Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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No fue la primera vez. El nombre de Laura Spoya volvió a instalarse en la conversación pública tras un nuevo accidente vehicular, pero su historial ya registraba un episodio previo que ella misma relató sin filtros. En un país donde la farándula suele moverse entre escándalos sentimentales y polémicas televisivas, los accidentes de tránsito representan una dimensión más seria: la del riesgo real, la fragilidad y, en algunos casos, las consecuencias judiciales.
No fue la primera vez. El nombre de Laura Spoya volvió a instalarse en la conversación pública tras un nuevo accidente vehicular, pero su historial ya registraba un episodio previo que ella misma relató sin filtros. En un país donde la farándula suele moverse entre escándalos sentimentales y polémicas televisivas, los accidentes de tránsito representan una dimensión más seria: la del riesgo real, la fragilidad y, en algunos casos, las consecuencias judiciales.
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La experiencia de Spoya, contada años atrás en un set de televisión, hoy adquiere otro peso. En el programa Ouke, la ex Miss Perú recordó en 2024 que en la bajada del cerro de Cieneguilla frenó en plena curva, perdió el control del vehículo y terminó dando vueltas de campana hasta estrellarse contra el cerro. El auto quedó boca abajo y con daños casi totales. “Venía con las Culisueltas a todo volumen”, dijo, intentando restarle dramatismo a una escena que describió como la más cercana a la muerte que ha vivido. Salió ilesa, aunque golpeada y en shock.
Ese antecedente vuelve a mencionarse ahora que otro incidente la coloca bajo escrutinio. Su caso se suma a una lista de figuras públicas peruanas cuyos accidentes no solo impactaron sus carreras, sino que también derivaron en procesos judiciales, sentencias y debates sobre responsabilidad al volante.
Laura Spoya
/ GESAC > GERARDO MARIN
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El caso de Nicolás Osorio Gallegos tuvo consecuencias penales claras. En 2019 fue sentenciado a tres años y nueve meses de prisión suspendida tras provocar un triple choque y atropellar gravemente a un menor de 15 años en Punta Negra.
Según el parte policial, el actor manejaba con 1,28 gramos de alcohol por litro de sangre, superando el límite legal. Había salido de una discoteca junto a dos acompañantes cuando perdió el control del vehículo, ocasionó el choque múltiple y embistió al adolescente, que celebraba su cumpleaños en la playa con su familia. El menor sufrió fracturas en ambas piernas y requirió más de 70 días de descanso médico.
La sentencia incluyó el pago de S/ 30 mil por concepto de reparación civil. El caso reavivó el debate sobre la conducción en estado de ebriedad y la responsabilidad de personajes públicos cuya conducta tiene inevitable exposición mediática.
En 2019, Nicolás Osorio fue sentenciado a prisión suspendida tras provocar un triple choque en Punta Negra y atropellar a un menor, conduciendo en estado de ebriedad. (Foto: PNP)
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En diciembre de 2016, el cómico Melcochita, cuyo nombre real es Pablo Villanueva, protagonizó un accidente en la Panamericana Norte, en La Libertad. Su camioneta impactó contra una motocicleta que trasladaba a dos trabajadores agrícolas.
El choque dejó un fallecido, Gilmer Castillo Caballero, y un herido, Jorge Saldaña Sánchez, quien quedó imposibilitado de trabajar. Tras un proceso judicial y conciliación con los deudos, se acordó el pago de S/ 120 mil como reparación civil y cuatro años de prisión suspendida.
“Nunca hice nada malo. Quiero que comprendan que no fui a matar, fue un accidente. Tenía pena por mis tres hijitas si pasaba algo, qué iba a pasar con ellas; además mi familia enferma…”, indicó Villanueva, quien durante los siguientes meses, aseguró no haber vuelto a conducir desde aquel 21 de diciembre. En entrevistas posteriores reconoció sentirse responsable del desenlace fatal, aunque insistió en que se trató de un accidente.
Pablo Villanueva, “Melcochita”, afrontó cuatro años de prisión suspendida y el pago de S/ 120 mil tras el accidente ocurrido en 2016 en la Panamericana Norte. (Foto: GEC)
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El 23 de agosto de 2012, el exconductor de televisión Edu Saettone atropelló a María Elena Coronado, de 69 años, en la avenida Benavides, en Surco. La mujer falleció tras el impacto.
El proceso judicial fue largo. Inicialmente recibió cuatro años de prisión suspendida, pero tras apelaciones y nulidades, la Corte Suprema ordenó su captura en 2018 para que cumpliera cuatro años de prisión efectiva. También se fijaron montos de reparación civil que llegaron hasta los S/ 100 mil.
Saettone declaró sentir dolor, pero en su momento sostuvo no sentir culpa, lo que generó críticas. El caso levantó una reacción mediática de artistas en defensa de Saettone, así como el debate sobre la proporcionalidad de la pena y la percepción pública sobre un caso que involucraba a un artista.
Edu Saettone fue condenado a cuatro años de prisión efectiva por el atropello y muerte de María Elena Coronado en 2012, en la avenida Benavides. (Video: Canal N)
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Décadas antes, en marzo de 1963, la entonces modelo y actriz Cuchita Salazar —Angélica Salazar Repetto— protagonizó un accidente en la avenida Arequipa, en Lima, que terminó con la muerte de una pareja de adultos.
Con apenas 20 años, se dirigía de Miraflores a Santa Beatriz para cumplir un compromiso televisivo cuando arrolló a las víctimas. El hecho la llevó a los tribunales y marcó su trayectoria pública en una época en que la televisión peruana recién consolidaba sus figuras.
El caso tuvo amplia cobertura en la prensa de entonces y convirtió a una joven promesa de la pantalla chica en protagonista involuntaria de una tragedia que evidenció, ya en los años sesenta, el peso mediático de los accidentes viales cuando involucran a celebridades.




