Hace un mes, los dos ductos que transportan el gas natural y los líquidos de gas natural producidos en Camisea sufrieron daños de consideración a la altura del kilómetro 43, en el distrito de Megantoni, Cusco. Como consecuencia de este incidente, el flujo de la producción se interrumpió de manera inmediata y el suministro tuvo que ser restringido. Esta restricción implicó que el volumen de gas natural consumido diariamente a través de dicho sistema se redujera a menos del 10% durante un periodo aproximado de 13 días.
Hace un mes, los dos ductos que transportan el gas natural y los líquidos de gas natural producidos en Camisea sufrieron daños de consideración a la altura del kilómetro 43, en el distrito de Megantoni, Cusco. Como consecuencia de este incidente, el flujo de la producción se interrumpió de manera inmediata y el suministro tuvo que ser restringido. Esta restricción implicó que el volumen de gas natural consumido diariamente a través de dicho sistema se redujera a menos del 10% durante un periodo aproximado de 13 días.
Debido a mi participación en la industria del gas natural, durante ese periodo recibí numerosas llamadas y mensajes relacionados con lo ocurrido. Sin embargo, lo que me llamó poderosamente la atención es que la mayoría de las personas que se comunicaron conmigo no tenían ninguna relación directa con el sector. Su interés no estaba en el evento en sí, sino en entender cómo podría impactarlas en su vida cotidiana: si habría cortes de electricidad en Lima, desabastecimiento de balones de GLP o de GNV en los grifos, cuánto tiempo podrían quedarse sin suministro los equipos de sus comercios o industrias, o incluso si dejarían de contar con gas en sus hogares para cocinar.
En todos los años que tengo en este sector, siempre he tratado de transmitir a quienes no forman parte de la industria, la importancia del gas natural en nuestra vida diaria y su rol como fuente de energía clave para el desarrollo y crecimiento del país. No obstante, debo confesar que nunca sentí tanto interés por parte de personas ajenas al sector en el tema, como el que surgió hace un mes, cuando quedó interrumpido el suministro de gas natural. Definitivamente, esta experiencia confirmó una verdad simple pero contundente: nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Bastaron 13 días sin suministro para dimensionar lo que significa contar con el gas natural dentro de nuestra matriz energética. El sistema no es perfecto y carece de mecanismos e infraestructura para responder a contingencias como la ocurrida. Sin embargo, no podemos ignorar que el gas natural disponible en nuestro territorio es una pieza esencial del sistema y que hemos venido descuidando las acciones necesarias para reponer este recurso.
A raíz de lo ocurrido, hoy todos parecen estar enfocados en cómo contar con mecanismos y/o infraestructura de respaldo para evitar nuevas interrupciones, una tarea sin duda pendiente en la que debemos trabajar. Sin embargo, no podemos perder de vista el problema de fondo: la necesidad de reponer las reservas de gas natural. Lo ocurrido interrumpió el suministro por 13 días. Si no promovemos la exploración para reponer las reservas de gas natural, en unos años, la interrupción del suministro será permanente.




