todavía no sabía qué significaba ser una estrella.
La directora de casting Mali Finn lo descubrió en un Boys & Girls Club de Pasadena, sin que él buscara una carrera en el cine. Terminó compartiendo escenas con Schwarzenegger y Linda Hamilton y ganó, por su debut, el MTV Movie Award al mejor actor revelación y un premio Saturn. “No había manera de que pudiera estar preparado al cien por ciento para algo así. Yo no lo estaba”, recuerda.

Linda Hamilton y Edward Furlong como Sarah y John Connor, madre e hijo perseguidos por el T-1000 en la segunda entrega de la saga creada por James Cameron.
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La carrera parecía encaminada. Después de “Terminator 2” llegaron “Pet Sematary Two”, “Brainscan” y “American Heart”. En “Antes y después” trabajó con Meryl Streep y Liam Neeson; en “American History X”, junto a Edward Norton, interpretó a Danny Vinyard, un joven que intenta seguir el camino neonazi de su hermano. También participó en “The Crow: Wicked Prayer”, apareció en “CSI: New York” y protagonizó “This Is Not a Movie”, buscando distancia de su papel de John Connor.
Pero su vida tomó otro rumbo. Furlong atravesó un largo periodo marcado por problemas de consumo de sustancias y dificultades legales que afectaron su vida personal y profesional. Se separó de su esposa, Rachel Bella, y de su hijo, y durante esos años pasó por distintos tratamientos de rehabilitación. En 2018, además, una orden judicial estableció que debía asistir a Alcohólicos Anónimos. Estas dificultades tuvieron consecuencias profesionales y contribuyeron a que no retomara el papel de John Connor en “Terminator 3”. “Por supuesto que hay cosas que cambiaría, pero estoy muy agradecido por el lugar en el que estoy hoy”, comenta.

Edward Furlong retomó brevemente a John Connor en “Terminator: Dark Fate” (2019), donde su apariencia juvenil fue recreada digitalmente para una escena ambientada después de los acontecimientos de “Terminator 2”.
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La saga, sin embargo, no le cerró la puerta del todo. En 2019, James Cameron confirmó su regreso a “Terminator: Dark Fate”, secuela que retomaba la historia después de “Terminator 2” y dejaba de lado las entregas intermedias. El regreso fue distinto al que muchos imaginaban, recreando digitalmente la imagen de un joven Furlong para mostrar al John Connor clásico. “En realidad, nunca he visto la película [Terminator: Dark Fate]. Solo vi un poco de la escena en la que aparezco”, cuenta.
Hoy Furlong está lejos de aquel chico de 13 años cuyo póster colgaba en la pared de adolescentes en los noventa. El cabello ahora se le va para cualquier lado, las ojeras son evidentes, pero la sonrisa volvió después de someterse a una reconstrucción dental. “Disfrutar más de mi vida y no preocuparme tanto por las cosas pequeñas, esa es probablemente una de las lecciones más importantes que he aprendido”, explica, sin saber cuál será su próximo proyecto. Da otro sorbo a su cerveza y se despide.


