Una persona completamente inocente puede, sin darse cuenta, terminar acusada de estafa y cargar con un historial de antecedentes delictivos. Eso es lo que le ocurrió a la hija de la vicedecana del Colegio de Periodistas de Lima, Cynthia Espinoza Menacho, quien denuncia que se abrieron dos cuentas en la financiera Oh! a nombre de su hija, sin su consentimiento, hecho que terminó vinculando a la joven con denuncias por presuntos delitos que nunca cometió.
Una persona completamente inocente puede, sin darse cuenta, terminar acusada de estafa y cargar con un historial de antecedentes delictivos. Eso es lo que le ocurrió a la hija de la vicedecana del Colegio de Periodistas de Lima, Cynthia Espinoza Menacho, quien denuncia que se abrieron dos cuentas en la financiera Oh! a nombre de su hija, sin su consentimiento, hecho que terminó vinculando a la joven con denuncias por presuntos delitos que nunca cometió.
La madre además advierte que la entidad financiera no habría aplicado filtros ni protocolos adecuados de verificación de identidad, lo que permitió que una persona externa suplantara a su hija, situación por la cual ha iniciado una lucha legal en busca de justicia.
Todo marchaba con normalidad para Cynthia y su hija María, nombre ficticio ya que la joven prefirió mantener su identidad en reserva por tener solo 20 años, hasta julio de 2024. Apenas había alcanzado la mayoría de edad cuando recibió una denuncia fiscal en la que se le acusaba de estafa. En esa denuncia se detalló que el caso estaba relacionado con la supuesta venta de un celular a través de Facebook. Se realizó un depósito a una cuenta que figuraba a nombre de la joven, pero el equipo nunca fue entregado.

La madre de la víctima junto a la denuncia por suplantación de identidad que han interpuesto. Foto: GEC.
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
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Al conocer la denuncia, madre e hija quedaron sorprendidas, pues María nunca había realizado trámite alguno para abrir una cuenta bancaria. Cynthia la acompañó a rendir una manifestación ante la Fiscalía de Ventanilla; sin embargo, solo se levantó un acta y no se tomó una declaración formal. Decidieron dejar pasar el hecho, sin imaginar que posteriormente llegarían más denuncias, en abril, mayo, junio y setiembre, tanto desde Lima como desde los departamentos de Áncash y Ucayali.
Las personas que denunciaron las estafas comenzaron a difundir en redes sociales fotografías de las transferencias realizadas, en las que aparecía el nombre de la joven, señalándola como responsable. Ante esta situación, Cynthia y su hija recorrieron diversas entidades bancarias para identificar en qué entidades se habían abierto las cuentas utilizadas para cometer las estafas.
No obtuvieron respuestas hasta que detectaron una pista clave en las denuncias difundidas en redes sociales. En las capturas de Yape se observaba que los pagos habían sido realizados a una cuenta del monedero digital Agora, vinculado a la financiera Oh!, del grupo Intercorp.
Primera denuncia que le fue atribuida a la joven.
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Cynthia se comunicó con la financiera Oh! y así se enteró de que a su hija le habían abierto dos cuentas sin su autorización. “La entidad financiera abrió estas cuentas sin una mínima verificación de identidad. Todo el proceso fue virtual y el correo electrónico utilizado para abrir las cuentas pertenecía a un hombre. Es indignante. Como no había oficinas de atención al cliente disponibles, terminé en un módulo de La Rambla de San Borja, pero ahí no me atendieron de manera presencial; solo me indicaron que llamara a un teléfono fijo que estaba en ese módulo”, relató a El Comercio.
“Mi hija, por ser la titular, realizó la llamada y yo estuve presente en todo momento. Nos informaron que no se trataba de una, sino de dos cuentas creadas a su nombre, ambas de manera virtual. Nos dijeron que debíamos enviar un correo explicando lo sucedido y nos derivaron a un contacto de WhatsApp, asegurándonos que iban a solucionar estafa por estafa para aclarar que mi hija no tuvo nada que ver. Pero hasta ahora no nos dan ninguna solución”, agregó.
Cynthia contó a este Diario que su hija canceló las cuentas y denunció formalmente la suplantación de identidad. “Le exigimos a la financiera Oh! que nos brindara información sobre los filtros de verificación de identidad que aplicaron, pero no nos la proporcionaron. Solo se limitaron a remitir datos sobre la apertura de las cuentas, las cuales fueron creadas en julio de 2024”, señaló.
Ante las denuncias por estafa que le atribuyeron, la joven, con el apoyo de su madre, presentó una denuncia por suplantación de identidad.
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“La financiera Oh! nunca reconoció su error, pero resulta evidente que hubo negligencia. Según una carta notarial que me entregaron, luego de exigirles que asuman su responsabilidad, señalaron que ellos también eran agraviados. Es inaudito”, añadió.
La mujer presentó una denuncia por la suplantación de identidad de su hija ante la Fiscalía Corporativa Especializada en Ciberdelincuencia de Lima Centro, contra quienes resulten responsables. “Hemos ampliado la denuncia contra la financiera Oh! por no aplicar los protocolos de verificación de identidad. Busco limpiar la reputación de mi hija. Ella es una víctima más. Las cuentas ya han sido cerradas, pero las denuncias siguen ahí. Esta situación le ha causado un daño enorme a mi hija y a toda mi familia. Actualmente ella lleva terapia psicológica, pero pido que ya no figure vinculada a delitos en su registro policial. No es justo”, exhortó.
El Comercio se contactó con la agencia de comunicaciones del grupo Intercorp para solicitar los descargos de la financiera Oh!, pero indicaron que no van a brindar ningún pronunciamiento por el momento.
Las cuentas que figuraban a nombre de la joven María.
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Respecto a esta denuncia, la abogada experta en ciberseguridad y privacidad María del Pilar Segura explicó a El Comercio cuáles son los protocolos mínimos de verificación de identidad que deberían aplicar las entidades financieras. “La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) establece, a través del Reglamento N.º 504-2021, una serie de herramientas y parámetros que deben seguir todas las entidades reguladas. Dentro de ese marco normativo se incluyen principios básicos para verificar la identidad de un cliente, como indagar sobre datos inconsistentes; por ejemplo, que el nombre del titular no coincida con el correo electrónico. Esa es una grave señal de alerta. Las entidades deberían saber cómo actuar ante casos de suplantación de identidad”, explicó.
Asimismo, indicó que existen tres aristas de responsabilidad para las entidades financieras. En primer lugar, la responsabilidad administrativa, fiscalizada por la SBS, por incumplir la regulación vigente. En segundo lugar, la responsabilidad administrativa ante la Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales (ANPD). Finalmente, dependiendo del caso, también podría configurarse una responsabilidad civil por daño moral o por los gastos en los que haya incurrido la víctima, lo cual sería evaluado por el Poder Judicial.
En relación con la ciberseguridad y la protección de datos, la experta reiteró que las financieras están obligadas a contar con políticas de validación de identidad digital y a seguir protocolos estrictos para evitar este tipo de situaciones. “Desde el lado del ciudadano, es importante evitar entregar el DNI a terceros y cuestionarse por qué se solicita el documento físico, cuando muchas veces basta con brindar solo los datos básicos para un trámite. De lo contrario, se corre el riesgo de que terceros tomen fotografías sin consentimiento y roben la información personal, lo que puede ser el primer paso para acceder a datos bancarios o abrir cuentas a nombre de otra persona”, advirtió.
La madre logró comunicarse con la financiera Oh!, pero denuncia que hasta el momento no recibe una solución.
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“Finalmente, si los documentos son robados, es fundamental denunciarlo de inmediato en la comisaría, ya que ello sirve como medio probatorio para acreditar que no se es responsable de cualquier movimiento posterior realizado sin consentimiento”, concluyó.




