jueves, agosto 13

La operación policial contra el Comando Vermelho (CV), la más letal en la historia de Brasil, ha abierto un debate sobre la efectividad de las acciones a gran escala para enfrentar a las organizaciones criminales en el país más grande de Sudamérica. Si bien el gobernador de Río de Janeiro, el conservador Cláudio Castro, calificó la redada como “un éxito” contra el “narcoterrorismo”, no pocos expertos y ONG apuntan a que el crimen en el país es muy complejo como para combatirlo solo con la fuerza.

José Luis Pérez Guadalupe, exministro del Interior y docente de la Universidad del Pacífico, señaló a El Comercio que en Brasil el crimen no solo controla la venta de droga, sino que domina territorios, por lo que en los últimos años las facciones o comandos criminales han bloqueado ciudades con balaceras y sembraron de muerte zonas pobres de Río de Janeiro, Sao Paulo y otras ciudades de la nación.

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Por ello, las secuelas de la reciente intervención aún están por verse. “Yo veo tres efectos. El inmediato va a ser la represalia de las facciones del Complexo do Alemão, donde están las favelas atacadas, y de otras en Río que pueden seguir al CV si este reacciona. El segundo punto puede ser el efecto globo, con algunos cabecillas del CV saliendo temporalmente hacia Paraguay o Argentina para ocultarse”, indica.

Un tercer efecto es el que ya se ve en el discurso político, en el que representantes de la derecha, incluidos líderes mundiales como Donald Trump o Javier Milei, han elogiado la incursión, mientras que figuras de izquierda han mostrado sus reparos, siendo uno de ellos el presidente brasileño Lula da Silva.

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